Mosaico decorativo

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  • El oferente desollará la víctima para el holocausto y la dividirá en pedazos. (Levítico 1, 6)

  • Entonces los hijos del sacerdote Aarón encenderán fuego en el altar, pondrán leña sobre el fuego (Levítico 1, 7)

  • y dispondrán los pedazos sobre la leña encendida que está sobre el altar, incluidas la cabeza y la grasa. (Levítico 1, 8)

  • Después el oferente lavará con agua las entrañas y las patas, y por último, el sacerdote hará arder todo sobre el altar: es un holocausto, una ofrenda que se quema con aroma agradable al Señor. (Levítico 1, 9)

  • Si su ofrenda para el holocausto pertenece al ganado menor -corderos o cabras- deberá ofrecer un animal macho y sin defecto. (Levítico 1, 10)

  • Lo inmolará en la presencia del Señor, sobre el lado del altar que da hacia el norte, y los hijos de Aarón, los sacerdotes, rociarán con su sangre todos los costados del altar. (Levítico 1, 11)

  • Luego lo cortará en pedazos, y el sacerdote dispondrá esas partes, incluidas la cabeza y la grasa, sobre la leña encendida que está sobre el altar. (Levítico 1, 12)

  • El oferente lavará con agua las entrañas y las patas, y por último, el sacerdote hará arder todo sobre el altar: es un holocausto, una ofrenda que se quema con aroma agradable al Señor. (Levítico 1, 13)

  • Si lo que ofrece en holocausto al Señor es un pájaro, podrá ofrecer torcazas o pichones de paloma. (Levítico 1, 14)

  • Después le sacará el buche con sus residuos, y los arrojará al lugar donde se depositan las cenizas, en el lado este del altar. (Levítico 1, 16)

  • Dividirá el animal en dos mitades, dejando un ala de cada lado, pero sin separarlas. Finalmente, el sacerdote lo hará arder sobre la leña encendida: es un holocausto, una ofrenda que se quema con aroma agradable al Señor. (Levítico 1, 17)

  • La llevará a los hijos de Aarón, los sacerdotes, y el sacerdote tomará un puñado de la harina con aceite y todo el incienso, y hará arder sobre el altar ese memorial, como una ofrenda que se quema con aroma agradable al Señor. (Levítico 2, 2)


"Reze, reze! Quem muito reza se salva e salva os outros." São Padre Pio de Pietrelcina