Mosaico decorativo

Biblia en un año.

En el día 297, 1 Macabeos 16 relata los desafíos finales que enfrentaron los líderes judíos. Eclesiástico 38-39 advierte contra los excesos y las adicciones, promoviendo la prudencia y el autocontrol, mientras que Proverbios 23:29-35 recalca los peligros del alcohol y la indulgencia, guiándonos hacia una vida equilibrada y sabia.

1. Por entonces salió Juan de Gazer para contar a Simón, su padre, cuanto hacía Cendebeo.

2. Entonces Simón llamó a sus hijos mayores, Juan y Judas, y les dijo: «Yo, mis hermanos y familia de mi padre, hemos luchado desde nuestra juventud hasta hoy contra los enemigos de Israel y, gracias a nosotros, se consiguió muchas veces liberar a Israel.

3. Pero ahora yo soy viejo, mientras que ustedes, gracias al Cielo, ya son hombres maduros. Ocupen mi lugar y el de mi hermano, y salgan a luchar por nuestra patria. ¡Que la ayuda del Cielo esté con ustedes!»

4. Eligieron, pues, en el país veinte mil hombres y jinetes, a los que envió contra Cendebeo y pasaron la noche en Modín.

5. Al levantarse de mañana, avanzaron hacia la llanura y vieron que un ejército numeroso, infantería y caballería, venía a su encuentro.

6. Un torrente se interponía entre ellos, y Juan con sus tropas acampó frente a ellos. Sus tropas tenían miedo de pasar el torrente; entonces lo pasó él primero, y sus hombres, al verlo, pasaron detrás de él.

7. Dividió su ejército en dos cuerpos y puso a los jinetes en medio de ellos, pues la caballería de los contrarios era muy numerosa.

8. Tocaron las trompetas y Cendebeo y su ejército salieron derrotados. Muchos de ellos cayeron, y los que quedaron, huyeron en dirección a la fortaleza.

9. Entonces, cayó herido Judas, el hermano de Juan. Pero Juan los persiguió hasta que Cendebeo entró en Cedrón, que había fortificado.

10. Fueron también a refugiarse en las torres que hay por los campos de Azoto, pero Juan les prendió fuego, pereciendo unos dos mil enemigos. Después de esto, Juan volvió sano y salvo a Judea.

11. Tolomeo, hijo de Abubos, era general con mando en la llanura de Jericó. Tenía mucha plata y oro

12. y además era yerno del Sumo Sacerdote.

13. Se puso orgulloso y pensó ser jefe de la nación; por eso, buscó suprimir a Simón y a sus hijos.

14. Simón estaba recorriendo las ciudades de Judea para enterarse de su administración. El undécimo mes, llamado Sabat, del año ciento setenta y siete, llegó a Jericó con sus dos hijos, Matatías y Judas.

15. El hijo de Abubos los recibió traidoramente en una pequeña fortaleza llamada Doc, que él había construido. Les dio un gran banquete, pero puso hombres al acecho.

16. Cuando Simón y sus hijos estuvieron ebrios, Tolomeo y sus ayudantes tomaron sus armas y se echaron sobre Simón en medio del banquete, matándole a él, a sus dos hijos y a algunos de sus servidores.

17. Con esto, Tolomeo cometió una gran traición, devolviendo mal por bien.

18. Tolomeo se apresuró después a enviar cartas al rey para informarlo de lo sucedido y pedirle el envío de fuerzas y socorro con los cuales le entregaría las ciudades y el país.

19. Mandó también otros a Gazer con la orden de matar a Juan, y solicitó por carta de los comandantes de las tropas judías que vinieran donde él, prometiéndoles plata, oro y regalos.

20. Mandó después a otros para que se apoderaran de Jerusalén y del monte del Templo.

21. Pero hubo un hombre que corrió y llegó antes que ellos a Gazer para anunciar a Juan que su padre y hermanos habían sido muertos, y le dijo: «Ha mandado a alguien para matarte también a ti.»

22. Juan quedó espantado con esta noticia. Se apoderó de los mensajeros que habían mandado para matarlo y los mató, pues sabía que venían a asesinarlo.

23. El resto de los hechos de Juan, sus batallas, sus hazañas, las murallas que construyó y otras obras suyas,

24. todo está escrito en los anales de su pontificado, desde que llegó a Sumo Sacerdote, sucediendo a su padre.

