Löydetty 429 Tulokset: Siete Cabezas
En tiempo de Joaquín, los cabezas de familias sacerdotales eran: de la de Serayas, Merayas; de la de Jeremías, Jananías; (Nehemías 12, 12)
En tiempos de Eliasib, Yoyadá, Yojanán y Yadúa, los cabezas de familias sacerdotales, fueron inscritos hasta el reino de Darío el Persa. (Nehemías 12, 22)
Los levitas, cabezas de familia, fueron inscritos en el libro de las Crónicas; pero sólo hasta la época de Yojanán, nieto de Eliasib. (Nehemías 12, 23)
Bajo el reinado de Asaradón volví a mi casa, y me devolvieron a mi mujer Ana y a mi hijo Tobías. En nuestra fiesta de pentecostés, que es la fiesta santa de las siete semanas, me prepararon un buen banquete, y yo me puse a comer. (Tobías 2, 1)
los llevaba a sus clientes y ellos le pagaban. El siete del mes distro terminó un trozo de tela y lo llevó a los clientes. Ellos le pagaron, y además le regalaron un cabrito. (Tobías 2, 12)
porque había tenido siete maridos, y el perverso demonio Asmodeo los había matado antes de que consumaran el matrimonio. "Tú eres -le decía la criada- la que matas a tus maridos. Te han dado a siete, y de ninguno has gozado. (Tobías 3, 8)
y que jamás deshonré mi nombre ni el de mi padre en este país de destierro. Soy hija única y heredera de mi padre; no tiene él ni pariente próximo ni compatriota a quien darme por esposa. Siete maridos he perdido; ¿para qué quiero la vida? Pero si no quieres quitármela, mírame y ten piedad de mí, para que no escuche jamás tales ultrajes". (Tobías 3, 15)
Tobías respondió a Rafael: "Hermano Azarías, he oído decir que la joven se ha casado ya siete veces y que los siete maridos murieron en la habitación matrimonial la noche de bodas cuando iban a unirse a ella. He oído también decir que es un demonio quien los mataba. (Tobías 6, 14)
ya se la he dado en matrimonio a siete hombres de nuestra familia, y todos murieron la noche de bodas. Tú come y bebe, que el Señor proveerá". (Tobías 7, 11)
Se celebró la boda con gran regocijo durante siete días, en los que se recibieron muchos regalos. (Tobías 11, 20)
Yo soy Rafael, uno de los siete ángeles que están ante la gloria del Señor y en su presencia. (Tobías 12, 15)
Todos los israelitas, hombres, mujeres y niños que habitaban en Jerusalén, se postraron ante el templo, se cubrieron de ceniza sus cabezas y se ciñeron con saco ante el Señor. (Judit 4, 11)