Talált 539 Eredmények: Ley

  • Porque si son herederos los de la ley, la fe carece de objeto, y la promesa queda abolida; (Romanos 4, 14)

  • porque la ley produce la cólera; por el contrario, donde no hay ley, no hay transgresión. (Romanos 4, 15)

  • Por eso depende de la fe, para ser favor gratuito, a fin de que la Promesa quede asegurada para toda la posteridad, no tan sólo para los de la ley, sino también para los de la fe de Abraham, padre de todos nosotros, (Romanos 4, 16)

  • - porque, hasta la ley, había pecado en el mundo, pero el pecado no se imputa no habiendo ley; (Romanos 5, 13)

  • La ley, en verdad, intervino para que abundara el delito; pero donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia; (Romanos 5, 20)

  • Pues el pecado no dominará ya sobre vosotros, ya que no estáis bajo la ley sino bajo la gracia. (Romanos 6, 14)

  • Pues ¿qué? ¿Pecaremos porque no estamos bajo la ley sino bajo la gracia? ¡De ningún modo! (Romanos 6, 15)

  • ¿O es que ignoráis, hermanos, - hablo a quienes entienden de leyes - que la ley no domina sobre el hombre sino mientras vive? (Romanos 7, 1)

  • Así, la mujer casada está ligada por la ley a su marido mientras éste vive; mas, una vez muerto el marido, se ve libre de la ley del marido. (Romanos 7, 2)

  • Por eso, mientras vive el marido, será llamada adultera si se une a otro hombre; pero si muere el marido, queda libre de la ley, de forma que no es adultera si se casa con otro. (Romanos 7, 3)

  • Así pues, hermanos míos, también vosotros quedasteis muertos respecto de la ley por el cuerpo de Cristo, para pertenecer a otro: a aquel que fue resucitado de entre los muertos, a fin de que fructificáramos para Dios. (Romanos 7, 4)

  • Porque, cuando estábamos en la carne, las pasiones pecaminosas, excitadas por la ley, obraban en nuestros miembros, a fin de que produjéramos frutos de muerte. (Romanos 7, 5)


“Não se desencoraje, pois, se na alma existe o contínuo esforço de melhorar, no final o Senhor a premia fazendo nela florir, de repente, todas as virtudes como num jardim florido.” São Padre Pio de Pietrelcina