Talált 7516 Eredmények: Espíritu Del Señor
pero el altar de bronce hecho por Besalel, hijo de Urí y nieto de Jur, seguía en Gabaón delante de la morada del Señor, y allí fueron Salomón y la asamblea. (II Crónicas 1, 5)
Ahora se cumple, Señor Dios, la promesa hecha a mi padre David, ya que tú me has constituido rey sobre un pueblo numeroso como el polvo de la tierra. (II Crónicas 1, 9)
Salomón decidió construir el templo del Señor y el palacio real. (II Crónicas 1, 18)
También yo estoy para construir un templo al nombre del Señor, mi Dios, para consagrarlo a él, quemar incienso y aromas ante él, tener siempre ante él los panes de la proposición, ofrecer holocaustos diarios, mañana y tarde, los sábados, los novilunios y las demás fiestas del Señor, nuestro Dios; así se hará siempre en Israel. (II Crónicas 2, 3)
Jirán, rey de Tiro, respondió con una carta dirigida a Salomón: "El Señor ama a su pueblo, por eso te ha constituido rey de Israel". (II Crónicas 2, 10)
Y continuaba: "Bendito sea el Señor, Dios de Israel, creador del cielo y de la tierra, que ha dado al rey David un hijo sabio, entendido, sensato y prudente, que está para construir un templo al Señor y un palacio real. (II Crónicas 2, 11)
hijo de una mujer danita, pero de padre tirio. Sabe trabajar el oro, la plata, el bronce, el hierro, la piedra, la madera, la escarlata, el jacinto, el lino, el carmesí, y grabar toda suerte de diseños y figuras. Trabajará con tus obreros y con los de tu padre David, mi señor. (II Crónicas 2, 13)
Salomón comenzó la construcción del templo del Señor en Jerusalén, sobre el monte Moria, allí donde su padre había tenido la visión. Era el lugar preparado por David en la era de Ornán, el jebuseo. (II Crónicas 3, 1)
Jurán hizo las calderas, las palas y los aspersorios, concluyendo así todo el trabajo que el rey Salomón le había encargado para el templo del Señor: (II Crónicas 4, 11)
las calderas, los palos, los tenedores y todos sus accesorios. Todos estos utensilios que Jurán hizo al rey para el templo del Señor eran de bronce bruñido. (II Crónicas 4, 16)
Cuando se terminaron las obras que Salomón había mandado hacer en el templo del Señor, el rey trajo la plata, el oro y el mobiliario que su padre David había dedicado al Señor y lo depositó en el tesoro del templo. (II Crónicas 5, 1)
Salomón convocó en Jerusalén a los ancianos de Israel, a los jefes de las tribus y de las familias israelitas, para trasladar desde Sión, la ciudad de David, el arca de la alianza del Señor. (II Crónicas 5, 2)