Fundar 2045 Resultados para: Tierra Seca
para que la tierra que te era la más apreciada de todas, recibiera una digna colonia de hijos de Dios. (Sabiduría 12, 7)
Un alfarero trabaja laboriosamente la tierra blanda y modela diversas piezas, todas para nuestro uso; unas van destinadas a usos nobles, otras al contrario, pero todas las modela de igual manera y de la misma arcilla. Sobre el servicio diverso que unas y otras han de prestar, es el alfarero quien decide. (Sabiduría 15, 7)
Pero luego - ¡mala pena que se toma! - de la misma arcilla modela una vana divinidad. Y la modela él, que poco ha nació de la tierra y que pronto habrá de volver a la tierra de donde fue sacado, cuando le reclamen la devolución de su alma. (Sabiduría 15, 8)
Escoria es su corazón, más vil que la tierra su esperanza, más abyecta que la arcilla su vida, (Sabiduría 15, 10)
Este hombre más que nadie sabe que peca, como quien de una misma masa de tierra fabrica frágiles piezas y estatuas de ídolos. (Sabiduría 15, 13)
pero otras, aun en medio de las aguas, abrasaban con fuerza superior a la del fuego para destruir las cosechas de una tierra inicua. (Sabiduría 16, 19)
tu Palabra omnipotente, cual implacable guerrero, saltó del cielo, desde el trono real, en medio de una tierra condenada al exterminio. Empuñando como afilada espada tu decreto irrevocable, (Sabiduría 18, 15)
se detuvo y sembró la muerte por doquier; y tocaba el cielo mientras pisaba la tierra. (Sabiduría 18, 16)
Se vio una nube proteger con su sombra el campamento, emerger del agua que la cubría una tierra enjuta, del mar Rojo un camino expedito, una verde llanura del oleaje impetuoso, (Sabiduría 19, 7)
Recordaban todavía lo sucedido en su destierro, cómo, en vez de nacer los mosquitos de animales, los produjo la tierra, cómo, en vez de nacer las ranas de seres acuáticos, las vomitó el Río en abundancia. (Sabiduría 19, 10)
Seres terrestres se tornaban acuáticos, y los que nadan pasaban a caminar sobre la tierra. (Sabiduría 19, 19)
La altura del cielo, la anchura de la tierra, la profundidad del abismo, ¿quién los alcanzará? (Eclesiástico 1, 3)