Fundar 1613 Resultados para: Tierra Prometida
Al final recaerá sobre ustedes toda la sangre inocente que ha sido derramada sobre la tierra, desde la sangre del justo Abel hasta la sangre de Zacarías, hijo de Baraquías, al que ustedes mataron ante el altar, dentro del Templo. (Evangelio según San Mateo 23, 35)
Entonces aparecerá en el cielo la señal del Hijo del Hombre. Mientras todas las razas de la tierra se golpearán el pecho, verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo con el poder divino y la plenitud de la gloria. (Evangelio según San Mateo 24, 30)
Pasarán el cielo y la tierra, pero mis palabras no pasarán. (Evangelio según San Mateo 24, 35)
Pero el que recibió uno cavó un hoyo en la tierra y escondió el dinero de su patrón. (Evangelio según San Mateo 25, 18)
Por eso yo tuve miedo y escondí en la tierra tu dinero. Aquí tienes lo que es tuyo.» (Evangelio según San Mateo 25, 25)
Fue un poco más adelante y, postrándose hasta tocar la tierra con su cara, oró así: «Padre, si es posible, que esta copa se aleje de mí. Pero no se haga lo que yo quiero, sino lo que quieres tú.» (Evangelio según San Mateo 26, 39)
La tierra tembló, las rocas se partieron, los sepulcros se abrieron y resucitaron varias personas santas que habían llegado ya al descanso. (Evangelio según San Mateo 27, 52)
Jesús se acercó y les habló así: «Me ha sido dada toda autoridad en el Cielo y en la tierra. (Evangelio según San Mateo 28, 18)
Pues ahora ustedes sabrán que el Hijo del Hombre tiene en la tierra poder para perdonar pecados.» (Evangelio según San Marcos 2, 10)
Otra parte cayó entre piedras, donde había poca tierra, y las semillas brotaron en seguida por no estar muy honda la tierra. (Evangelio según San Marcos 4, 5)
Otras semillas cayeron en tierra buena: brotaron, crecieron y produjeron unas treinta, otras sesenta y otras cien. (Evangelio según San Marcos 4, 8)
Para otros se ha sembrado en tierra buena. Estos han escuchado la palabra, le han dado acogida y dan fruto: unos el treinta por uno, otros el sesenta y otros el ciento.» (Evangelio según San Marcos 4, 20)