Mosaico decorativo

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  • Había allí una gran piara de puercos que pacían al pie del monte; (Marcos 5, 11)

  • Entonces, una mujer que padecía flujo de sangre desde hacía doce años, (Marcos 5, 25)

  • Y les dijo: «Cuando entréis en una casa, quedaos en ella hasta marchar de allí. (Marcos 6, 10)

  • Entrando al punto apresuradamente adonde estaba el rey, le pidió: «Quiero que ahora mismo me des, en una bandeja, la cabeza de Juan el Bautista.» (Marcos 6, 25)

  • y trajo su cabeza en una bandeja, y se la dio a la muchacha, y la muchacha se la dio a su madre. (Marcos 6, 28)

  • Era ya una hora muy avanzada cuando se le acercaron sus discípulos y le dijeron: «El lugar está deshabitado y ya es hora avanzada. (Marcos 6, 35)

  • Y partiendo de allí, se fue a la región de Tiro, y entrando en una casa quería que nadie lo supiese, pero no logró pasar inadvertido, (Marcos 7, 24)

  • sino que, en seguida, habiendo oído hablar de él una mujer, cuya hija estaba poseída de un espíritu inmundo, vino y se postró a sus pies. (Marcos 7, 25)

  • Si los despido en ayunas a sus casas, desfallecerán en el camino, y algunos de ellos han venido de lejos.» (Marcos 8, 3)

  • Y salieron los fariseos y comenzaron a discutir con él, pidiéndole una señal del cielo, con el fin de ponerle a prueba. (Marcos 8, 11)

  • Dando un profundo gemido desde lo íntimo de su ser, dice: «¿Por qué esta generación pide una señal? Yo os aseguro: no se dará, a esta generación ninguna señal.» (Marcos 8, 12)

  • Toma la palabra Pedro y dice a Jesús: «Rabbí, bueno es estarnos aquí. Vamos a hacer tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías»; (Marcos 9, 5)


"Nunca se canse de rezar e de ensinar a rezar." São Padre Pio de Pietrelcina