Plan de lectura completo
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En el día 283, seguimos los desafíos y las victorias de los Macabeos en su lucha por la libertad y la fidelidad a Dios. Eclesiástico 4-6 ofrece consejos prácticos sobre el comportamiento y la justicia. Proverbios 22:1-4 destaca la importancia del honor, la diligencia y el temor del Señor como fundamentos de una vida recta.
1. En aquellos días, Matatías, hijo de Juan, sacerdote de la familia de Jarib, abandonó Jerusalén y fue a establecerse en Modín.
2. Tenía cinco hijos: Juan, por sobrenombre Gaddis;
3. Simón, llamado Tasi;
4. Judas Macabeo;
5. Eleazar, Abarán y Jonatán Apfos.
6. Matatías vio los sacrilegios que se cometían en Judá y Jerusalén
7. y dijo: «¡Pobre de mí! ¿Acaso he nacido para ver la ruina de mi pueblo y la destrucción de la ciudad santa? ¿Voy a quedarme sentado cuando está en manos de enemigos, y su santuario en poder de extraños?
8. Su templo ha quedado como hombre desprestigiado,
9. los objetos preciosos que hacían su fama fueron llevados como botín, sus niños fueron asesinados en las plazas, y sus jóvenes pasados por la espada de los enemigos.
10. ¿Qué pueblo no ha recibido algo de sus tesoros y no se ha adueñado de sus despojos?
11. Todos sus adornos han sido arrancados y, de libre que era, pasó a ser esclava.
12. Nuestro bello santuario, que era nuestro orgullo, ha sido saqueado y profanado por los paganos.
13. ¿Para qué vivir más?»
14. Matatías y sus hijos rasgaron sus vestiduras y se vistieron de saco, y celebraron un gran duelo.
15. Entre tanto, los delegados del rey que obligaban a los judíos a renegar de su religión, llegaron a Modín para organizar un acto sagrado.
16. Mientras muchos israelitas fueron a ellos, Matatías y sus hijos se agruparon.
17. Los delegados del rey, dirigiéndose a Matatías, le dijeron: «Tú eres uno de los jefes de esta ciudad; eres un hombre importante y conocido, y te siguen numerosos hijos y familiares.
18. Ven, pues, a cumplir tú el primero la orden del rey, como se hizo en las demás naciones y como lo han hecho también los hombres de Judá y los que han permanecido en Jerusalén. Tú y tus hijos serán nombrados entre los Amigos del Rey y les mandará oro, plata y muchos regalos más.»
19. Matatías, a grandes voces, respondió: «Aunque todas las naciones que forman el reino abandonen la religión de sus padres y se sometan a las órdenes del rey Antíoco,
20. yo, mis hijos y mis familiares, seguiremos fieles a la Alianza de nuestros padres.
21. Líbrenos Dios de abandonar la Ley y los preceptos.
22. No obedeceremos las órdenes del rey para apartarnos de nuestra religión, ni a la derecha ni a la izquierda.»
23. Cuando terminó de decir estas palabras, un judío se adelantó a la vista de todos para ofrecer incienso sobre el altar que se había construido en Modín, según el decreto del rey.
24. Al verlo Matatías su celo se encendió, se estremeció su corazón y se dejó llevar por su justa indignación. Se abalanzó sobre el otro y lo degolló sobre el altar.
25. Al mismo tiempo, mató al delegado del rey, que obligaba al pueblo a sacrificar, y después derribó el altar.
26. Así mostró su celo por la Ley, como había hecho Finjas con Zambrí, el hijo de Salom.
27. Matatías se puso luego a gritar en la ciudad: «El que tenga celo por la Ley y sea partidario de la Alianza, que me siga.»
28. En seguida él y sus hijos huyeron a los cerros, dejando cuanto tenían en la ciudad.
29. Entonces muchos hombres que buscaban la justicia y querían ser fieles a la Ley marcharon al desierto,
30. llevando a sus hijos, mujeres y ganado, porque se les hacía la vida imposible.
31. Los funcionarios del Rey y la gobernación de la ciudad de David en Jerusalén, recibieron la información de que unos hombres habían desobedecido la orden del rey y habían ido a esconderse en cavernas del desierto.
32. Al saber esto, numerosas tropas del rey los persiguieron y les dieron alcance. Los cercaron y se prepararon para atacarlos.
