Mosaico decorativo

1. Si te has decidido a servir al Señor, prepárate para la prueba.

1. Hijo, si te decides a servir al Señor, prepara tu alma para la prueba.

2. Conserva recto tu corazón y sé decidido, no te pongas nervioso cuando vengan las dificultades.

2. Endereza tu corazón, sé firme, y no te inquietes en el momento de la desgracia.

3. Apégate al Señor, no te apartes de él; si actúas así, arribarás a buen puerto al final de tus días.

3. Únete al Señor y no te separes, para que al final de tus días seas enaltecido.

4. Aceptas todo lo que te pase y sé paciente cuando te halles botado en el suelo.

4. Acepta de buen grado todo lo que te suceda, y sé paciente en las vicisitudes de tu humillación.

5. Porque así como el oro se purifica en el fuego, así también los que agradan a Dios pasan por el crisol de la humillación.

5. Porque el oro se purifica en el fuego, y los que agradan a Dios, en el crisol de la humillación.

6. Confía en él y te cuidará; sigue el camino recto y espera en él.

6. Confía en él, y él vendrá en tu ayuda, endereza tus caminos y espera en él.

7. Ustedes que temen al Señor, esperen su misericordia, no se aparten de él, pues podrían caer.

7. Los que temen al Señor, esperen su misericordia, y no se desvíen, para no caer.

8. Ustedes que temen al Señor, confíen en él: no perderán su recompensa.

8. Los que temen al Señor, tengan confianza en él, y no les faltará su recompensa.

9. Ustedes que temen al Señor, esperen recibir todo lo que vale la pena: esperen misericordia y alegría eterna.

9. Los que temen al Señor, esperen sus beneficios, el gozo duradero y la misericordia.

10. Recuerden lo que les pasó a sus antepasados: ¿quién confió en el Señor y se arrepintió de haberlo hecho? ¿Quién perseveró en su temor y fue abandonado? ¿Quién lo llamó y no fue escuchado?

10. Fíjense en las generaciones pasadas y vean: ¿Quién confió en el Señor y quedó confundido? ¿Quién perseveró en su temor y fue abandonado? ¿Quién lo invocó y no fue tenido en cuenta?

11. Pues el Señor es ternura y misericordia; perdona nuestros pecados y nos salva en los momentos de angustia.

11. Porque el Señor es misericordioso y compasivo, perdona los pecados y salva en el momento de la aflicción.

12. ¡Ay de los flojos que dejan caer sus brazos, ay del pecador que se niega a elegir!

12. ¡Ay de los corazones cobardes y de las manos que desfallecen, y del pecador que va por dos caminos!

13. ¡Ay de los flojos que no tienen confianza! por eso no serán protegidos.

13. ¡Ay del corazón que desfallece, porque no tiene confianza! A causa de eso no será protegido.

14. Ay de ustedes que no han perseverado: ¿qué harán cuando el Señor les pida cuentas?

14. ¡Ay de ustedes, los que perdieron la constancia! ¿Qué van a hacer cuando el Señor los visite?

15. Los que temen al Señor no desobedecen sus mandamientos; los que son fieles en amarle siguen sus caminos.

15. Los que temen al Señor no desobedecen sus palabras y los que lo aman siguen fielmente sus caminos.

16. Los que temen al Señor tratan de agradarle; los que lo aman se alimentan de su ley.

16. Los que temen al Señor tratan de complacerlo y los que lo aman se sacian de su Ley.

17. Los que temen al Señor tienen su corazón preparado; se humillan ante él y dicen: "¡Pongámonos en las manos del Señor más bien que en las de los hombres, pues su misericordia no es menos que su poder!"

17. Los que temen al Señor tienen el corazón bien dispuesto y se humillan delante de él:

18.

18. "Abandonémonos en las manos del Señor y no en las manos de los hombres, porque así como es su grandeza es también su misericordia".



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