Fundar 3490 Resultados para: Habitar En La Casa Del Señor
No tengo que tomar novillo de tu casa, ni machos cabríos de tus apriscos. (Salmos 50, 9)
abre, Señor, mis labios, y publicará mi boca tu alabanza. (Salmos 51, 17)
Cuando el edomita Doeg vino a avisar a Saúl diciéndole: «David ha entrado en casa de Ajimélek.» (Salmos 52, 2)
Mas yo, como un olivo verde en la Casa de Dios, en el amor de Dios confío para siempre jamás. (Salmos 52, 10)
Mas ved que Dios viene en mi auxilio, el Señor con aquellos que sostienen mi alma. (Salmos 54, 6)
¡Oh, piérdelos, Señor, enreda sus lenguas!, pues veo discordia y altercado en la ciudad; (Salmos 55, 10)
con quien me unía una dulce intimidad, en la Casa de Dios! ¡Oh, váyanse en tumulto, (Salmos 55, 15)
Te alabaré entre los pueblos, Señor, te salmodiaré entre las gentes; (Salmos 57, 10)
Del maestro de coro. «No destruyas.» De David. A media voz. Cuando Saúl mandó a vigilar su casa con el fin de matarle. (Salmos 59, 1)
¡Oh, no los mates, no se olvide mi pueblo, dispérsalos con tu poder, humíllalos, oh Señor, nuestro escudo! (Salmos 59, 12)
tuyo, Señor, el amor; y: Que tú al hombre pagas con arreglo a sus obras. (Salmos 62, 13)
Dichoso tu elegido, tu privado, en tus atrios habita. ¡Oh, hartémonos de los bienes de tu Casa, de las cosas santas de tu Templo! (Salmos 65, 5)