33. Era el día sábado. Les hablaron así: «¡Basta ya! Salgan y obedezcan la orden del rey, si quieren salvar sus vidas.»
34. Ellos respondieron: «No saldremos y no obedeceremos la orden del rey de violar el día sábado.»
35. Los atacaron inmediatamente, y ellos no se defendieron.
36. Ni siquiera les tiraron piedras, ni intentaron cerrarles la entrada de su refugio.
37. «Moriremos -decían-, pero el cielo y la tierra recordarán que fuimos asesinados.» La gente del rey los atacó aquel sábado y murieron todos:
38. hombres, mujeres y niños. Más de mil personas en total, además del ganado.
39. Matatías y sus amigos, al saber lo ocurrido, celebraron el duelo.
40. Sin embargo, se dijeron: «No podemos hacer como nuestros hermanos, sino que debemos luchar contra los paganos para defender nuestra vida y nuestras costumbres. De otra manera, pronto nos habrán exterminado.»
41. Aquel día resolvieron defenderse contra quien los atacara en día sábado, y no dejar que los asesinaran, como había pasado con sus hermanos en aquellos refugios.
42. Por entonces se unió a ellos un grupo de los Asideos (piadosos), israelitas valientes, entregados de corazón a la Ley.
43. Se les unieron también todos aquellos que huían de la opresión, y, con esto, se fueron fortaleciendo.
44. Lograron formar un ejército y comenzaron a hacer justicia de los pecadores y renegados. Estos tuvieron que huir a países extranjeros para salvarse.
45. Matatías y sus amigos hacían expediciones: destruían los altares,
46. imponían el rito de la circuncisión a los que encontraban incircuncisos
47. y perseguían a todos los desvergonzados. La empresa prosperó en sus manos.
48. Defendieron la Ley contra los extranjeros y sus reyes y se impusieron a los renegados.
49. Cuando se acercó su muerte, Matatías dijo a sus hijos: «Ahora mandan los insolentes y los violentos; es un tiempo de crisis en que Dios descarga su enojo.
50. Por eso, hijos míos, tengan celo por la Ley y arriesguen su vida para defender la Alianza de nuestros padres.
51. Acuérdense de las hazañas que nuestros padres cumplieron en su tiempo, y alcancen también ustedes la gloria y la fama que no perecen.
52. Acuérdense de Abraham, que se mostró fiel en la hora de la prueba y, por eso, Dios lo consideró justo.
53. José, en el tiempo de su desgracia, observó el mandamiento de Dios y pasó a ser el señor de Egipto.
54. Finjas, nuestro padre, por su gran celo, recibió el sacerdocio para él y sus hijos para siempre.
55. Josué llegó a ser jefe de Israel porque había sido cumplidor.
56. Caleb obtuvo su herencia en esta tierra porque había proclamado la verdad frente al pueblo reunido.
57. A David, por su piedad, le fue concedido el trono de un reino que no tendrá fin.
58. Elías, por su ardiente celo por la Ley, fue arrebatado hasta el cielo.
59. Ananías, Azarías y Misael fueron salvados de las llamas por haber tenido fe.
60. Daniel, por su rectitud, fue liberado de la boca de los leones.
61. Recorran, pues, todos los siglos y verán que quienes confían en Dios jamás serán defraudados.
62. No se acobarden ante las amenazas de un hombre impío, porque su gloria terminará en estiércol y en gusanos.
63. Hoy es ensalzado y mañana desaparecerá; habrá vuelto al polvo de donde vino y no quedará nada de sus proyectos.
64. Ustedes, hijos míos, cobren ánimo, y manténganse firmes en la Ley, que de ella recibirán la gloria.
65. Yo sé que entre ustedes Simón es hombre prudente; escúchenlo y él hará las veces de padre.
66. Judas Macabeo ha sido valiente desde su juventud; que él sea jefe del ejército y dirija la guerra contra los extranjeros.
67. Ahora, reúnan a todos aquellos que cumplan la Ley y defiendan a nuestro pueblo.
68. Tómense desquite de los paganos y cumplan el mandato de la Ley.»
69. Matatías los bendijo y fue a reunirse con sus padres.
70. Murió en el año ciento cuarenta y seis y lo enterraron en el sepulcro de sus padres, en Modín; todo Israel hizo por él grandes lamentos.
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1. Hijo mío, no niegues su pan al pobre; no hagas esperar al que te mira con ojos suplicantes.
