Mosaico decorativo

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  • Esto se dispondrá regularmente todos los sábados delante del Señor: es una obligación permanente para los israelitas. (Levítico 24, 8)

  • Los panes serán para Aarón y sus hijos, y ellos deberán comerlos en el recinto sagrado, porque se trata de una cosa santísima. Es un derecho que Aarón tendrá siempre sobre las ofrendas que se queman para el Señor. (Levítico 24, 9)

  • No habrá para ustedes más que un derecho, válido tanto para el extranjero como para el nativo. Porque yo soy el señor, su Dios. (Levítico 24, 22)

  • no segarás lo que vuelva a brotar de la última cosecha ni recogerás las uvas de tu viña que haya quedado sin podar: será un año de descanso para la tierra. (Levítico 25, 5)

  • Así santificarán el quincuagésimo año, y proclamarán una liberación para todos los habitantes del país. Este será para ustedes un jubileo: cada uno recobrará su propiedad y regresará a su familia. (Levítico 25, 10)

  • Este quincuagésimo año será para ustedes un jubileo: no sembrarán ni segarán lo que vuelva a brotar de la última cosecha, ni vendimiarán la viña que haya quedado sin podar; (Levítico 25, 11)

  • porque es un jubileo, será sagrado para ustedes. Sólo podrán comer lo que el campo produzca por sí mismo. (Levítico 25, 12)

  • Yo les mandaré mi bendición en el sexto año, y este producirá una cosecha suficiente para tres años más. (Levítico 25, 21)

  • La tierra no podrá venderse definitivamente, porque la tierra es mía, y ustedes son para mí como extranjeros y huéspedes. (Levítico 25, 23)

  • Si no tiene a nadie que pueda ejercer ese derecho, pero adquiere por sí mismo lo necesario para el rescate, (Levítico 25, 26)

  • Si carece de medios suficientes para recuperarla, lo vendido permanecerá en poder del comprador hasta el año del jubileo, pero en el año jubilar quedará libre, y el vendedor regresará a su propiedad. (Levítico 25, 28)

  • En cambio, los campos que rodean sus ciudades no podrán ser vendidos, porque son su propiedad para siempre. (Levítico 25, 34)


"Para consolar uma alma na sua dor, mostre todo o bem que ela ainda pode fazer". São Padre Pio de Pietrelcina