Talált 1187 Eredmények: Casa De Deus
Los israelitas, al ver que el rey no les había hecho caso, le replicaron: "¿Qué tenemos que ver nosotros con David? ¡No tenemos ninguna heredad en común con el hijo de Jesé! ¡Cada uno a sus casas, Israel! ¡Mira tú ahora por tu casa, David!". Y los israelitas se fueron a sus casas. (II Crónicas 10, 16)
Israel ha sido infiel a la casa de David hasta el día de hoy. (II Crónicas 10, 19)
Roboán llegó a Jerusalén y convocó a la casa de Judá y de Benjamín: 180.000 hombres de guerra, para luchar contra Israel y recuperar el reino. (II Crónicas 11, 1)
Miqueas contestó: "He visto a todo Israel disperso por los montes como rebaño sin pastor. El Señor decía: Éstos no tienen dueño; que cada uno vuelva en paz a su casa". (II Crónicas 18, 16)
Josafat, rey de Judá, regresó sano y salvo a su casa, a Jerusalén. (II Crónicas 19, 1)
Para los asuntos religiosos, ahí tenéis a Amarías, el sacerdote jefe; y para los asuntos civiles, a Zebadías, hijo de Ismael, jefe de la casa de Judá. Y como secretarios, tenéis a los levitas. Ánimo y manos a la obra; el Señor estará siempre con el bueno". (II Crónicas 19, 11)
Siguió la conducta de los reyes de Israel y de la casa de Ajab, pues estaba casado con una hija de éste. Hizo lo que es malo a los ojos del Señor. (II Crónicas 21, 6)
Sin embargo, el Señor no quiso exterminar la casa de David, por el pacto que había hecho con él y por la promesa que le había hecho de conservarle para siempre una lámpara a él y a sus hijos. (II Crónicas 21, 7)
sino la de los reyes de Israel, empujando a Judá y a los habitantes de Jerusalén a la idolatría, como la casa de Ajab; por haber matado a tus hermanos y a la familia de tu padre, que eran mejores que tú, (II Crónicas 21, 13)
También Ocozías siguió la conducta de la casa de Ajab, guiado por los consejos de su madre. (II Crónicas 22, 3)
Hizo lo que es malo a los ojos del Señor, lo mismo que la casa de Ajab, que fue su consejera después de la muerte de su padre para perdición suya. (II Crónicas 22, 4)
Dios tenía prevista esta visita a Jorán para ruina de Ocozías; pues, a su llegada, salió con Jorán al encuentro de Jehú, hijo de Nimsí, a quien el Señor había ungido para exterminar a la casa de Ajab. (II Crónicas 22, 7)