Mosaico decorativo

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  • Yojanán, hijo de Caréaj, y todos los jefes de las fuerzas que le acompañaban recogieron de Mispá a todo el resto de la gente que Ismael, hijo de Netanías, había hecho prisionera después que hubo matado a Godolías, hijo de Ajicam - hombres, gente de guerra, mujeres, niños y eunucos -, a los cuales hizo volver de Gabaón. (Jeremías 41, 16)

  • Entonces se llegaron todos los jefes de las fuerzas, así como Yojanán, hijo de Caréaj, Azarías, hijo de Hosaías y el pueblo en masa, del chico al grande, (Jeremías 42, 1)

  • Este llamó a Yojanán, hijo de Caréaj, a todos los jefes de las fuerzas que había con él y al pueblo todo, del chico al grande, (Jeremías 42, 8)

  • que os estáis engañando a vosotros mismos, pues que vosotros me habéis enviado a vuestro Dios Yahveh diciendo: "Ruega por nosotros a nuestro Dios Yahveh, y cuanto diga nuestro Dios Yahveh nos lo declaras, que lo haremos." (Jeremías 42, 20)

  • dijo Azarías, hijo de Hosaías, y también Yojanán, hijo de Caréaj, y todos los hombres insolentes se pusieron a decir a Jeremías: «Estás mintiendo. No te ha encargado nuestro Dios Yahveh decir: "No vayáis a Egipto como refugiados allí"». (Jeremías 43, 2)

  • Además, ni Yojanán, hijo de Caréaj, ni ninguno de los jefes de las tropas, ni nadie del pueblo escuchó la voz de Yahveh que mandaba quedarse en tierra de Judá; (Jeremías 43, 4)

  • antes bien, Yojanán, hijo de Caréaj, y todos los jefes de las tropas tomaron consigo a todo el resto de Judá, los que habían regresado, para habitar en tierra de Judá, de todas las naciones adonde habían sido rechazados: (Jeremías 43, 5)

  • Tú dijiste: «¡Ay de mí, que añade Yahveh congoja a mi sufrimiento! Me he agotado en mi jadeo, pero sosiego no hallé.» (Jeremías 45, 3)

  • Llegó la rapadura a Gaza, muda ha quedado Ascalón; tú, el resto de su valle, ¿hasta cuándo te arañarás? (Jeremías 47, 5)

  • a Queriyyot, a Bosrá y a todas las ciudades de la tierra de Moab, las lejanas y las cercanas. (Jeremías 48, 24)

  • pues toda cabeza ha sido rapada y toda barba raída: en todas las manos arañazos y en todos los lomos saco, (Jeremías 48, 37)

  • Si vinieran a ti vendimiadores, ¿no dejarían rebuscos? Si ladrones por la noche, dañarían hasta donde les bastase. (Jeremías 49, 9)


"Deus não opera prodígios onde não há fé." São Padre Pio de Pietrelcina