Mosaico decorativo

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  • Pero Yavé tuvo piedad y se compadeció de ellos, volviéndose propicio a ellos, a causa de la Alianza con Abraham, Isaac y Jacob, y no quiso destruirlos totalmente ni echarlos lejos de su rostro. (2 Reyes 13, 23)

  • Tenía dieciséis años cuando comenzó a reinar y reinó cincuenta y dos años en Jerusalén; su madre era Jolía, de Jerusalén. (2 Reyes 15, 2)

  • En su tiempo, Pul, rey de Asur, invadió la tierra de Israel, y Menajem tuvo que darle mil talentos de plata para que el rey de Asur lo recibiera como aliado y lo mantuviera en el poder. (2 Reyes 15, 19)

  • Su general ayudante Pecaj, hijo de Romelías, se rebeló contra él y, encabezando unos cincuenta hombres de la provincia de Galaad, vino a darle muerte en Samaria, en la torre del palacio. Muerto el rey, Pecaj le sucedió. (2 Reyes 15, 25)

  • En el año cincuenta y dos de Azarías, rey de Judá, Pecaj, hijo de Romelías, comenzó a reinar sobre Israel, en su capital Samaria. Reinó veinte años (2 Reyes 15, 27)

  • Oseas, hijo de Elá, se conjuró contra Pecaj, hijo de Romelías, le dio muerte y reinó en su lugar. (2 Reyes 15, 30)

  • Jotam, hijo de Ozías, rey de Judá, comenzó a reinar en el año segundo de Pecaj, hijo de Romelías, rey de Israel. (2 Reyes 15, 32)

  • En aquellos días, comenzó Yavé a enviar contra Judá a Rasín, rey de Aram, y a Pecaj, hijo de Romelías. (2 Reyes 15, 37)

  • En el año diecisiete del reinado de Pecaj, hijo de Romelías, comenzó a reinar Ajaz, hijo de Jotam, rey de Judá. (2 Reyes 16, 1)

  • Entonces subió Rasín, rey de Aram, y Pecaj, hijo de Romelías, rey de Israel, para combatir contra Jerusalén. La cercaron, pero no pudieron conquistarla. (2 Reyes 16, 5)

  • Despreciaron sus decretos, la alianza que había pactado con sus padres y las advertencias que les había hecho. Fueron tras dioses vanos y se hicieron vanos ellos mismos, como las naciones que los rodeaban, a pesar de que Yavé había dicho: «No harán como ellos.» (2 Reyes 17, 15)

  • Yavé había hecho una alianza con ellos, ordenándoles: «No honren a otros dioses ni se postren ante ellos, ni les sirvan ni les ofrezcan sacrificios. (2 Reyes 17, 35)


"A sua casa deve ser uma escada para o Céu". São Padre Pio de Pietrelcina