Fundar 3037 Resultados para: Ana
La Amada: Yo bajé al jardín de los nogales, a ver los retoños del valle, a ver si brotaba la viña, si florecían los granados... (Cantar 6, 11)
Yo dije: Subiré a la palmera, y recogeré sus frutos. ¡Que tus pechos sean como racimos de uva, tu aliento como aroma de manzanas, (Cantar 7, 9)
de madrugada iremos a las viñas, veremos si brotan las cepas, si se abren las flores, si florecen las granadas... Allí te entregaré mi amor. (Cantar 7, 13)
Yo te llevaría a la casa de mi madre, te haría entrar en ella, y tú me enseñarías... Te daría de beber, vino aromatizado y el jugo de mis granadas. (Cantar 8, 2)
Tenemos una hermana pequeña, aún no le han crecido los pechos. ¿Qué haremos con nuestra hermana, cuando vengan a pedirla? (Cantar 8, 8)
Si fuera una muralla, le pondríamos almenas de plata; si fuera una puerta, la reforzaríamos con tablas de cedro. La hermana menor (Cantar 8, 9)
"Apúrate, amado mío, como una gacela, como un ciervo joven, sobre las montañas perfumadas". (Cantar 8, 14)
El que desprecia la sabiduría y la enseñanza es un desdichado: ¡vana es su esperanza, inútiles sus esfuerzos, infructuosas sus obras! (Sabiduría 3, 11)
No me acompañará en el camino la envidia corrosiva, porque ella no tiene nada en común con la Sabiduría. (Sabiduría 6, 23)
durante diez meses tomé consistencia en su sangre, gracias al semen paterno y al placer que va acompañado del sueño. (Sabiduría 7, 2)
Fui criado entre pañales y en medio de cuidados, (Sabiduría 7, 4)
Porque ella es para los hombres un tesoro inagotable: los que la adquieren se ganan la amistad de Dios, ya que son recomendados a él por los dones de la instrucción. (Sabiduría 7, 14)