Mosaico decorativo

Biblia en un año.

En el día 131, seguimos los intensos acontecimientos de la familia real. En 2 Samuel 13, las intrigas y tragedias familiares revelan las consecuencias del pecado y la desobediencia. 1 Crónicas 17 registra la promesa de Dios a David, que garantiza su linaje y su reino eterno. El Salmo 35 expresa el clamor por la justicia y la protección divina, conectando la fe y la esperanza ante la adversidad.

1. Esto es lo que ocurrió después: Absalón, hijo de David, tenía una hermana muy bella llamada Tamar, y Amnón, hijo de David, se enamoró de ella.

2. Ese amor por Tamar era tan violento que Amnón llegó a enfermar, pues, sabiendo que era virgen, le pa recía imposible conseguir algo de ella.

3. Amnón tenía un amigo llamado Yonadab, hijo de Simá, hermano de David. Yonadab era un hombre muy astuto,

4. y le dijo: «¿Qué te pasa, hijo del rey, que te veo cada día más de caído? ¿Por qué no me lo dices?» Amnón le res pondió: «Estoy enamorado de Tamar, hermana de mi hermano Absalón.»

5. Yonadab le dijo: «Quédate en cama, y cuando tu padre vaya a visitarte, dile: Da permiso a mi hermana Tamar para que venga a darme de comer; que me pre pare algo aquí mismo, para que yo lo vea, y en seguida me lo sirva con sus propias manos.»

6. Amnón se acostó y fingió estar enfermo. Vino el rey a visitarlo, y Amnón le dijo: «Permite que venga mi hermana Tamar y prepare delante de mí un par de tortas; yo las tomaré de su mano.»

7. David mandó decir a Tamar, que estaba en su departamento: «Anda a la casa de tu hermano Amnón, y prepárale algo de comer.»

8. Ella fue a casa de su hermano, que estaba acostado; tomó harina, la amasó y preparó las tortas delante de él.

9. Luego tomó la sartén, las frió y se las presentó, pero Amnón no quiso comerlas. Y dijo: «Que se retiren todos.» Todos salieron de allí.

10. Entonces Amnón dijo a Tamar: «Trae el plato al dormitorio para que coma de tu mano.» Y Tamar tomó las tortas que había preparado y se las llevó a su hermano Amnón a su habitación.

11. Cuando ella se acercó para darle de comer, él la tomó y le dijo: «Ven, hermana mía, acuéstate conmigo.»

12. Pero ella le respondió: «¡No, hermano mío! No me fuerces porque esto no se hace en Israel. No cometas esta infamia.

13. ¿A dónde iría yo con mi deshonra? Y tú serías un infame en Israel. Habla ahora mismo con el rey, que seguramente no se negará a darme a ti en matrimonio.»

14. Pero él no quiso escucharla, sino que la agarró por la fuerza y la violó.

15. Después Amnón le tomó tanto odio que sobrepasó el amor con que la había amado y le dijo: «Levántate, márchate.»

16. Ella respondió: «No, hermano mío, pues si me echas, éste será un mal peor que el que me acabas de hacer.»

17. Pero él, en vez de atender a su súplica, llamó a un sirviente y le dijo: «Echamela afuera, que no quiero verla, y cierra luego la puerta.» El servidor la echó fuera y cerró la puerta.

18. Ella llevaba puesta una túnica con mangas, pues así iban vestidas antiguamente las hijas del rey que no se habían casado.

19. Tamar tomó un poco de tierra y se la echó en su cabeza, rasgó su túnica y poniéndose las manos en la cabeza, se fue gritando.

20. Su hermano Absalón le dijo: «¿Así que tu hermano Amnón se acostó contigo?... Pero, no importa, hermana mía, pues, al fin y al cabo, es tu hermano. ¡Quédate por ahora callada!» Y Tamar permaneció muy triste en casa de su hermano Absalón.

21. Cuando el rey David supo toda esta historia, se enojó en extremo, pero no quiso castigar a su hijo Amnón, pues era su preferido por ser el mayor.

22. En cuanto a Absalón, no le dijo ninguna cosa a Amnón, pero le tomó odio por haber violado a su hermana Tamar.

23. Dos años más tarde, tenía Absalón la esquila de sus ovejas en Baal-Jasor, y quiso convidar a todos los hijos del rey.

24. Fue, pues, a convidar al rey y a sus oficiales para que fueran a su casa.

25. Pero el rey le respondió: «No, hijo mío, no es necesario que vayamos todos; eso va a ser mucha molestia para ti.» Absalón insistió, pero él no quiso ir, y lo bendijo.

26. Entonces Absalón replicó: «Permite, al menos, que venga con nosotros mi hermano Amnón.» El rey respondió: «¿Por qué ha de ir contigo?»

