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Zanoe, Engannim, Tafuaj, Enaím, (Josué 15, 34)
El hombre se llamaba Elimelec; su esposa Noemí, y sus hijos, Majalón y Guilyón. (Rut 1, 2)
Al poco tiempo falleció Elimelec, y Noemí quedó sola con sus dos hijos. (Rut 1, 3)
Al cabo de diez años murieron también los dos hombres y Noemí quedó desamparada, sin esposo y sin hijos. (Rut 1, 5)
Cuando estaban en camino de regreso a Judá, Noemí dijo a sus nueras: «Creo que es mejor que ustedes se vayan a sus casas. (Rut 1, 8)
«Vuelvan a sus casas, insistió Noemí, pues ¿qué sacan con venir conmigo? Ya no puedo tener hijos para que sean sus maridos. (Rut 1, 11)
Noemí le dijo entonces: «¿Por qué no te vas también tú con tu cuñada, y así regresas a tu casa y a tus dioses?» (Rut 1, 15)
Viendo Noemí que Rut se mantenía firme en su decisión, no quiso insistirle más. (Rut 1, 18)
Y como Noemí se diera cuenta de que las mujeres comentaban: «¿Pero no es ésta Noemí?», (Rut 1, 20)
les dijo: «No me llamen por mi nombre, sino díganme Amarga, porque el Todopoderoso me ha llenado de amargura. Partí con todo, y el Señor me hace volver con las manos vacías. ¿Para qué, pues, me llaman Noemí, cuando Yavé me ha condenado a ser una desgraciada?» (Rut 1, 21)
Así fue como Noemí, acompañada de Rut, su nuera moabita, regresó de Moab. Y justo cuando llegaron a Belén estaba comenzando la cosecha de la cebada. (Rut 1, 22)
Noemí tenía, por parte de su marido, un pariente muy rico llamado Booz. (Rut 2, 1)