Mosaico decorativo

Fundar 1785 Resultados para: Mal

  • Y si alguien -sea en cumplimiento de un voto especial o como ofrenda voluntaria- presenta al Señor en sacrificio de comunión un animal del ganado mayor o menor, para que esa ofrenda le sea aceptada, tendrá que ser sin defecto: no habrá en ella ninguna imperfección. (Levítico 22, 21)

  • No deberán ofrecer ni presentar como ofrenda que se quema para el Señor ningún animal ciego, estropeado o mutilado, ulcerado, sarnoso o purulento. (Levítico 22, 22)

  • Tampoco ofrecerán animales con los testículos aplastados, destrozados, arrancados o cortados. No harán nada de esto en su tierra, (Levítico 22, 24)

  • ni aceptarán estos animales a los extranjeros para ofrecerlos como alimento de su Dios, porque en ellos hay una deformidad y tienen un defecto. Por eso no les serán aceptados. (Levítico 22, 25)

  • Pero no inmolarán ningún animal del ganado mayor o menor junto con su cría, en un mismo día. (Levítico 22, 28)

  • el hijo de la israelita blasfemó contra el Nombre, pronunciando una maldición. Entonces lo llevaron ante Moisés -su madre se llamaba Selomit, hija de Dibrí, y era de la tribu de Dan- . (Levítico 24, 11)

  • Luego di a los israelitas: ‘Cualquier hombre que maldiga a su Dios, cargará con su pecado. (Levítico 24, 15)

  • El que hiera mortalmente a un animal, pagará la indemnización correspondiente: vida por vida. (Levítico 24, 18)

  • El que mate un animal pagará una indemnización por él, pero el que mate a un hombre, será castigado con la muerte. (Levítico 24, 21)

  • y también el ganado y los animales que estén en la tierra, podrán comer todos sus productos. (Levítico 25, 7)

  • Yo aseguraré la paz en el país y ustedes descansarán sin que nadie los perturbe: alejaré del país los animales dañinos y ninguna espada asolará la tierra. (Levítico 26, 6)

  • Si alguien entrega un animal de los que pueden ser presentados al Señor como ofrenda, el animal ofrecido será una cosa sagrada. (Levítico 27, 9)


"Não queremos aceitar o fato de que o sofrimento é necessário para nossa alma." São Padre Pio de Pietrelcina