Plan de lectura completo
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En el trigésimo séptimo día, vemos provisión, victoria y sabiduría administrativa. Éxodo 17-18 relata la provisión de agua de la roca en Horeb por parte de Dios, la victoria sobre Amalec con Moisés en alto, y el sabio consejo de Jetro a Moisés de delegar responsabilidades judiciales. Levítico 12 aborda las leyes de la purificación después del parto, enfatizando la santidad necesaria para acercarse a Dios. El Salmo 73 aborda el enigma de la prosperidad de los malvados, concluyendo que solo en la presencia de Dios encontramos verdadera perspectiva y satisfacción eterna.
1. Al salir la comunidad de Israel del desierto de Sin, dispusieron sus etapas según Yavé les ordenaba. Acamparon en Refidim donde el pueblo, sediento, no encontró agua.
2. Le reclamaron a Moisés, diciendo: «Danos agua para beber.» Moisés les contestó: «¿Por qué me reclaman ustedes a mí?, ¿por qué tientan a Yavé?»
3. Allí el pueblo, atormentado por la sed, murmuró contra Moisés: «¿Por qué nos has hecho salir de Egipto? ¿Para que ahora muramos de sed con nuestros hijos y nuestros animales?»
4. Entonces Moisés llamó a Yavé y le dijo: «¿Qué puedo hacer con este pueblo?; por poco me apedrean.»
5. Yavé respondió a Moisés: «Preséntate al pueblo, lleva contigo algunos jefes de Israel, lleva también en tu mano el bastón con que golpeaste el río Nilo.
6. Yo estaré allá delante de ti, sobre la roca. Golpearás la roca y de ella saldrá agua, y el pueblo tendrá para beber.» Moisés lo hizo así, en presencia de los jefes de Israel.
7. Aquel lugar se llamó Masá (o sea, tentación) y Meribá (o sea, quejas), a causa de las quejas de los israelitas que allí tentaron a Yavé, diciendo: «¿Está Yavé en medio de nosotros, o no?»
8. En Refidim los amalecitas vinieron a atacar a Israel.
9. Moisés dijo a Josué: «Elígete algunos hombres y marcha a pelear contra los amalecitas. Yo, por mi parte, estaré mañana en lo alto de la loma, con el bastón de Dios en mi mano.»
10. Josué hizo como se lo ordenaba Moisés, y salió a pelear contra los amalecitas. Mientras tanto, Moisés, Aarón y Jur subieron a la cumbre de la loma.
11. Y sucedió que mientras Moisés tenía las manos arriba, se imponía Israel, pero cuando las bajaba, se imponían los amalecitas.
12. Se le cansaron los brazos a Moisés; entonces tomaron una piedra y sentaron a Moisés sobre ella, mientras Aarón y Jur le sostenían los brazos, uno a cada lado. Así, Moisés mantuvo sus brazos alzados hasta la puesta del sol
13. y Josué hizo una enorme matanza entre la gente de Amalec.
14. Entonces Yavé dijo a Moisés: «Escribe todo esto en un libro para que sirva de recuerdo, y dile a Josué que yo no dejaré ni el recuerdo de Amalec debajo de los cielos.»
15. Luego Moisés edificó allí un altar a Yavé, al que puso por nombre: Yavé es mi triunfo. Y declaró: «La bandera de Yavé en la mano: Yavé está en guerra con Amalec de generación en generación.»
1. Jetró, sacerdote de Madián y suegro de Moisés, se enteró de todo lo que Dios había hecho en favor de Moisés y de Israel, su pueblo, y cómo lo había sacado de Egipto.
2. Jetró, el suegro de Moisés, había acogido a Séfora, esposa de Moisés, después de que Moisés la había despedido,
3. y con ella sus dos hijos.Uno de esos hijos se llamaba Guersón,(pues su padre dijo: He estado peregrino en tierra extraña);
4. y el otro se llamaba Eliezer, (porque dijo: El Dios de mi padre vino en mi ayuda y me libró de la espada de Faraón).
5. Jetró, pues, el suegro de Moisés, le trajo sus hijos y su esposa mientras acampaba en el desierto, junto al monte de Dios.
6. Mandó decir a Moisés: «Yo, Jetró, suegro tuyo, vengo a ti con tu esposa y tus dos hijos.»
7. Moisés salió al encuentro de su suegro, le hizo una profunda reverencia y lo besó. Se preguntaron el uno al otro acerca de su salud y entraron en la tienda.
8. Moisés le contó a su suegro todo lo que Yavé había hecho a Faraón y a los egipcios para bien de Israel, todas las dificultades que encontraron en el camino y cómo Yavé los había librado.
9. Jetró se alegró mucho al oír todos los beneficios que Yavé había hecho a Israel cuando lo sacó del poder de los egipcios.
10. Y dijo: «¡Bendito sea Yavé, que los ha liberado a ustedes de los egipcios y de Faraón!
11. Ahora reconozco que Yavé es el más grande de los Dioses; lo demostró en el momento en que oprimían a su pueblo.»
12. Jetró, suegro de Moisés, ofreció un sacrificio y presentó a Dios ofrendas. Vinieron entonces Aarón y todos los jefes de Israel para compartir una comida con el suegro de Moisés en la presencia de Dios.
13. Al día siguiente, Moisés se sentó para hacer de juez y hubo gente en torno a él desde la mañana hasta la tarde.
14. El suegro de Moisés vio el trabajo que su yerno se imponía por el pueblo y le dijo: «¡Cómo te sacrificas por el pueblo! ¿Por qué estás ahí tú solo y todo este pueblo queda de pie a tu lado desde la mañana hasta la tarde?»
