Fundar 3905 Resultados para: Bendición De Dios
La bendición de todos los hombres y la alianza las hizo descansar sobre la cabeza de Jacob; lo confirmó en las bendiciones recibidas y le dio la tierra en herencia; dividió el país en partes y las distribuyó entre las doce tribus. (Eclesiástico 44, 23)
De él, hizo nacer a un hombre de bien,que halló gracia a los ojos de todos y fue amado por Dios y por los hombres: Moisés, de bendita memoria. (Eclesiástico 45, 1)
Moisés le confirió la investidura y lo ungió con el óleo santo. Esta fue una alianza eterna para él y para sus descendientes, mientras dure el cielo, para que sirvan a Dios como sacerdotes y bendigan al pueblo en su nombre. (Eclesiástico 45, 15)
Salomón reinó en tiempos de paz y Dios le concedió tranquilidad en sus fronteras, a fin de que edificara una Casa a su Nombre y erigiera un Santuario eterno. (Eclesiástico 47, 13)
En nombre del Señor Dios, de aquel que es llamado Dios de Israel, amontonaste el oro como estaño, y como plomo acumulaste la plata. (Eclesiástico 47, 18)
No quedó nada más que un pueblo muy pequeño, con un jefe de la casa de David. Algunos de ellos hicieron lo que agrada a Dios, pero otros multiplicaron sus pecados. (Eclesiástico 48, 16)
Ezequiel tuvo una visión de la Gloria, que Dios le mostró sobre el carro de los Querubines, (Eclesiástico 49, 8)
En seguida, todo el pueblo, unánimemente, caía con el rostro en tierra para adorar a su Señor, el Todopoderoso, el Dios Altísimo. (Eclesiástico 50, 17)
Entonces, él descendía y elevaba las manos sobre toda la asamblea de los israelitas, para dar con sus labios la bendición del Señor y tener el honor de pronunciar su Nombre. (Eclesiástico 50, 20)
Y por segunda vez, el pueblo se postraba para recibir la bendición del Altísimo. (Eclesiástico 50, 21)
Y ahora bendigan al Dios del universo que hace grandes cosas por todas partes, al que nos exaltó desde el seno materno y nos trató según su misericordia. (Eclesiástico 50, 22)
Quiero darte gracias, Señor y Rey, y alabarte, Dios, mi salvador. Yo doy gracias a tu Nombre, (Eclesiástico 51, 1)