Mosaico decorativo

Biblia en un año.

En el día 284, exploramos la valentía y la fe demostradas por los Macabeos en batallas decisivas. Eclesiástico 7-9 enfatiza la ética, la integridad y el discernimiento. Proverbios 22:5-8 nos enseña sobre la planificación cuidadosa y la prudencia, fortaleciendo nuestra vida diaria desde una perspectiva divina.

1. Le sucedió su hijo Judas, el Macabeo.

2. Sus hermanos y todos los que habían seguido a su padre le ofrecieron su apoyo y continuaron con entusiasmo la guerra.

3. Judas hizo más famoso el nombre de su pueblo. Vistiendo su coraza cual un gigante, combatió en muchas batallas protegiendo su campamento con su espada.

4. Cuando atacaba se parecía al león, al cachorro que ruge ante su presa.

5. Persiguió a los malvados en sus rincones y entregó al fuego a los que perturbaban a su pueblo.

6. Todos los renegados lo temían, y la liberación fue obra suya.

7. Fue el terror de muchos reyes, mientras que el pueblo de Jacob se alegraba por sus hazañas.

8. Su memoria será eternamente bendecida. Recorrió las ciudades de Judá exterminando a los impíos. Libró a Israel de sus opresores

9. y reunió a los que estaban por desaparecer. Por eso llegó su fama hasta los extremos del mundo.

10. Apolonio reunió gente de los paganos y buen número de samaritanos para combatir a Israel.

11. En cuanto lo supo Judas, le salió al encuentro, lo derrotó y le dio muerte; muchos de ellos cayeron y los demás huyeron.

12. Recogido el botín, Judas se quedó con la espada de Apolonio y, desde entonces, la usó siempre en los combates.

13. Serón, jefe del ejército de Siria, supo que Judas había reunido mucha gente y que toda la comunidad creyente estaba a su lado.

14. Pensó: «Esta es la oportunidad para hacerme famoso y ser un hombre importante en el reino. Iré a pelear con Judas y los suyos, que no obedecen las órdenes del rey.»

15. Así lo hizo, y con él subió un poderoso ejército de impíos que querían ayudarlo a tomar desquite de los hijos de Israel.

16. Cuando se acercó a la subida de Betorón, Judas le salió al encuentro con una pequeña tropa de combatientes.

17. Estos, al ver el ejército contrario, dijeron a Judas: «¿Cómo podremos nosotros, tan pocos, luchar contra tantos enemigos? Además nos faltan fuerzas, pues nada comimos hoy.»

18. Pero Judas declaró: «Fácilmente cae una muchedumbre en manos de pocos hombres, que para el Cielo no hay diferencia entre vencer con ayuda de muchos o de pocos.

19. La victoria no depende de la cantidad de los que combaten, sino que viene del Cielo que nos da la fuerza.

20. Estos llegan contra nosotros inspirados por su orgullo y su impiedad, con el fin de apoderarse de nosotros, de nuestras esposas e hijos y quitarnos todo.

21. En cambio nosotros luchamos por nuestras vidas y nuestras leyes.

22. El es el que los aplastará ante nosotros. No los teman.»

23. Apenas terminó de hablar, asaltó de repente a los enemigos. Serón y su ejército fueron derrotados.

24. Los persiguieron en la bajada de Betorón hasta la llanura, cayendo cerca de ochocientos hombres. Los demás huyeron hacia el país de los filisteos.

25. Con esto, el espanto y el miedo a Judas y a sus hermanos se apoderó de los paganos que vivían en los alrededores.

26. La fama de su nombre llegó al rey, y los pueblos paganos contaban sus batallas.

27. Al saber estas noticias, el rey Antíoco se enojó sobremanera y mandó reunir todas las fuerzas del reino, pues tenía un ejército poderoso.

28. Abrió sus tesoros y pagó a la tropa el sueldo de un año, ordenando que estuvieran preparados para cualquier acontecimiento.

29. Pero se dio cuenta que el dinero faltaba en sus tesoros y que los impuestos de la provincia habían bajado debido a las divisiones y miserias que él mismo había causado en el país, al cambiar las leyes vigentes desde los primeros tiempos.