15. Moisés contestó a su suegro: «El pueblo viene a mí para consultar a Dios.
16. Cuando tienen un pleito vienen a mí, yo juzgo entre unos y otros, y les doy a conocer las decisiones de Dios y sus normas.»
17. Entonces su suegro le dijo: «No es lo mejor como tú lo estás haciendo.
18. Acabarás por agotarte tú y este pueblo que está contigo; pues la carga es demasiado pesada para ti y no puedes llevarla tú solo.
19. Ahora escúchame, te voy a dar un consejo, y Dios estará contigo. Tú serás para el pueblo el representante de Dios, y le llevarás sus problemas.
20. Les explicarás las normas y las instrucciones de Dios, les darás a conocer el camino que deben seguir y las obras que tienen que realizar.
21. Pero elige entre los hombres del pueblo algunos que sean valiosos y que teman a Dios, hombres íntegros y que no se dejen sobornar, y los pondrás al frente del pueblo como jefes de mil, de cien, de cincuenta o de diez.
22. Ellos harán de jueces para tu pueblo a cualquier hora; te presentarán los asuntos más graves, pero decidirán ellos mismos en los asuntos de menos importancia. Así se aliviará tu carga pues ellos la llevarán contigo.
23. Si procedes como te digo, Dios te comunicará sus decisiones y tú podrás hacerles frente, y toda esa gente llegará felizmente a su tierra.»
24. Moisés escuchó a su suegro e hizo todo lo que le había dicho.
25. Eligió hombres capaces de todo Israel y los puso al frente del pueblo como jefes de mil, de cien, de cincuenta y de diez.
26. Ellos atendían al pueblo a toda hora para arreglar los problemas de menor importancia, y llevaban a Moisés los asuntos más delicados.
27. Luego Moisés despidió a su suegro y lo encaminó hacia su tierra.
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1. Yavé habló a Moisés para decirle: 2«Habla a los hijos de Israel y diles: Cuando una mujer conciba y tenga un hijo varón, quedará impura durante siete días, igual que en el tiempo de sus reglas.
3. el niño será circuncidado en su carne al octavo día,
4. pero ella esperará treinta y tres días para ser purificada de su sangre. No tocará ninguna cosa santa, ni entrará en el santuario, hasta que se cumplan los días de su purificación.
5. Si dió a luz una niña, estará impura dos semanas, y lo mismo será doble el tiempo de su purificación: esperará sesenta y seis días la purificación de su sangre.
6. Al cumplirse los días de su purificación, sea por niño o niña, presentará al sacerdote, a la entrada de la Tienda de las Citas, un cordero de un año como holocausto, y un pichón o una tórtola como sacrificio por el pecado.
7. El sacerdote lo ofrecerá ante Yavé haciendo expiación por ella, y quedará purificada del flujo de su sangre. Esta es la ley referente a la mujer que da a luz a un niño o una niña.
8. Si la mujer no puede ofrecer una res menor, ofrecerá dos tórtolas o dos pichones, uno como holocausto y otro como sacrificio por el pecado; el sacerdote hará expiación por ella y quedará pura.»
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1. "Dios se porta muy bien con Israel con los que tienen puro el corazón".
2. Pero yo, por poco mi pie no tropieza y mis pasos casi se resbalan;
3. yo sentía envidia de los malos, viendo lo bien que le va a los impíos.
4. Para ellos no existe el sufrimiento, su cuerpo está gordo y lleno de salud.
5. No comparten las penurias de los hombres ni les tocan pruebas como a los demás.
6. Por eso como un collar lucen su orgullo, por ropa llevan puesta la violencia,
7. transpiran por sus poros la maldad, su corazón desborda de planes ambiciosos.
8. Se burlan mientras traman sus maldades, con soberbia profieren amenazas;
9. hablan como dueños del cielo y con su lengua brincan sobre el país.
10. Por eso mi pueblo va tras ellos, porque en ellos sólo brilla el éxito;
11. y dicen: "¿Dios lo verá? ¿tendrá de esto una idea el Altísimo?
12. Miren, pues, cómo son los impíos y sin problemas amasan sus fortunas.
13. ¿De qué me sirve tener un corazón puro y mantener mis manos inocentes,
14. cuando todos los días me apalean y no hay mañana en que no me castiguen?"
15. Si hubiera dicho: "Voy a hablar como ellos", habría traicionado la raza de tus hijos.
16. Traté, pues, de poderlo comprender, pero era para mí cosa difícil.
17. Pero un día penetré en los secretos de Dios, y me di cuenta de cuál será su fin.
18. Pues los pones en un lugar resbaladizo y luego los empujas al abismo.
19. ¿Cómo? ¿están en la ruina en un momento? Ya no están, trágico fue su fin.
20. Señor, como de un sueño al despertar, te levantas y disipas su imagen.
21. Cuando se exasperó mi corazón y punzadas sentía en mis entrañas,
22. era estupidez, no cordura y no comprendía más que las bestias.
23. ¿No estado yo contigo todo el tiempo? Me tomaste de mi mano derecha,
24. me guías conforme a tus designios y me llevas de la mano tras de ti.
25. ¿A quién tengo en los cielos sino a ti? y fuera de ti nada más quiero en la tierra.
26. Mi carne y mi corazón se consumen por ti, mi Roca, mi Dios, que es mío para siempre.
27. Los que se alejan de ti se pierden, tú aniquilas a los que te son infieles.
28. Para mí lo mejor es estar junto a Dios, he puesto mi refugio en el Señor; proclamaré tus obras en las puertas de Sión.
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"No tumulto das paixões terrenas, surge a grande esperança da misericórdia inexorável de Deus." São Padre Pio de Pietrelcina