Talált 539 Eredmények: Ley

  • Mas, al presente, hemos quedado emancipados de la ley, muertos a aquello que nos tenía aprisionados, de modo que sirvamos con un espíritu nuevo y no con la letra vieja. (Romanos 7, 6)

  • ¿Qué decir, entonces? ¿Que la ley es pecado? ¡De ningún modo! Sin embargo yo no conocí el pecado sino por la ley. De suerte que yo hubiera ignorado la concupiscencia si la ley no dijera: ¡No te des a la concupiscencia! (Romanos 7, 7)

  • Mas el pecado, tomando ocasión por medio del precepto, suscitó en mi toda suerte de concupiscencias; pues sin ley el pecado estaba muerto. (Romanos 7, 8)

  • ¡Ah! ¡Vivía yo un tiempo sin ley!, pero en cuanto sobrevino el precepto, revivió el pecado, (Romanos 7, 9)

  • Así que, la ley es santa, y santo el precepto, y justo y bueno. (Romanos 7, 12)

  • Sabemos, en efecto, que la ley es espiritual, mas yo soy de carne, vendido al poder del pecado. (Romanos 7, 14)

  • Y, si hago lo que no quiero, estoy de acuerdo con la Ley en que es buena; (Romanos 7, 16)

  • Descubro, pues, esta ley: aun queriendo hacer el bien, es el mal el que se me presenta. (Romanos 7, 21)

  • Pues me complazco en la ley de Dios según el hombre interior, (Romanos 7, 22)

  • pero advierto otra ley en mis miembros que lucha contra la ley de mi razón y me esclaviza a la ley del pecado que está en mis miembros. (Romanos 7, 23)

  • ¡Gracias sean dadas a Dios por Jesucristo nuestro Señor! Así pues, soy yo mismo quien con la razón sirve a la ley de Dios, mas con la carne, a la ley del pecado. (Romanos 7, 25)

  • Porque la ley del espíritu que da la vida en Cristo Jesús te liberó de la ley del pecado y de la muerte. (Romanos 8, 2)


“Que Nossa Senhora aumente a graça em você e a faça digna do Paraíso”. São Padre Pio de Pietrelcina