Mosaico decorativo

Löydetty 429 Tulokset: Siete Cabezas

  • Mira su orgullo. Descarga tu ira sobre sus cabezas y da a mi mano de viuda la fuerza precisa. (Judit 9, 9)

  • Hubo luto en el pueblo durante siete días. Antes de morir, repartió su hacienda entre los parientes de su marido y entre los suyos. (Judit 16, 24)

  • Transcurridos aquellos días, ofreció también un banquete durante siete días a toda la población de la ciudad de Susa, chicos y grandes, en el patio del jardín real. (Ester 1, 5)

  • El séptimo día el rey, eufórico por el vino, mandó a Mehumán, Bizzetá, Jarboná, Bigtá, Abagtá, Zetar y Carcás, los siete eunucos que le servían, (Ester 1, 10)

  • Los más destacados eran Carsena, Setar, Admatá, Tarsis, Meres, Marsená y Memucán, los siete príncipes persas y medos que pertenecían al consejo real y ocupaban los primeros cargos del reino. (Ester 1, 14)

  • La joven le gustó, y él se apresuró a darle el tratamiento de belleza y alimentos, poniendo a su disposición siete doncellas elegidas entre las mejores del palacio real; luego la llevó con sus doncellas al sitio mejor del harén. (Ester 2, 9)

  • Tenía siete hijos y tres hijas; (Job 1, 2)

  • su hacienda era de siete mil ovejas, tres mil camellos, quinientas yuntas de bueyes y quinientas asnas, además de una servidumbre numerosa. Era, pues, el más grande de todos los orientales. (Job 1, 3)

  • Al levantar sus ojos desde lejos no lo reconocieron, y se pusieron a llorar a grandes voces, rasgando cada uno su manto y esparciendo polvo sobre sus cabezas. (Job 2, 12)

  • Luego se sentaron en el suelo junto a él, y estuvieron así siete días y siete noches sin dirigirle ninguno la palabra, porque veían que su dolor era muy grande. (Job 2, 13)

  • Seis veces te librará de la angustia, y siete el mal alejará. (Job 5, 19)

  • Tomad, pues, siete becerros, presentaos a mi siervo Job y ofrecedlos en holocausto por vosotros. Mi siervo Job intercederá por vosotros, y yo, por consideración a él, no os infligiré mi azote por no haber hablado rectamente de mí como mi siervo Job". (Job 42, 8)


"Que Maria seja toda a razão da sua existência e o guie ao porto seguro da eterna salvação." São Padre Pio de Pietrelcina