27. Pero Absalón insistió tanto que el rey consintió que fueran Amnón y todos sus hermanos.Absalón preparó un banquete como de rey,

28. y dio esta orden a sus servidores: «Cuando Amnón esté alegre por el vino y yo les diga: ¡Atáquenlo!, ustedes lo matarán. No tengan miedo en hacerlo, pues soy yo quien se lo manda. ¡Animo, y no se acobarden!»

29. Los servidores de Absalón trataron a Amnón tal como aquél se lo había ordenado. Al ver esto, todos los hijos del rey se levantaron de la mesa, montaron cada uno en su mula y huyeron.

30. Todavía estaban en camino, cuando llegó a oídos de David el rumor de que Absalón había dado muerte a todos los hijos del rey, sin que escapara ninguno.

31. El rey se levantó, rasgó sus vestiduras y se acostó en el suelo; sus servidores también rasgaron sus vestiduras, pero permanecieron de pie a su lado.

32. Yonadab, hijo de Simá, hermano de David, intervino y dijo: «No piense mi señor, el rey, que murieron todos los jóvenes hijos del rey.

33. No; sólo Amnón ha muerto, pues Absalón había decidido eliminarlo desde el día en que Amnón violó a su hermana Tamar. Quítese, pues, oh señor, esa idea de la cabeza de que han muerto todos sus hijos.

34. El único que murió fue Amnón, y Absalón huyó.»Un joven que estaba de vigía divisó a un gran grupo de gente que descendía por el camino de Bajurim. Fue inmediatamente a comunicárselo al rey.

35. Entonces Yonadab dijo al rey: «¿No ves que era cierto lo que te decía? Esos son tus hijos, que están llegando.»

36. Apenas había terminado de hablar cuando entraron los hijos del rey, gritando y llorando. También el rey y sus acompañantes se pusieron a llorar.

37. Absalón, por su parte, había ido a refugiarse en casa de Talmay, hijo de Amijur, rey de Guesur, donde permaneció tres años.

38. Durante todo ese tiempo el rey guardó luto por su hijo.

39. Después desapareció su rencor contra Absalón, pues se había consolado de la muerte de Amnón.

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1. Cuando David ya estuvo en su casa, dijo al profeta Natán: «Mira que yo vivo en una casa de madera de cedro mientras el Arca de la Alianza de Yavé está bajo pieles.»

2. Le respondió Natán: «Haz todo cuanto te inspira tu corazón, porque Dios está contigo.»

3. Aquella misma noche Yavé habló a Natán, para decirle: «Ve y transmite este recado a mi siervo David:

4. Esto dice Yavé: No me edificarás tú la casa en que yo habite.

5. Pues no he habitado en casa alguna desde el día en que hice subir a los hijos de Israel, hasta el día de hoy; sino que he andado de tienda en tienda y de morada en morada.

6. Durante todo el tiempo que he ido de un lado a otro con todo Israel, ¿he dicho acaso a alguno de los jueces de Israel, a los que encargué el gobierno de mi pueblo: Por qué no me edifican una casa de cedro?

7. Di, pues, ahora, esto a mi siervo David: Así habla Yavé Sebaot: Yo te saqué de detrás de las ovejas para que fueras jefe de mi pueblo Israel,

8. y he estado contigo en todas tus empresas, he eliminado a todos tus enemigos de delante de ti y voy a hacerte un nombre grande como el nombre de los grandes de la tierra.

9. Fijaré un lugar a mi pueblo de Israel y lo plantaré allí para que no se mueva más; no será ya perturbado y los malvados no seguirán oprimiéndolo como antes.

10. Desde los días en que instituí jueces sobre mi pueblo de Israel, te sometí a todos tus enemigos, y te anuncié que Yavé te edificará una casa.

11. Cuando se cumplan tus días para ir con tus padres, afirmaré después de ti a uno de tus descendientes, a uno de tu sangre, y aseguraré tu reino.

12. El me edificará una Casa y yo afirmaré su trono para siempre.

13. Yo seré para él un padre, y él será para mí un hijo, y no apartaré de él mi amor, como lo aparté del que estaba ante ti.

14. Yo lo mantendré en mi casa y en mi reino para siempre y su trono estará firme eternamente.»

15. Y Natán habló a David conforme a todas estas palabras y conforme a esta visión.

16. Vino entonces el rey David a sentarse delante de Yavé, y dijo: «¿Quién soy yo, oh Yavé Dios, y qué es mi casa para que hayas hecho por mí tales cosas?,

17. y aun esto es poco a tus ojos, oh Dios, que también haces promesas a mi descendencia para el futuro lejano. Me has mirado como si fuera un hombre distinguido, ¡oh Yavé Dios!

