Plan de lectura completo
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En el día 290, reflexionamos sobre el final del viaje de los Macabeos y su impacto en la historia de Israel. Eclesiástico 24-25 celebra la sabiduría y sus beneficios. Proverbios 23:1-4 ofrece orientación sobre la prudencia, la moderación y el discernimiento, recordándonos que debemos vivir con sabiduría y responsabilidad ante Dios.
1. Cuando Demetrio se enteró de la muerte de Nicanor y de la derrota de su ejército, mandó otra vez a Báquides y Alcimo a Judea con las mejores tropas de su ejército.
2. Estos tomaron el camino de Galilea y sitiaron la ciudad de Masalot, en la región de Arbeles. La tomaron y mataron a muchos hombres.
3. El primer mes del año ciento cincuenta y dos acamparon frente a Jerusalén.
4. De allí salieron veinte mil hombres de a pie y dos mil de a caballo en dirección a Berea.
5. Judas tenía su campamento en Elasa con tres mil hombres escogidos.
6. Estos, al ver el gran número de enemigos, se aterrorizaron. Muchos se deslizaron del campamento, quedando sólo ochocientos hombres.
7. Judas vio la dispersión de su ejército y se le quebrantó el ánimo. La batalla era inminente y no tenía tiempo para volverlos a juntar.
8. A pesar de estar angustiado, quiso animar a los que quedaban: «Luchemos contra nuestros enemigos. Quizá podamos vencerlos.»
9. Ellos trataron de convencerlo: «No podemos ahora hacer otra cosa que salvarnos. Más tarde volveremos con nuestros hermanos y entonces lucharemos. Por ahora somos demasiado pocos.»
10. Pero Judas les contestó: «Líbreme Dios de huir ante ellos. Si ha llegado nuestra hora, moriremos como valientes por nuestros hermanos, sin haber manchado nuestra gloria.»
11. El ejército salió de su campamento mientras ellos permanecieron en su lugar para enfrentarlo. Los hombres a caballo estaban divididos en dos alas. En primera línea avanzaban los más aguerridos, precedidos por hombres armados de arcos y de hondas,
12. y Báquides estaba en el ala derecha. Al toque de trompetas avanzaron por ambos lados. Los judíos tocaron también las trompetas.
13. La tierra temblaba con el estruendo de los ejércitos, y comenzó la batalla, que iba a durar todo el día.
14. Judas vio que Báquides y sus mejores tropas se encontraban en la parte derecha. Los israelitas más decididos se juntaron a él,
15. y derrotaron al ala derecha, persiguiéndolos hasta los cerros.
16. Pero los del ala izquierda, al ver derrotada a la otra parte, atacaron a Judas y a los suyos por la espalda.
17. La lucha se encarnizó y cayeron muchos de uno y otro bando.
18. Cayó también Judas y los demás huyeron.
19. Jonatán y Simón recogieron a su hermano y lo enterraron en la tumba de sus padres, en Modín.
20. Todo el pueblo de Israel estuvo de duelo por él y lo lloró durante muchos días, repitiendo esta lamentación:
21. «¡Cómo ha caído el héroe que salvaba a Israel!»
22. Los demás datos referentes a Judas, sus combates, sus hazañas y sus méritos no fueron escritos, porque son demasiado numerosos.
23. Muerto Judas, reaparecieron los renegados en todo el territorio de Israel y levantaron cabeza los obradores de la maldad.
24. Por ese mismo tiempo sobrevino una gran hambre, y el país se sometió a ellos.
25. Báquides escogió hombres renegados que hizo dueños del país.
26. Estos perseguían y hacían investigaciones sobre todos los amigos y partidarios de Judas y los llevaban a Báquides, quien los castigaba y los humillaba de mil maneras.
27. Fue una gran prueba en Israel, como nunca se había visto desde que terminó el tiempo de los profetas.
28. Se reunieron entonces los amigos de Judas y dijeron a Jonatán:
29. «Desde la muerte de tu hermano Judas ya no hay nadie que pueda, como él, enfrentarse a nuestros enemigos, a Báquides y a todos los adversarios de nuestra nación.
