Mosaico decorativo

Löydetty 5513 Tulokset: Öl

  • ¿A quién podré compararte? ¿A quién te asemejaré, hija de Jerusalén? ¿A quién te igualaré, para poder consolarte, virgen hija de Jerusalén? Porque tu desastre es inmenso como el mar: ¿quién te sanará? (Lamentaciones 2, 13)

  • Al verte, golpean las manos todos los que pasan por el camino; silban y mueven la cabeza sobre la hija de Jerusalén: "¿Es ésta el dechado de toda hermosura, la alegría de toda la tierra?". (Lamentaciones 2, 15)

  • El Señor ha realizado su designio, ha cumplido su palabra, la que había decretado hace tiempo: demolió sin compasión, hizo que el enemigo se alegrara de tu suerte, exaltó el poder de tus adversarios. (Lamentaciones 2, 17)

  • En las calles están tendidos el niño y el anciano; mis vírgenes y mis jóvenes cayeron bajo la espada; tú has sembrado la muerte en el día de tu ira, has degollado sin piedad. (Lamentaciones 2, 21)

  • Sólo contra mí, una y otra vez, vuelve su mano todo el día. (Lamentaciones 3, 3)

  • Me apartó del camino y me desgarró, me dejó desolado. (Lamentaciones 3, 11)

  • Partió mis dientes con un guijarro, me revolcó en la ceniza. (Lamentaciones 3, 16)

  • Ya no hay paz para mi alma, me olvidé de la felicidad. (Lamentaciones 3, 17)

  • Que permanezca solitario y silencioso, cuando el Señor se lo impone. (Lamentaciones 3, 28)

  • Que ponga su boca sobre el polvo: ¡tal vez haya esperanza! (Lamentaciones 3, 29)

  • Que ofrezca su mejilla al que lo golpea y se sacie de oprobios. (Lamentaciones 3, 30)

  • ¡Examinemos a fondo nuestra conducta y volvamos al Señor! (Lamentaciones 3, 40)


"O bem dura eternamente." São Padre Pio de Pietrelcina