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Capítulo 38

1. Tenle al médico toda la estima que se merece, debido a sus servicios porque así lo quiso el Señor.

2. La mejoría viene del Altísimo, y es el Rey quien concede el don de sanar.

3. Los conocimientos del médico le permiten andar con la cabeza levantada , hasta los grandes lo admiran.

4. El Señor creó las plantas medicinales que brotan de la tierra: un hombre inteligente no las menosprecia.

5. Acuérdate de aquella madera que endulzó las aguas amargas, y con eso el Señor dio a conocer su poder.

6. El da a los hombres el saber para que lo glorifiquen por los maravillosos remedios que creó.

7. El médico los usa para curar y para quitar el dolor, el farmacéutico hace con ellos sus mezclas.

8. De ese modo las obras del Señor no se han terminado, y continúa difundiéndose el bienestar por la tierra.

9. Hijo mío, cuando estés enfermo no te deprimas: ruégale al Señor para que te cure.

10. Renuncia a tus malas acciones, guarda las manos limpias y purifica tu corazón de cualquier pecado.

11. Ofrécele a Dios el incienso y la harina flor para que te tenga en su memoria, preséntale una ofrenda escogida entre tus bienes.

12. Luego haz que venga el médico, ya que el Señor lo creó; no lo desprecies porque lo necesitas.

13. En algunos casos el restablecimiento pasa por las manos de ellos;

14. rogarán al Señor para que les ayude a encontrar los medios para aliviarte y salvarte la vida.

15. El que peca en presencia de su Creador, ¡que caiga en las manos del médico!

16. Hijo mío, derrama lágrimas por un muerto y entona la lamentación que expresará tu dolor. Luego entierra su cuerpo como se debe, no descuides nada referente a su sepultura.

17. Gime amargamente, golpéate el pecho, haz el velorio como conviene por uno o dos días para marcar la separación, luego consuélate de tu tristeza.

18. Porque la tristeza lleva a la muerte, y la pena interior consume las energías.

19. Que la tristeza se acabe con los funerales: no puedes vivir siempre afligido.

20. ¡No abandones tu corazón a la tristeza, échala y piensa en tu propio fin!

21. No lo olvides: es sin vuelta. Tu te perjudicarías y no le harías ningún bien.

22. Acuérdate de mi sentencia que un día podrás repetir: ¡ayer fue yo, hoy serás tú!

23. Desde el momento que el muerto reposa, haz que también repose su recuerdo; consuélate desde el momento que haya expirado.

24. Hay que tener sosiego para adquirir el conocimiento de la Ley; el que no está esclavizado por su trabajo podrá llegar a ser sabio.

25. ¿Cómo llegará a ser sabio el que maneja el arado? todo su orgullo consiste en usar la picana; guía a sus bueyes y los hace trabajar, no habla más que de animales.

26. Toda su atención está puesta en el surco que traza y hasta tarde en la noche les da forraje a sus terneras.

27. Lo mismo pasa con cualquier obrero o artesano que trabaja día y noche, con los que graban los sellos y se esfuerzan por variar el diseño. Toda su atención está puesta en el trabajo que hacen, y pasan las noches en vela perfeccionando su obra.

28. Otro tanto ocurre con el herrero sentado junto al yunque, ocupado totalmente en fierro que forja mientras literalmente se derrite por el ardor del fuego. Tiene que protegerse de la fragua y del ruido del martillo que le rompe los tímpanos. Toda su atención está centrada en hacer un trabajo perfecto y se queda hasta altas horas de la noche embelleciendo su obra.

29. Lo mismo sucede con el alfarero que trabaja sentado frente al torno y hace andar la rueda con sus pies; está inmerso en su faena y trata de producir más.

30. Con sus manos moldea la arcilla y la amasa con sus pies. Pondrá toda su atención en extender el barniz y se desvelará manteniendo encendido el horno.

31. Todas esas personas cuentan con sus brazos y cada uno es hábil en su oficio.

32. Sin ellos no se construiría la ciudad, ni se podría habitarla ni circular por ella.

33. Sin embargo no irán a buscarlos para el consejo del pueblo ni se fijarán en ellos en la asamblea. No se sentarán en el tribunal porque no están familiarizados con la Ley.

34. Demostrarán muy poca instrucción, no son expertos en derecho, y no figuran entre los que interpretan las máximas. Por cierto que valorizan todo lo que Dios creó en un comienzo, pero su oración no va más allá de las cosas de su oficio.

Capítulo 39

1. Pasa todo lo contrario con el que se aplica a meditar la Ley del Altísimo. Escudriña la sabiduría de los antiguos y las profecías de éstos le absorben todo el tiempo.

2. Conserva en su memoria las palabras de los hombres célebres y penetra las riquezas de sus máximas;

3. busca el sentido oculto de los proverbios y se interesa en los enigmas de las parábolas.

4. Se pone al servicio de los grandes y se lo ve en medio de los jefes. Viaja por los países extranjeros y tiene la experiencia de lo que es bueno o malo para los hombres.

