Fundar 1892 Resultados para: Eva
Y al instante, levantándose delante de ellos, tomó la camilla en que yacía y se fue a su casa, glorificando a Dios. (Lucas 5, 25)
El, dejándolo todo, se levantó y le siguió. (Lucas 5, 28)
Pero él, conociendo sus pensamientos, dijo al hombre que tenía la mano seca: «Levántate y ponte ahí en medio.» El, levantándose, se puso allí. (Lucas 6, 8)
Y, acercándose, tocó el féretro. Los que lo llevaban se pararon, y él dijo: «Joven, a ti te digo: Levántate.» (Lucas 7, 14)
El temor se apoderó de todos, y glorificaban a Dios, diciendo: «Un gran profeta se ha levantado entre nosotros», y «Dios ha visitado a su pueblo». (Lucas 7, 16)
Sus discípulos llevaron a Juan todas estas noticias. Entonces él, llamando a dos de ellos, (Lucas 7, 18)
Y les respondió: «Id y contad a Juan lo que habéis visto y oído: Los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos quedan limpios, los sordos oyen, los muertos resucitan, se anuncia a los pobres la Buena Nueva; (Lucas 7, 22)
Y sucedió a continuación que iba por ciudades y pueblos, proclamando y anunciando la Buena Nueva del Reino de Dios; le acompañaban los Doce, (Lucas 8, 1)
Los de a lo largo del camino, son los que han oído; después viene el diablo y se lleva de su corazón la Palabra, no sea que crean y se salven. (Lucas 8, 12)
Al saltar a tierra, vino de la ciudad a su encuentro un hombre, poseído por los demonios, y que hacía mucho tiempo que no llevaba vestido, ni moraba en una casa, sino en los sepulcros. (Lucas 8, 27)
El, tomándola de la mano, dijo en voz alta: «Niña, levántate.» (Lucas 8, 54)
Retornó el espíritu a ella, y al punto se levantó; y él mandó que le dieran a ella de comer. (Lucas 8, 55)