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Cántico de Ezequías, rey de Judá cuando estuvo enfermo y sanó de su mal: (Isaías 38, 9)
Isaías dijo: «Traed una masa de higos, aplicadla sobre la úlcera y sanará.» (Isaías 38, 21)
Las naciones son como gota de un cazo, como escrúpulo de balanza son estimadas. Las islas como una chinita pesan. (Isaías 40, 15)
¿Con quién me asemejaréis y seré igualado?, dice el Santo. (Isaías 40, 25)
Los jóvenes se cansan, se fatigan, los valientes tropiezan y vacilan, (Isaías 40, 30)
No temas, gusano de Jacob, gente de Israel: yo te ayudo - oráculo de Yahveh - y tu redentor es el Santo de Israel. (Isaías 41, 14)
Los beldarás, y el viento se los llevará, y una ráfaga los dispersará. Y tú te regocijarás en Yahveh, en el Santo de Israel te gloriarás. (Isaías 41, 16)
de modo que todos vean y sepan, adviertan y consideren que la mano de Yahveh ha hecho eso, el Santo de Israel lo ha creado. (Isaías 41, 20)
Porque yo soy Yahveh tu Dios, el Santo de Israel, tu salvador. He puesto por expiación tuya a Egipto, a Kus y Seba en tu lugar (Isaías 43, 3)
Así dice Yahveh que os ha rescatado, el Santo de Israel. Por vuestra causa he enviado a hacer caer todos sus cerrojos de las prisiones de Babilonia, y se volverán en ayes los hurras de los caldeos (Isaías 43, 14)
Yo, Yahveh vuestro Santo, el creador de Israel, vuestro Rey. (Isaías 43, 15)
Destituía los príncipes de mi santuario; por eso entregué a Jacob al anatema y a Israel a los ultrajes. (Isaías 43, 28)