18. ¿Qué más le queda que desear a David? Tú me conoces a mí, tu siervo.

19. ¡Oh, Señor!, por amor de tu siervo y según tu corazón has realizado toda esta obra, para dar a conocer todas tus grandezas.

20. ¡Oh Yavé! Nadie hay como tú, ni hay Dios fuera de ti, según todo lo que hemos oído con nuestros oídos.

21. Y ¿qué otro pueblo hay sobre la tierra como tu pueblo de Israel, a quien Dios haya ido a rescatar para hacerlo su pueblo, dándole renombre por medio de cosas grandes y terribles, arrojando naciones de delante de él y librándolo en la esclavitud de Egipto?

22. Tú has constituido a Israel tu pueblo, como pueblo tuyo para siempre, y tú, Yavé, te has hecho su Dios.

23. Ahora, pues, oh Yavé, que se verifique eternamente la palabra que has dirigido respecto a tu siervo y a su casa; y haz según tu palabra.

24. Sí, que todo se verifique; y sea tu nombre engrandecido por siempre y que se diga: Yavé Sebaot, el Dios de Israel, es un Dios para Israel. Y que la familia de tu siervo David subsista en tu presencia.

25. ¡Oh Dios mío! Acabas de revelar a tu siervo que vas a edificarle una casa, y por esto he encontrado valor para orar en tu presencia.

26. Ahora, pues, Yavé, tú eres Dios y tú has prometido esta dicha a tu siervo,

27. y ahora te has dignado bendecir la casa de tu siervo para que permanezca por siempre en tu presencia. ¡Oh Yavé! Tú eres el que bendice y mi casa, pues, será bendita para siempre.»

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1. Ataca, Señor, a los que me atacan, combate a los que me combaten.

2. Ponte la armadura, toma el escudo, y te levantas para venir a socorrerme.

3. Blandes la lanza y el hacha contra mis perseguidores, y a mí me dices: "¡Yo soy tu salvación!"

4. Que sean humillados y fracasen los que quieren mi vida, que retrocedan y sean confundidos los que rumian mi desgracia.

5. Que sean como pelusa al viento, acosados por el ángel del Señor.

6. Que su camino sea oscuro y resbaladizo, perseguidos por el ángel del Señor.

7. Sin motivo me tendieron una trampa, y cavaron una fosa para mí.

8. Que sin aviso venga sobre ellos la ruina, que queden atrapados en su trampa y caigan en su fosa.

9. Y mi alma se alegrará en el Señor, muy contenta con su intervención.

10. Todo mi ser exclamará: " Señor, ¿quién hay como tú, que libras al débil de la mano del fuerte, y al pobre y al pequeño del que los despoja?"

11. Falsos testigos se levantan en mi contra, me interrogan por cosas que yo ignoro;

12. me devuelven mal por bien, y me miran cómo me debato.

13. Pero yo, cuando se enfermaban, me vestía de saco, ayunaba, hacía penitencia, y no cesaba de rezar por ellos.

14. Caminaba sin rumbo como por un amigo o un hermano, me curvaba de tristeza como quien llora a su madre.

15. Pero en cuanto caí, se alegraron y se juntaron todos contra mí como extranjeros o desconocidos.

16. Sin cesar me desgarran esos hipócritas, burlándose de mí continuamente y rechinando contra mí los dientes.

17. Señor, ¿te quedarás mirando? Rescátame de los leones rugientes, pues no tengo sino una vida.

18. Te daré gracias en la gran asamblea, te alabaré cuando esté todo el pueblo.

19. Que no se rían los que me odian sin razón, ni se guiñen el ojo, pues no tienen excusas.

20. Esa gente no quiere la paz para los pacíficos del país; siniestros planes han maquinado

21. y hablan abiertamente contra mí: "¡Sí, sí", dicen, "nosotros lo hemos visto!"

22. Tú, Señor, que lo has visto, no te quedes callado, ¡no te apartes de mí, Señor!

23. Despiértate y levántate, que es tiempo de juzgar. Señor, Dios mío, toma mi defensa.

24. Júzgame, Señor, tú que eres justo, y que no puedan reírse de mí,

25. ni digan: "¡Salió tal como queríamos, al fin lo hemos devorado!"

26. Queden avergonzados y humillados, todos los que se ríen de mi desgracia. Queden cubiertos de infamia y de desprecio los que se alzan contra mí.

27. Ríanse y alégrense los que creen en mis derechos, y que puedan decir siempre: "¡Grande es el Señor, pues supo defender a su servidor!"

28. Yo les diré que tú eres justo, todo el día te alabaré.

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"Feliz a alma que atinge o nível de perfeição que Deus deseja!" São Padre Pio de Pietrelcina