Mosaico decorativo

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  • ¡Desgraciados, porque han puesto su esperanza en cosas muertas, los que llamaron dioses a obras fabricadas por las manos del hombre, al oro y la plata trabajados con arte, a figuras de animales, o a una piedra sin valor esculpida por una mano antigua! (Sabiduría 13, 10)

  • Sin embargo, cuando ruega por sus bienes, por su hogar o sus hijos, no se avergüenza de dirigir la palabra a ese objeto sin vida: ¡reclama salud a un inválido, (Sabiduría 13, 17)

  • mostrando así que puedes salvar de todo peligro, incluso si uno se embarca sin ninguna experiencia. (Sabiduría 14, 4)

  • sino que entraron en el mundo por la superstición humana: por eso les está reservado un rápido fin. (Sabiduría 14, 14)

  • porque aquel, deseoso sin duda de complacer al soberano, empleó todo su arte para hacerlo más hermoso de lo que era; (Sabiduría 14, 19)

  • Pero no les bastó equivocarse en el conocimiento de Dios, sino que, debatiéndose en la tremenda lucha provocada por la ignorancia, ellos dan a tantos males el nombre de paz. (Sabiduría 14, 22)

  • Porque el culto de los ídolos sin nombre es principio, causa y fin de todo mal, (Sabiduría 14, 27)

  • y como ellos ponen su confianza en ídolos sin vida, no esperan ningún daño de sus falsos juramentos. (Sabiduría 14, 29)

  • Porque no es el poder de aquellos por quienes se jura, sino el justo castigo reservado a los pecadores, lo que recae siempre sobre la transgresión de los injustos. (Sabiduría 14, 31)

  • cuya contemplación excita la pasión de los necios y les hace desear la figura inanimada de una imagen sin vida. (Sabiduría 15, 5)

  • Sin embargo, en vez de preocuparse de que pronto va a morir y de la brevedad de su vida, rivaliza con los orfebres y plateros, imita a los forjadores de bronce y se enorgullece de fabricar lo que es falso. (Sabiduría 15, 9)

  • en efecto, aquel que se volvía hacia ella era salvado, no por lo que contemplaba, sino por ti, el Salvador de todos. (Sabiduría 16, 7)


"O temor e a confiança devem dar as mãos e proceder como irmãos. Se nos damos conta de que temos muito temor devemos recorrer à confiança. Se confiamos excessivamente devemos ter um pouco de temor". São Padre Pio de Pietrelcina