30. Por eso, hoy te elegimos en su lugar para que seas nuestro jefe y dirijas nuestra guerra.»
31. Fue así como Jonatán recibió el mando y sucedió a su hermano Judas.
32. Al saber esto, Báquides intentó matarlo.
33. Pero Jonatán fue informado a tiempo y huyó al desierto de Tecoa, junto con su hermano Simón y sus seguidores y acamparon junto al lago Asfar.
34. Báquides lo supo en día sábado, y él con todo su ejército atravesaron el Jordán.
35. (Jonatán había enviado a su hermano Juan como encargado del pueblo para rogar a los nabateos, sus amigos, que guardaran en depósito su equipaje, que era mucho.
36. Pero los descendientes de Jambri y la gente de Madaba se apoderaron de Juan con cuanto llevaba y se marcharon llevándose el botín.
37. Después de esto, anunciaron a Jonatán y a Simón, su hermano, que los descendientes de Jambri estaban celebrando una boda solemne y que llevaban desde Nadabat, con gran pompa, a la novia, hija de uno de los magnates de Canaán.)
38. Entonces se acordaron del asesinato de su hermano Juan y subieron a esconderse en el cerro.
39. Levantando sus ojos vieron, en medio de un rumor confuso, mucho equipaje; el esposo, sus amigos y hermanos avanzaban hacia ellos con tamboriles, instrumentos musicales y armas numerosas.
40. Entonces los judíos salieron de su emboscada, se precipitaron sobre ellos y los mataron; hubo muchas víctimas y otros huyeron al monte. Se apoderaron de todos los despojos.
41. Así la boda se convirtió en luto y la música en lamentaciones.
42. Así vengaron la muerte de su hermano, y se volvieron a los pantanos del Jordán.
43. Volvamos a Báquides, el cual se presentó con un poderoso ejército, en un día sábado, a la orilla del Jordán.
44. Jonatán habló así a los de su campamento: «¡Animo! Luchemos por nuestras vidas, pues hoy la cosa se pone seria.
45. Estamos rodeados de peligros; aquí están las aguas del Jordán, al otro lado el pantano y los matorrales, no hay salida.
46. Griten, pues, al Cielo para que nos libre de nuestros enemigos.»
47. Y empezó el combate. Jonatán levantó su brazo para herir a Báquides, pero éste lo esquivó, echándose hacia atrás.
48. Entonces Jonatán y los suyos saltaron al Jordán, atravesándolo a nado; sus enemigos no los siguieron.
49. Aquel día cayeron cerca de mil hombres de los de Báquides.
50. Báquides volvió a Jerusalén. Empezó a construir ciudades fortificadas en Judea, las fortalezas de Jericó, Emaús, Betorón, Betel, Tamnata, Faratón y Tefón, con altas murallas y puertas con cerrojos,
51. dejando fuerzas en cada una de ellas para intimidar a los israelitas.
52. También fortificó las ciudades de Betsur, Gazer y la Fortaleza, dejando en ellas soldados y depósitos de víveres.
53. Tomó como rehenes a los hijos de los jefes del país y los encarceló en la fortaleza de Jerusalén.
54. En el año ciento cincuenta y tres, en el segundo mes, Alcimo mandó derribar el muro del patio interior del Templo. Esto significaba nada menos que destruir la obra de los profetas.
55. Alcimo empezó la demolición, pero entonces tuvo un ataque y los trabajos quedaron suspendidos. Alcimo había perdido el uso de la palabra y ya no pudo decir nada, ni siquiera para dar órdenes acerca de su casa.
56. Poco después murió en medio de grandes sufrimientos y,
57. a consecuencia de su muerte, Báquides volvió donde el rey. Con esto el país tuvo paz durante dos años.
58. Entonces todos los renegados se reunieron. Dijeron: «Jonatán y los suyos viven en paz sin temor alguno. Mandemos, pues, a buscar a Báquides para que se apodere de todos en una sola noche.»
59. Fueron, en efecto, a él para convencerlo.
60. Báquides se puso en camino con numerosas tropas. Mandó clandestinamente cartas a sus partidarios de Judea para que tomaran preso a Jonatán y a los suyos, pero no tuvieron éxito, porque fueron descubiertos sus planes.