5. Desde temprano se dedica a encontrar al Señor que lo creó, implora en presencia del Altísimo; abre su boca para orar y suplicar por sus pecados.

6. Si el Señor sublime lo ha decidido así, lo llenará del espíritu de inteligencia. Entonces entregará, como una lluvia, palabras de sabiduría, y dará gracias al Señor en su oración.

7. Penetrará en los planes de Dios y en el conocimiento: meditará los secretos del Señor.

8. Comunicará las enseñanzas de su doctrina y se sentirá orgulloso de la Ley y de la Alianza del Señor.

9. Mucha gente alabará su inteligencia, la que nunca pasará al olvido; su recuerdo no desaparecerá y su nombre se mantendrá vigente de generación en generación.

10. Se reconocerá su sabiduría en el extranjero, y hará el elogio de ella la asamblea del pueblo.

11. Mientras viva, su nombre estará por encima de otros mil, y cuando descanse, le bastará con su renombre.

12. Quiero además comunicarles mis reflexiones, de las que estoy repleto como la luna llena.

13. Hijos míos santos, escúchenme y crecerán como el rosedal plantado junto al arroyo.

14. Expandan un olor agradable como el incienso, que se abran sus flores como el lirio, den su perfume y entonen un canto ¡Bendigan al Señor por todas sus obras!

15. Glorifiquen su nombre y publiquen sus alabanzas; canten, toquen el arpa, aclámenlo diciendo:

16. ¡Qué hermosas son las obras del Señor! Todo lo que él decide ocurre en el momento preciso. No hay pues que decir: ¿Qué es eso? ¿Por qué aquello? porque todo será útil a su debido tiempo.

17. A una palabra suya las aguas se detuvieron y se elevaron en un solo lugar; una palabra de su boca abrió el depósito de las aguas.

18. Basta que hable para que todo lo que desea se realice, nadie puede detener su obra de salvación.

19. Ante él están las obras de cada uno, y nada escapa a su mirada.

20. Su mirada se extiende desde el comienzo al fin de los tiempos, y nada puede sorprenderle.

21. No hay pues que decir: ¿Qué es esto? ¿Por qué eso? porque todo ha sido hecho para que sirva.

22. La bendición del Señor es como un río que se desborda; inundó la tierra como un diluvio.

23. Pero los paganos se harán acreedores a su cólera, como cuando convirtió una tierra de regadío en una superficie de sal.

24. Sus caminos son rectos para sus fieles, pero para los sin Ley están llenos de obstáculos.

25. Desde un principio creó las cosas buenas para los que son buenos, y las malas para los pecadores.

26. Estas son las cosas más elementales para la vida humana: el agua, el fuego, el fierro, la sal, y también la harina de trigo, la leche y la miel, el zumo de la uva, el aceite y la ropa.

27. Todas estas cosas son buenas para los buenos, pero se tornan dañinas para los pecadores.

28. Algunos vientos fueron hechos para destruir; el Señor en su cólera los convierte en azotes. Llegado el momento de destruir, desencadenan su violencia y satisfacen la furia del que los hizo.

29. Fuego, granizo, hambre y muerte: todo eso fue creado para servir de castigo.

30. Como también los dientes de las fieras salvajes, los escorpiones, las víboras y la espada vengadora que castiga a los impíos.

31. Todas esas cosas se alegran de ejecutar sus órdenes. Están listas para cuando sea necesario, y llegado el momento no desobedecerán sus órdenes.

32. De todo eso estaba convencido desde un comienzo. Pero lo medité y por eso escribí:

33. Todas las obras del Señor son buenas, el provee a todo cuando llega el momento.

34. No hay pues que decir: ¡Esto es malo, eso es bueno! porque todo con el tiempo tiene su valor.

35. Y ahora canten con toda su voz y con todo su corazón: ¡bendigan el nombre del Señor!

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29. ¿De quién son los "ayes"? ¿De quién son los lamentos? ¿De quiénes las peleas y las quejas? ¿De quiénes los golpes sin motivos y los ojos que ven doble?

30. De los que se dedican a tomar y amontonar botellas y alcohol.

31. No te dejes fascinar por el vino: ¡qué rojo más hermoso, transparente en la copa, y cómo baja!

32. Acabará mordiéndote como una serpiente, te picará como una víbora.

33. Ya no sabrás lo que ves y te pondrás a decir estupideces.

34. Serás como un hombre en alta mar, agarrado al mástil del navío:

35. "¡Me golpearon... pero no me dolió! ¡Me pegaron... pero no sentí!

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"Não nos preocupemos quando Deus põe à prova a nossa fidelidade." São Padre Pio de Pietrelcina