Mosaico decorativo

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  • de parte de Yavé: Aquí estoy para extender mi mano sobre ti, montaña de Seir, te convertiré en ruinas y en desierto. (Ezequiel 35, 3)

  • Convertiré a la montaña de Seir en ruinas y en desierto, y eliminaré de ella toda presencia humana. (Ezequiel 35, 7)

  • Tus montañas se cubrirán de cadáveres; habrá víctimas de la espada en tus colinas, en los valles y en todos los barrancos. (Ezequiel 35, 8)

  • ( ) Serán arrasados no sólo la montaña de Seir sino todo Edom. Y sabrán que yo soy Yavé. (Ezequiel 35, 15)

  • Hijo de hombre, profetiza para las montañas de Israel. Diles: Montañas de Israel, escuchen una palabra de Yavé. (Ezequiel 36, 1)

  • Esto dice Yavé: ¡ El enemigo se burló de ustedes: "¡Oh sí, las montañas eternas pasaron a ser de nuestra propiedad!" (Ezequiel 36, 2)

  • Pues bien, montañas de Israel, escuchen la palabra de Yavé. Esto dice a las montañas y a las colinas, a los barrancos y a los valles, a las ruinas devastadas y a las ciudades abandonadas que se transformaron en presa y entretención para lo que quedaba de sus vecinos: (Ezequiel 36, 4)

  • Por eso, profetiza respecto de la tierra de Israel. Esta palabra de Yavé transmitirás a las montañas y a las colinas, a los barrancos y a los valles: Esto fue lo que decidí en mi indignación y cólera. Ya que fueron humillados por las naciones, (Ezequiel 36, 6)

  • Pero ustedes, montañas de Israel, producirán cosechas y frutos para mi pueblo de Israel que está próximo a volver. (Ezequiel 36, 8)

  • Y así llegaron a las naciones. Pero allí también fue profanado mi nombre. En efecto se decía: "Este es el pueblo de Yavé que tuvo que salir de su país". (Ezequiel 36, 20)

  • Entonces salí en defensa de mi Nombre, porque éste había sido profanado en las naciones donde se encontraba Israel y por culpa de éste. (Ezequiel 36, 21)

  • Por eso le dirás esta palabra de Yavé a la casa de Israel: no es por ustedes que hago esto, casa de Israel, sino por mi santo Nombre que por culpa de ustedes fue profanado en las naciones donde estaban. (Ezequiel 36, 22)


"Vive-se de fé, não de sonhos." São Padre Pio de Pietrelcina