61. Incluso los partidarios de Jonatán apresaron a cincuenta hombres del país, que eran los jefes de esta conspiración, y los ejecutaron.
62. Jonatán y Simón se retiraron con los suyos a Betbasí, en el desierto, repararon las ruinas y las fortificaron.
63. Apenas lo supo Báquides, reunió toda su gente y avisó a sus partidarios de Judea.
64. Vino a atacar a Betbasí, la sitió durante varios días y construyó máquinas de guerra.
65. Jonatán , entonces, dejando en la ciudad a su hermano Simón, hizo una salida por la región con un puñado de hombres.
66. Derrotó a Odomera y a sus hermanos y a la gente de Fasirón en su campamento; luego se volvieron y empezaron a atacar a las tropas que sitiaban la ciudad.
67. Mientras tanto, Simón y los suyos salieron de la ciudad e incendiaron las máquinas.
68. Atacaron a Báquides, que fue derrotado y quedó muy desanimado por el fracaso de su expedición.
69. Se enfureció entonces contra los renegados que le habían aconsejado venir al país, ejecutó a muchos de ellos y decidió volver a su tierra.
70. Cuando Jonatán lo supo, le envió mensajeros para firmar con él un tratado de paz y cambiar prisioneros.
71. Báquides aceptó sus condiciones. Cumplió, por su parte, sus promesas y juró que, en adelante, y hasta el día de su muerte, no le perjudicaría en nada.
72. Devolvió a los presos arrestados anteriormente en Judea, después regresó a su país y no volvió más al territorio de Judea.
73. Así hubo paz en Israel, y Jonatán fijó su residencia en Micmás, donde comenzó a gobernar el país, e hizo desaparecer de Israel a los renegados.
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1. Mira cómo la sabiduría se alaba y se elogia a sí misma en medio de su pueblo,
2. cómo toma la palabra en la Asamblea del Altísimo y se glorifica delante del Todopoderoso:
3. Salí, dice, de la boca del Altísimo, y como una niebla cubrí la tierra.
4. Mi morada está en lo más alto del cielo, mi trono en la columna de nube.
5. Yo sola di la vuelta a la bóveda del cielo y recorrí el fondo de los océanos.
6. Tomé posesión de las olas del mar; míos son la tierra, todos los pueblos y todas las naciones.
7. Busqué entre todos ellos un lugar donde detenerme: ¿en qué casa, en qué propiedad instalaré mi refugio?
8. Entonces el Creador del universo me dio una orden, el que me creó me indicó dónde levantar mi tienda. Me dijo: "¡Instálala en Jacob, que Israel sea tu propiedad!"
9. Desde el principio el Señor me había creado, antes que existiera el tiempo, y no pasaré con el tiempo.
10. Celebro en su presencia la liturgia de su Santa Morada, y es por eso que me establecí en Sión.
11. Me hizo descansar en la ciudad amada, en Jerusalén ejerzo mi poder.
12. Eché raíces en el pueblo glorificado por el Señor, en su dominio que es su herencia.
13. Crecí como un cedro del Líbano, como el ciprés en las laderas del Hermón.
14. Crecí como las palmeras de Engadi, como los adelfales de Jericó, como un magnífico olivo en la llanura.
15. Exhalé mi perfume como el cinamomo, como las plantas olorosas; expandí mi buen olor como las savias aromáticas, como el bálsamo y la mirra exquisita, como el humo del incienso en el santuario.
16. Extendí mis ramas como el pino: ellas se llaman Gloria y Gracia.
17. Florecí como una vid, con flores agradables a la vista que dieron frutos de gloria y riqueza.
19. Vengan a mí los que me desean y saciénse con mis frutos.
20. El recuerdo que tendrán de mí es más dulce que la miel, poseerme es más agradable que un panal.
21. Los que me comen tendrán todavía hambre, y los que me beben tendrán aún sed.
22. El que me escucha no se arrepentirá, los que me cultivan no pecarán.
23. Todo esto no es más que el Libro de la Alianza del Dios Altísimo, es la Ley que nos mandó Moisés y que es el tesoro de las asambleas de Jacob.