2. No apenes al que tiene hambre, ni hagas enojarse a un indigente.
3. No discutas con el desesperado, ni dejes que el necesitado suspire por tu limosna.
4. No eches al mendigo agobiado por su miseria, ni le des la espalda al pobre.
5. No des la espalda al que está necesitado, ni des a alguien un motivo para que te maldiga.
6. Pues si alguien te maldice movido por su amargura, El que lo ha creado escuchará su súplica.
7. Haz que la comunidad hable bien de ti, inclínate ante el que dirige.
8. Atiende al pobre, respóndele con serenidad, dile palabras amables.
9. Libra al oprimido de manos del opresor, y no seas blando cuando hagas justicia.
10. Sé como un padre para el huérfano y como un marido para su madre. Entonces serás como un Hijo del Altísimo, te amará más que tu propia madre.
11. La sabiduría educa a sus hijos y cuida de los que la buscan.
12. El que la ama ama la vida; los que parten de mañana en su búsqueda serán colmados de alegría.
13. El que la posee alcanzará al fin la gloria; el Señor le dará su bendición.
14. Los que la sirven se hacen los ministros del Santo, los que la aman son amados del Señor.
15. El que la escucha tendrá un juicio acertado, el que le obedece estará seguro.
16. El que confía en ella la heredará, y sus descendientes disfrutarán de ella.
17. Al principio lo llevará por caminos ásperos, le provocará miedos y sustos; lo agotará con su disciplina hasta el momento en que pueda contar con él; multiplicará sus exigencias para ponerlo a prueba.
18. Pero luego lo llevará por caminos planos, le procurará la alegría y le revelará sus secretos.
19. Pero si se ha extraviado, lo abandonará y dejará que se pierda.
20. En cualquier circunstancia pesa el pro y el contra y evita lo peor. Hay una especie de vergüenza mala que te engañaría.
21. Porque hay una vergüenza que lleva al pecado y otra que merece elogios y respeto.
22. No reniegues de lo mejor que hay en ti por consideración al qué dirán; esa clase de vergüenza no debe hacer que te rebajes.
23. No te quedes callado cuando tengas que hablar; no escondas por un orgullo mal puesto, lo que te dicta tu sabiduría.
24. La sabiduría se reconoce en la conversación; la instrucción se ve en el discurso.
25. No contradigas lo que es verdad; mas vale que confieses tu ignorancia.
26. No te avergüences de confesar tus pecados: no nades contra la corriente.
27. No te amilanes ante un tonto; ni te dejes influenciar por un poderoso.
28. Lucha a muerte por la verdad, y el Señor combatirá por ti.
29. No seas atrevido en palabras, y luego perezoso y descuidado en tus actos.
30. No seas como un león en tu casa, maltratando a tus servidores, humillando a tus inferiores.
31. No tengas la mano extendida para recibir, y cerrada cuando haya que dar.
1. No te sientas seguro con tu riqueza ni pienses: "¡Me basto a mí mismo!"
2. No te dejes arrastrar por la violencia o el deseo de tener: harán de ti su esclavo.
3. No digas: "¡Nadie me lo impedirá!" El Señor puede castigarte.
4. No digas: "¡Pequé y no me pasó nada!" El Señor se toma todo su tiempo.
5. No estés demasiado seguro del perdón cuando acumules pecados.
6. No digas: "¡La misericordia del Señor es grande, perdonará mis pecados por numerosos que sean!". Porque en él se encuentran misericordia y reprobación; su cólera se deja caer sobre los pecadores.
7. No tardes en volver al Señor, no postergas cada día más, no sea que llegue el día del ajuste de cuentas; se encenderá de repente la cólera del Señor y tú perecerás.
8. No cuentes con las riquezas mal adquiridas, de nada te servirán el día de la desgracia.
9. No te dejes llevar por la corriente, no estés en dos caminos a la vez; esto es propio del pecador que usa un doble lenguaje.
10. Mantente firme en tus convicciones y sé un hombre de palabra.
11. Aprende a escuchar y tómate tu tiempo para responder.
12. Si sabes de qué hablas, respóndele a tu interlocutor; si no, guarda silencio.
13. Tus palabras te pueden traer gloria o descrédito; la lengua de un hombre prepara su caída.
14. ¡No permitas que te consideren como un mendigo o como un tramposo! Un ladrón atrae sobre sí la vergüenza, pero el hipócrita también tendrá su condenación.
