Mosaico decorativo

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  • Entraron en Cafarnaún, y cuando llegó el sábado, Jesús fue a la sinagoga y comenzó a enseñar. (Marcos 1, 21)

  • Y había en la sinagoga un hombre poseído de un espíritu impuro, que comenzó a gritar: (Marcos 1, 23)

  • Cuando salió de la sinagoga, fue con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés. (Marcos 1, 29)

  • Y fue predicando en las sinagogas de toda la Galilea y expulsando demonios. (Marcos 1, 39)

  • Sin embargo, apenas se fue, empezó a proclamarlo a todo el mundo, divulgando lo sucedido, de tal manera que Jesús ya no podía entrar públicamente en ninguna ciudad, sino que debía quedarse afuera, en lugares desiertos. Y acudían a él de todas partes. (Marcos 1, 45)

  • «¿Qué está diciendo este hombre? ¡Está blasfemando! ¿Quién puede perdonar los pecados, sino sólo Dios?». (Marcos 2, 7)

  • Jesús, que había oído, les dijo: «No son los sanos los que tienen necesidad del médico, sino los enfermos. Yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores». (Marcos 2, 17)

  • Jesús entró nuevamente en una sinagoga, y había allí un hombre que tenía una mano paralizada. (Marcos 3, 1)

  • Por lo tanto, si Satanás se dividió, levantándose contra sí mismo, ya no puede subsistir, sino que ha llegado a su fin. (Marcos 3, 26)

  • pero no tienen raíces, sino que son inconstantes y, en cuanto sobreviene la tribulación o la persecución a causa de la Palabra, inmediatamente sucumben. (Marcos 4, 17)

  • sea que duerma o se levante, de noche y de día, la semilla germina y va creciendo, sin que él sepa cómo. (Marcos 4, 27)

  • No les hablaba sino en parábolas, pero a sus propios discípulos, en privado, les explicaba todo. (Marcos 4, 34)


"Deus não opera prodígios onde não há fé." São Padre Pio de Pietrelcina