Mosaico decorativo

Talált 2426 Eredmények: Ala

  • La más avisada de sus damas responde y se repite las mismas palabras: (Jueces 5, 29)

  • El Señor puso en vuestras manos a los jefes madianitas, Oreb y Zeb. Lo que yo he hecho, ¿puede compararse con lo que habéis hecho vosotros?". Ante estas palabras, ellos se calmaron. (Jueces 8, 3)

  • Abimelec, hijo de Yerubaal, se fue a Siquén, a casa de los hermanos de su madre, y dirigió a ellos y a toda la familia de la casa de su madre estas palabras: (Jueces 9, 1)

  • Los hermanos de su madre hablaron de él a todos los nobles de Siquén, conforme a aquellas palabras, y se pusieron de parte de Abimelec, porque decían: "Es nuestro hermano". (Jueces 9, 3)

  • El olivo les respondió: ¿Voy a renunciar yo al aceite con el cual se honra a Dios y a los hombres para ir a balancearme sobre los árboles? (Jueces 9, 9)

  • La higuera les respondió: ¿Voy yo a renunciar a mi dulzura y a mi excelente fruto para ir a balancearme sobre los árboles? (Jueces 9, 11)

  • La vid les respondió: ¿Voy a renunciar a mi mosto, alegría de Dios y de los hombres, para venir a balancearme sobre los árboles? (Jueces 9, 13)

  • Después de él surgió Yaír, de Galaad. Fue juez en Israel durante veintidós años. (Jueces 10, 3)

  • Tuvo treinta hijos, que montaban treinta asnos y tenían treinta ciudades llamadas Javot Yaír hasta el día de hoy, en Galaad. (Jueces 10, 4)

  • Los amonitas y los filisteos oprimieron cruelmente durante dieciocho años a los israelitas de Transjordania, en el país amorreo, en Galaad. (Jueces 10, 8)

  • Los amonitas se reunieron y vinieron a acampar en Galaad; se reunieron también los israelitas y acamparon en Mispá. (Jueces 10, 17)

  • Entonces el pueblo, los jefes de Galaad, se dijeron unos a otros: "El que comience a atacar a los amonitas, ése será el jefe de todos los habitantes de Galaad". (Jueces 10, 18)


"Recorramos a Jesus e não às pessoas, pois só Ele nunca nos faltará." São Padre Pio de Pietrelcina