Fundar 1942 Resultados para: Hijo Pródigo
Escucha, hijo mío, e instrúyete, presta mucha atención a mis palabras. (Eclesiástico 16, 24)
Hijo mío, no eches en cara los beneficios que haces ni acompañes tus dones con palabras ofensivas. (Eclesiástico 18, 15)
¿Has pecado, hijo mío? No lo vuelvas a hacer, y pide perdón por tus faltas pasadas. (Eclesiástico 21, 1)
La vergüenza de un padre es tener un hijo mal educado, y si es una hija, viene al mundo para su desgracia. (Eclesiástico 22, 3)
El que ama a su hijo lo castiga asiduamente, para poder alegrarse de él en el futuro. (Eclesiástico 30, 1)
El que educa bien a su hijo encontrará satisfacción en él y se sentirá orgulloso entre sus conocidos. (Eclesiástico 30, 2)
El que instruye a su hijo dará envidia a su enemigo y se sentirá dichoso delante de sus amigos. (Eclesiástico 30, 3)
El que mima a su hijo vendará sus heridas y a cada grito que dé, se le conmoverán las entrañas. (Eclesiástico 30, 7)
Un caballo sin domar se vuelve reacio, y un hijo consentido se vuelve insolente. (Eclesiástico 30, 8)
Malcría a tu hijo, y te hará temblar; juega con él, y te llenará de tristeza. (Eclesiástico 30, 9)
Educa a tu hijo y fórmalo bien, para que no tengas que soportar su desvergüenza. (Eclesiástico 30, 13)
Escúchame, hijo mío, no me desprecies, y al final comprenderás mis palabras: sé moderado en todas tus acciones y nunca caerás enfermo. (Eclesiástico 31, 22)