Mosaico decorativo

Fundar 1889 Resultados para: Tristeza De Israel

  • Así reconocerán todas las naciones que hay Alguien que libera y salva a Israel". (I Macabeos 4, 11)

  • Israel obtuvo aquel día una gran victoria. (I Macabeos 4, 25)

  • Esta noticia lo dejó consternado y abatido, porque a Israel no le había sucedido lo que él deseaba y las cosas no habían salido como el rey se lo había ordenado. (I Macabeos 4, 27)

  • y al ver aquel poderoso ejército, hizo esta oración: "Bendito seas, Salvador de Israel, que aplastaste la soberbia del gigante por la mano de tu servidor David y entregaste el ejército de los filisteos en manos de Jonatán, hijo de Saúl, y de su escudero. (I Macabeos 4, 30)

  • Entrega así este ejército en manos de tu pueblo Israel. Que ellos se sientan avergonzados de sus tropas y de su caballería. (I Macabeos 4, 31)

  • Judas, de acuerdo con sus hermanos y con toda la asamblea de Israel, determinó que cada año, a su debido tiempo y durante ocho días a contar del veinticinco del mes de Quisleu, se celebrara con júbilo y regocijo el aniversario de la dedicación del altar. (I Macabeos 4, 59)

  • Pero ellos no pertenecían a la estirpe de aquellos hombres a quienes estaba confiada la salvación de Israel. (I Macabeos 5, 62)

  • El valiente Judas y sus hermanos alcanzaron gran celebridad en todo Israel y en todas las naciones donde se oía hablar de ellos. (I Macabeos 5, 63)

  • Al oír tales noticias, el rey quedó consternado, presa de una violenta agitación, y cayó en cama enfermo de tristeza, porque las cosas no le habían salido como él deseaba. (I Macabeos 6, 8)

  • Pero varios de los sitiados rompieron el cerco y se les unieron algunos renegados de Israel, (I Macabeos 6, 21)

  • y se unieron a él todos los que perturbaban al pueblo: así se hicieron dueños de Judá y causaron un daño tremendo a Israel. (I Macabeos 7, 22)

  • El rey envió entonces a Nicanor, uno de sus generales más distinguidos y enemigo acérrimo de Israel, con la orden expresa de exterminar al pueblo. (I Macabeos 7, 26)


"Subamos sem nos cansarmos, sob a celeste vista do Salvador." São Padre Pio de Pietrelcina