Fundar 3118 Resultados para: una
Había en Damasco un discípulo llamado Ananías. El Señor le dijo en una visión: «Ananías.» El respondió: «Aquí estoy, Señor.» (Hechos 9, 10)
Al instante cayeron de sus ojos unas como escamas, y recobró la vista; se levantó y fue bautizado. (Hechos 9, 18)
Pero los discípulos le tomaron y le descolgaron de noche por la muralla dentro de una espuerta. (Hechos 9, 25)
Encontró allí a un hombre llamado Eneas, tendido en una camilla desde hacía ocho años, pues estaba paralítico. (Hechos 9, 33)
Había en Joppe una discípula llamada Tabitá, que quiere decir Dorcás. Era rica en buenas obras y en limosnas que hacía. (Hechos 9, 36)
y vio los cielos abiertos y que bajaba hacia la tierra una cosa así como un gran lienzo, atado por las cuatro puntas. (Hechos 10, 11)
Y una voz le dijo: «Levántate, Pedro, sacrifica y come.» (Hechos 10, 13)
Pedro contestó: «De ninguna manera, Señor; jamás he comido nada profano e impuro.» (Hechos 10, 14)
«Estaba yo en oración en la ciudad de Joppe y en éxtasis vi una visión: una cosa así como un lienzo, atado por las cuatro puntas, que bajaba del cielo y llegó hasta mí. (Hechos 11, 5)
Oí también una voz que me decía: "Pedro, levántate, sacrifica y come." (Hechos 11, 7)
Y respondí: "De ninguna manera, Señor; pues jamás entró en mi boca nada profano ni impuro." (Hechos 11, 8)
porque era un hombre bueno, lleno de Espíritu Santo y de fe. Y una considerable multitud se agregó al Señor. (Hechos 11, 24)