15. Evita el pecado, ya sea de grandes o pequeñas cosas; no te conviertas en enemigo del que era tu amigo.
1. El que abiertamente hace el mal se prepara la vergüenza y la confusión; lo mismo ocurrirá con el pecador hipócrita.
2. No capitules delante de tus pasiones; se volverían contra ti como un toro y te harían pedazos.
3. Comerían tus hojas y destruirían tus frutos, dejándote como un tronco seco.
4. Una mala pasión pierde al que la tiene, lo convierte en el hazmerreír de sus enemigos.
5. Las palabras amables te harán ganar muchos amigos, un lenguaje cortés atrae respuestas benevolentes.
6. Ten muchos amigos, pero para aconsejarte escoge uno entre mil.
7. Si has encontrado un nuevo amigo, comienza por ponerlo a prueba, no le otorgues demasiado pronto tu confianza.
8. Hay amigos que sólo lo son cuando les conviene, pero que no lo serán en las dificultades.
9. Hay amigos que se transforman en enemigos y que dan a conocer a todo el mundo su desavenencia contigo para avergonzarte.
10. Hay amigos que lo son para compartir tu mesa, pero que no lo serán cuando vayan mal tus negocios.
11. Mientras estos marchen bien, serán como tu sombra, e incluso mandarán a la gente de tu casa.
12. Pero si tienes reveses, se volverán contra ti y evitarán encontrar tu mirada.
13. Mantente a distancia de tus enemigos y cuídate de tus amigos.
14. Un amigo fiel es un refugio seguro; el que lo halla ha encontrado un tesoro. ¿Qué no daría uno por un amigo fiel? ¡No tiene precio!
16. Un amigo fiel es como un remedio que te salva; los que temen al Señor lo hallarán.
17. El que teme al Señor encontrará al amigo verdadero, pues así como es él, así será su amigo.
18. Hijo mío, conságrate al estudio desde tu juventud, y hasta cuando tengas blancos tus cabellos progresarás en la sabiduría.
19. Que sea como un verdadero trabajo, igual como el del labrador o sembrador; cultívala y aguarda sus frutos excelentes. El cultivarla te acarreará preocupaciones, pero pronto gozarás de sus frutos.
20. La sabiduría les parece a los ignorantes una persona muy severa; el que nada piensa no persevera en ella.
21. Es para él una carga pesada, una prueba difícil, y pronto la tirará.
22. La sabiduría defiende su reputación y no quiere revelarse al primero que llega.
23. Así pues, hijo mío, recibe mis advertencias y no rechaces este consejo:
24. pon tus pies en sus grillos y coloca tu cuello bajo su yugo;
25. toma su carga sobre tus hombros y soporta su yugo; no te impacientes por sus cadenas.
26. Acércate a ella con toda tu alma, y pon todo tu empeño en seguir sus caminos.
27. Lánzate tras sus huellas, búscala y se dará a conocer; cuando la tengas, no dejes que se vaya.
28. Porque al fin encontrarás en ella tu descanso y será tu alegría.
29. Sus grillos facilitarán tus pasos, su collar será tu vestido.
30. Su yugo será un adorno de oro, y sus cadenas, preciosas guirnaldas de púrpura violeta.
31. Será tu ornamento, tu túnica de gala; la llevarás en la frente como una diadema de fiesta.
32. Si tú quieres, hijo mío, llegarás a ser instruido; si te aplicas, se abrirá tu espíritu.
33. Si quieres escuchar, aprenderás; si pones atención, serás sabio.
34. Frecuenta la asamblea de los ancianos; si ves ahí un hombre sabio, júntate con él.
35. Escucha con gusto todo lo que se refiere a las cosas de Dios; no dejes pasar las sentencias de los sabios.
36. Si ves a un hombre realmente sensato, anda a su casa desde el amanecer, y que tus pies desgasten el umbral de su puerta.
37. Medita los preceptos del Señor, preocúpate continuamente de sus mandamientos; él te afirmará el corazón y tu recibirás esa sabiduría tan deseada.
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1. ¡Un nombre respetado es mejor que grandes riquezas; ser estimado es mejor que el oro y la plata!
2. El rico y el pobre tienen esto en común, que Yavé hizo a uno y a otro.
3. El hombre prevenido ve que viene la desgracia y se pone a resguardo; los tontos siguen adelante y pagan las consecuencias.
4. La recompensa de la humildad es el temor de Yavé, la riqueza, el honor y la vida.
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"Se tanta atenção é dada aos bens desta Terra, quanto mais se deve dar aos do Céu?" São Padre Pio de Pietrelcina