25. De esta Ley brotan los ríos de la sabiduría, semejantes al Pisón o al Tigris en la estación de las frutas.
26. De ella desborda el saber cual crecida del Eufrates o del Jordán en época de cosecha;
27. de ella salen las aguas de la instrucción como las ondas del Nilo o como el Guijón en días de vendimia.
28. El primero que la encontró no le verá el fin, el último que llegó no la agotará;
29. porque sus pensamientos son más vastos que el mar y sus proyectos abarcan más que el gran océano.
30. Yo, por mi parte no era más que un canalito del río, un arroyo que se pierde en un jardín.
31. Pero pensé: "Voy a regar mi jardín, voy a rociar mis flores" ¡Y he aquí que mi arroyo se convirtió en un río, y mi río, en un mar!
32. ¡Brille mi doctrina como la aurora y extienda su luz a lo lejos!
33. Propáguense mis lecciones como palabras proféticas: porque quiero dejarlas a las futuras generaciones.
34. Vean: no he trabajado sólo para mí, sino para todos los que buscan la sabiduría.
1. Hay tres cosas que hallo hermosas, y que son hermosas tanto para Dios como para los hombres: la unión entre hermanos, la amistad entre prójimos y la perfecta armonía entre marido y mujer.
2. Hay tres clases de personas que aborrezco y cuya presencia no la soporto: un pobre orgulloso, un rico que miente y un viejo vicioso y tonto.
3. Si no has juntado nada en tu juventud, ¿con qué te las arreglarás en tu vejez?
4. Es bonito ver a un anciano que tiene criterio, un anciano que sabe aconsejar.
5. Es bonito ver a un anciano que es sabio, a un hombre estimado que comprende y sabe decidir.
6. Una rica experiencia es la corona de los ancianos; pueden sentirse orgullosos si tienen el temor del Señor.
7. Hay nueve cosas que considero hermosas, y a esas añadiría una décima: el que se siente feliz con sus hijos; el que ve antes de morir la ruina de sus enemigos.
8. Feliz también el hombre que vive con una mujer juiciosa; que no ara con un burro y un buey juntos; que no ha cometido errores al hablar; que no sirve a un patrón indigno de él.
9. Feliz el que ha conseguido un buen criterio, y que sabe hacerse oír.
10. ¡Qué grande es el que encuentra la sabiduría! Pero no supera al que teme al Señor.
11. El temor del Señor está por encima de todo: ¿con quién comparar al que lo posee?
13. ¡Cualquier herida, menos la del corazón! ¡Cualquier maldad, pero que no provenga de una mujer!
14. ¡Cualquier penuria pero no por culpa de un adversario! ¡Cualquier sentencia, pero no la dictada por una persona enemiga!
15. No hay cabeza más temible que la de una serpiente, ni peor furor que el de una persona enemiga.
16. Estaría más contento con un león o un dragón que con una mujer malvada.
17. La maldad de la mujer le desfigura el rostro, éste se torna más sombrío que él de un oso.
18. Si su marido parte a reunirse con sus vecinos, no podrá dejar de suspirar.
19. Cualquier maldad es poca cosa al lado de la maldad de una mujer: ¡ojalá que caiga sobre ella el castigo de los pecadores!
20. Como una cuesta arenosa para los pies de un anciano, así es la mujer habladora para un marido de buen carácter.
21. ¡No te dejes seducir por la belleza de una mujer, ni la desees!
22. Mal humor, impaciencia, reproches... es lo que sucede cuando la mujer manda al marido.
23. Corazón apenado, cara triste y herida oculta: así sucede con la mujer malvada. Brazos caídos y rodillas vacilantes: ¡ella no hace feliz a su marido!
24. Por la mujer comenzó el pecado: por su culpa morimos todos.
25. ¡Deten inmediatamente la fuga de agua!; no dejes que una malvada mujer se imponga.
26. Si no anda como le dices, ¡sepárate de ella!
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1. Si estás a la mesa con un noble, mira bien lo que hay ante ti.
2. ¡No seas goloso, te pondrás el cuchillo a la garganta!
3. No te abalances sobre sus buenos platos: son alimentos engañosos.
4. No te canses persiguiendo la riqueza, déjate de pensar en ella;
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"Diante de Deus ajoelhe-se sempre." São Padre Pio de Pietrelcina