Fundar 1852 Resultados para: Eva
A estómago sobrio, sueño saludable: uno se levanta temprano, y está bien despierto. Insomnio penoso, náuseas y cólicos: eso le espera al hombre insaciable. (Eclesiástico 31, 20)
Y si te han forzado a excederte en la comida, levántate, ve lejos a vomitar y sentirás alivio. (Eclesiástico 31, 21)
Levántate a tiempo, no seas el último en irte, ve derecho a tu casa, sin entretenerte por el camino. (Eclesiástico 32, 11)
Él levanta el ánimo e ilumina los ojos, da salud, vida y bendición. (Eclesiástico 34, 17)
Levanta tu mano contra las naciones extranjeras y que ellas vean tu dominio. (Eclesiástico 36, 2)
Renueva los signos y repite las maravillas, glorifica tu mano y tu brazo derecho. (Eclesiástico 36, 5)
Déjate llevar por lo que te dicta el corazón, porque nadie te será más fiel que él: (Eclesiástico 37, 13)
Porque la tristeza lleva a la muerte y un corazón abatido quita las fuerzas. (Eclesiástico 38, 18)
No te dejes llevar por la tristeza, aléjala, acordándote de tu fin. (Eclesiástico 38, 20)
Sin ellos no se levantaría ninguna ciudad, nadie la habitaría ni circularía por ella. (Eclesiástico 38, 32)
desde el que lleva púrpura y corona hasta el que va vestido miserablemente, sólo sienten rabia y envidia, turbación e inquietud, miedo a la muerte, resentimiento y rivalidad; (Eclesiástico 40, 4)
Josué, hijo de Nun, fue valiente en la guerray sucesor de Moisés en el oficio profético. Haciendo honor a su nombre, se mostró grande para salvar a los elegidos, para castigar a los enemigos sublevados y poner a Israel en posesión de su herencia. (Eclesiástico 46, 1)