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y madera de cedro sin número, pues los sidonios y los tirios trajeron a David madera de cedro en abundancia. (1 Crónicas 22, 4)
De los guersonitas: Ladán y Semí. (1 Crónicas 23, 7)
Hijos de Ladán: Jejiel el primero, Zetam y Joel, tres. (1 Crónicas 23, 8)
Hijos de Semí: Selomit, Jaziel y Heran, tres. Estos son los jefes de las casas paternas de Ladán. (1 Crónicas 23, 9)
guardando en el servicio de la Casa de Yavé el ritual de la Tienda de Reunión, el ritual del santuario y el ritual de los hijos de Aarón, sus hermanos. (1 Crónicas 23, 32)
Entre los hijos de Ladán, hijos de Guersón por la línea de Ladán y jefes de familia de Ladán el guersonita, se contaban los hijos de Jejiel. (1 Crónicas 26, 21)
De los hebronitas: Jesabías y sus hermanos, hombres muy valerosos en número de mil setecientos, gobernaban la parte de Israel que está al otro lado del Jordán hacia el poniente, en todos los negocios concernientes al servicio de Yavé y del rey. (1 Crónicas 26, 30)
Al frente de la sección del segundo mes estaba Doday, el ajonita, y tenía por ayudante a uno llamado Miclot. Su sección era de veinticuatro mil hombres. (1 Crónicas 27, 4)
De la de Dan, Ezrihel, hijo de Jeroyam; éstos eran los jefes de los hijos de Israel. (1 Crónicas 27, 22)
Ahora, pues, a los ojos de todo el pueblo de Israel, que es la asamblea de Yavé, y a oídos de nuestro Dios, guarden y mediten todos los mandamientos de Yavé su Dios, para que puedan poseer esta tierra espléndida y la dejen como heredad a sus hijos después de ustedes para siempre. (1 Crónicas 28, 8)
Con todas mis fuerzas he preparado para la Casa de Dios el oro para los objetos de oro, la plata para los objetos de plata, el bronce para los objetos de bronce, el hierro para los de hierro y la madera para los de madera; piedras de ónice y de engaste, piedras brillantes y de varios colores, toda clase de piedras preciosas y piedras de alabastro en abundancia. (1 Crónicas 29, 2)
El rey hizo que la plata y el oro fueran abundantes en Jerusalén como las piedras, y los cedros como los sicomoros en la Tierra Baja. (2 Crónicas 1, 15)