Mosaico decorativo

1. Mira cómo la sabiduría se alaba y se elogia a sí misma en medio de su pueblo,

1. La Sabiduría hace el elogio de sí mismay se gloría en medio de su pueblo,

2. cómo toma la palabra en la Asamblea del Altísimo y se glorifica delante del Todopoderoso:

2. abre la boca en la asamblea del Altísimo y se gloría delante de su Poder:

3. Salí, dice, de la boca del Altísimo, y como una niebla cubrí la tierra.

3. "Yo salí de la boca del Altísimo y cubrí la tierra como una neblina.

4. Mi morada está en lo más alto del cielo, mi trono en la columna de nube.

4. Levanté mi carpa en las alturas, y mi trono estaba en una columna de nube.

5. Yo sola di la vuelta a la bóveda del cielo y recorrí el fondo de los océanos.

5. Yo sola recorrí el circuito del cielo y anduve por la profundidad de los abismos.

6. Tomé posesión de las olas del mar; míos son la tierra, todos los pueblos y todas las naciones.

6. Sobre las olas del mar y sobre toda la tierra, sobre todo pueblo y nación, ejercí mi dominio.

7. Busqué entre todos ellos un lugar donde detenerme: ¿en qué casa, en qué propiedad instalaré mi refugio?

7. Entre todos ellos busqué un lugar de reposo, me pregunté en qué herencia podría residir.

8. Entonces el Creador del universo me dio una orden, el que me creó me indicó dónde levantar mi tienda. Me dijo: "¡Instálala en Jacob, que Israel sea tu propiedad!"

8. Entonces, el Creador de todas las cosas me dio una orden, el que me creó me hizo instalar mi carpa, él me dijo: ‘Levanta tu carpa en Jacob y fija tu herencia en Israel’.

9. Desde el principio el Señor me había creado, antes que existiera el tiempo, y no pasaré con el tiempo.

9. Él me creó antes de los siglos, desde el principio, y por todos los siglos no dejaré de existir.

10. Celebro en su presencia la liturgia de su Santa Morada, y es por eso que me establecí en Sión.

10. Ante él, ejercí el ministerio en la Morada santa, y así me he establecido en Sión;

11. Me hizo descansar en la ciudad amada, en Jerusalén ejerzo mi poder.

11. él me hizo reposar asimismo en la Ciudad predilecta, y en Jerusalén se ejerce mi autoridad.

12. Eché raíces en el pueblo glorificado por el Señor, en su dominio que es su herencia.

12. Yo eché raíces en un Pueblo glorioso, en la porción del Señor, en su herencia.

13. Crecí como un cedro del Líbano, como el ciprés en las laderas del Hermón.

13. Crecí como un cedro en el Líbano y como un ciprés en los montes del Hermón;

14. Crecí como las palmeras de Engadi, como los adelfales de Jericó, como un magnífico olivo en la llanura.

14. crecí como una palmera en Engadí y como los rosales en Jericó; como un hermoso olivo en el valle, como un hermosos olivo en el valle, y como un plátano, me elevé hacia lo alto.

15. Exhalé mi perfume como el cinamomo, como las plantas olorosas; expandí mi buen olor como las savias aromáticas, como el bálsamo y la mirra exquisita, como el humo del incienso en el santuario.

15. Yo exhalé perfume como el cinamomo, como el aspálato fragante y la mirra selecta, como el gálbano, la uña aromática y el estacte, y como el humo del incienso en la Morada.

16. Extendí mis ramas como el pino: ellas se llaman Gloria y Gracia.

16. Extendí mis ramas como un terebinto, y ellas son ramas de gloria y de gracia.

17. Florecí como una vid, con flores agradables a la vista que dieron frutos de gloria y riqueza.

17. Yo, como una vid, hice germinar la gracia, y mis flores son un fruto de gloria y de riqueza.

19. Vengan a mí los que me desean y saciénse con mis frutos.

19. ¡Vengan a mí, los que me desean, y sáciense de mis productos!

20. El recuerdo que tendrán de mí es más dulce que la miel, poseerme es más agradable que un panal.

20. Porque mi recuerdo es más dulce que la miel y mi herencia, más dulce que un panal.

21. Los que me comen tendrán todavía hambre, y los que me beben tendrán aún sed.

21. Los que me coman, tendrán hambre todavía, los que me beban, tendrán más sed.

22. El que me escucha no se arrepentirá, los que me cultivan no pecarán.

22. El que me obedezca, no se avergonzará, y los que me sirvan, no pecarán".

23. Todo esto no es más que el Libro de la Alianza del Dios Altísimo, es la Ley que nos mandó Moisés y que es el tesoro de las asambleas de Jacob.

23. Todo esto es el libro de la Alianza del Dios Altísimo, la Ley que nos prescribió Moisés como herencia para las asambleas de Jacob.

25. De esta Ley brotan los ríos de la sabiduría, semejantes al Pisón o al Tigris en la estación de las frutas.

25. Ella hace desbordar la Sabiduría como el Pisón y como el Tigris en los días de los primero frutos;

26. De ella desborda el saber cual crecida del Eufrates o del Jordán en época de cosecha;

26. inunda de inteligencia como el Éufrates y como el Jordán en los tiempos de la cosecha;

27. de ella salen las aguas de la instrucción como las ondas del Nilo o como el Guijón en días de vendimia.

27. prodiga la instrucción como el Nilo, como el Guijón en los días de la vendimia.

28. El primero que la encontró no le verá el fin, el último que llegó no la agotará;

28. El primero no terminó de conocerla y el último ni siquiera la vislumbra.

29. porque sus pensamientos son más vastos que el mar y sus proyectos abarcan más que el gran océano.

29. Porque su pensamiento es más vasto que el océano y su designio, más profundo que el gran Abismo.

30. Yo, por mi parte no era más que un canalito del río, un arroyo que se pierde en un jardín.

30. En cuanto a mí, como un canal que brota de un río, como una acequia, salí a un jardín

31. Pero pensé: "Voy a regar mi jardín, voy a rociar mis flores" ¡Y he aquí que mi arroyo se convirtió en un río, y mi río, en un mar!

31. y dije: "Regaré mi huerta y empaparé mis canteros". ¡De pronto, mi canal se convirtió en un río, y mi río se transformó en un mar!

32. ¡Brille mi doctrina como la aurora y extienda su luz a lo lejos!

32. Aún haré brillar la instrucción como la aurora e irradiaré su luz lo más lejos posible;

33. Propáguense mis lecciones como palabras proféticas: porque quiero dejarlas a las futuras generaciones.

33. aún derramaré la enseñanza como una profecía y la dejaré para las generaciones futuras.

34. Vean: no he trabajado sólo para mí, sino para todos los que buscan la sabiduría.

34. Porque yo no he trabajado sólo para mí, sino para todos los que buscan la sabiduría.



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