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los hijos de Levaná, los hijos de Jagabá, los hijos de Acub, (Esdras 2, 45)
los hijos de Jagab, los hijos de Salmai, los hijos de Janán, (Esdras 2, 46)
Erigieron el altar en el mismo lugar donde había estado, a pesar del temor que les inspiraban los habitantes del país, y ofrecieron sobre él holocaustos al Señor, los holocaustos de la mañana y de la tarde. (Esdras 3, 3)
a fin de que se investigue en los Anales de tus predecesores. En ellos comprobarás que esta es una ciudad rebelde, perjudicial para los reyes y las provincias; y que en ella se han fomentado insurrecciones desde los tiempos más remotos. Por ese motivo fue destruida. (Esdras 4, 15)
Al oírlos, Zorobabel, hijo de Sealtiel, y Josué, hijo de Josadac, se decidieron a reanudar la construcción de la Casa de Dios que está en Jerusalén, acompañados por los profetas de Dios que los apoyaban. (Esdras 5, 2)
Y añadieron: "¿Cómo se llaman los hombres que construyen este edificio?". (Esdras 5, 4)
y se encontró en Ecbátana, la fortaleza situada en la provincia de los medos, un rollo redactado en estos términos: "Memorándum: (Esdras 6, 2)
y me hizo ganar el favor del rey, de sus consejeros y de los más importantes funcionarios reales! Yo cobré ánimo porque el Señor estaba conmigo, y reuní a algunos jefes de Israel para que me acompañaran. (Esdras 7, 28)
de los hijos de Azgad: Iojanán, hijo de Hacatán, con 110 hombres; (Esdras 8, 12)
Una vez terminado todo esto, se me presentaron los jefes para decirme: "El pueblo de Israel, los sacerdotes y los levitas no se han separado de la gente del país, que practica cosas abominables: los cananeos, los hititas, los perizitas, los jebuseos, los amonitas, los moabitas, los egipcios y los amorreos. (Esdras 9, 1)
Mientras Esdras, bañado en llanto y postrado delante de la Casa de Dios, oraba y hacía esta confesión, una gran cantidad de israelitas -hombres, mujeres y niños- se congregaron a su alrededor, derramando abundantes lágrimas. (Esdras 10, 1)
Esdras se alejó de la Casa de Dios y se dirigió a la habitación de Iojanán, hijo de Eliasib, donde pasó la noche sin comer ni beber, porque estaba afligido a causa de la traición de los repatriados. (Esdras 10, 6)