30. Temió no tener, como otras veces le había sucedido, para los gastos y regalos que antes repartía generosamente, superando a los reyes anteriores.

31. Se encontró muy apurado y decidió ir a Persia a cobrar los tributos de aquellas provincias y reunir mucho dinero.

32. Dejó, pues, a Lisias, hombre noble y de familia real, encargado de los asuntos del gobierno desde el río Eufrates hasta la frontera de Egipto,

33. así como de la educación de su hijo Antíoco, hasta su vuelta.

34. Le entregó la mitad de sus tropas con los elefantes, y le dio órdenes referentes a cuanto había resuelto. En lo que tocaba a los habitantes de Judea y Jerusalén,

35. debía mandar un ejército que destruyera y aplastara a los defensores de Israel, y todo lo que quedaba en Jerusalén hasta borrar su recuerdo.

36. Luego instalaría extranjeros en todo el territorio judío, repartiendo la tierra entre ellos.

37. El rey, tomando la otra mitad del ejército, partió de Antioquía, capital del reino, el año ciento cuarenta y siete. Atravesó el río Eufrates y continuó su marcha a través de las provincias superiores.

38. Lisias escogió entre los Amigos del Rey a Tolomeo, hijo de Dorimeno, a Nicanor y Gorgias, personajes influyentes.

39. Con ellos mandó cuarenta mil soldados de a pie y siete mil de caballería para que fueran a la provincia de Judea y la saquearan, conforme a lo ordenado por el rey.

40. Avanzaron con todas sus tropas y acamparon en la llanura cerca de Emaús.

41. Los mercaderes del país, al conocer su llegada, se presentaron en el campamento con mucha plata, oro y cadenas para comprar como esclavos a los israelitas. Se les unió también el ejército de Siria y de la provincia de los filisteos.

42. Judas y sus hermanos vieron que se agravaba la situación y que las tropas acampaban en su territorio. Cuando supieron la orden dada por el rey de destruir y aplastar al pueblo,

43. se dijeron: «Levantemos a nuestro pueblo de su situación miserable y luchemos por él y por el Lugar Santo.»

44. Toda la comunidad del pueblo se reunió para prepararse a la guerra, hacer oración y pedir piedad y misericordia.

45. Jerusalén estaba sin habitantes, como un desierto. No había ninguno de sus hijos que entrara o saliera. El templo estaba profanado, y extranjeros vivían en la ciudad, que era entonces residencia de paganos. La alegría ya no existía en Jacob, ni la flauta ni la cítara se escuchaban.

46. Se juntaron y se fueron a Mispá, frente a Jerusalén, porque Mispá había sido en otro tiempo lugar de oración para Israel.

47. Ayunaron aquel día, se vistieron de sacos, se esparcieron ceniza sobre la cabeza y rasgaron sus vestidos.

48. Abrieron el Libro de la Ley para encontrar en él una respuesta a sus preguntas, lo mismo que los paganos consultaban a las imágenes de sus ídolos.

49. Trajeron los vestidos de los sacerdotes, las primicias y los diezmos e hicieron venir a los nazireos que habían cumplido los días de su consagración;

50. clamaron al Cielo diciendo: «¿Qué vamos a hacer con éstos y a dónde vamos a llevarlos?

51. Ya que tu santuario ha sido pisoteado y profanado, tus sacerdotes están en duelo y humillados.

52. Y ahora los paganos se han reunido contra nosotros para destruirnos. Tú sabes lo que maquinan contra nosotros.

53. ¿Cómo podremos resistirles, si no acudes en nuestra ayuda?»

54. Y tocaron las trompetas y clamaron a grandes voces.

55. Después de esto, Judas nombró oficiales que mandaran a su gente: jefes de mil hombres, jefes de cien, de cincuenta y de diez hombres.

56. Luego dijo a los que estaban edificando casas, o que iban a casarse, o que plantaban viñas, y a los miedosos, que se volvieran a sus casas, como permitía la Ley.

57. Luego el ejército se puso en marcha y acampó al sur de Emaús. Judas les dijo:

58. «Preparen sus armas y pórtense como valientes y estén listos para pelear mañana contra esos extranjeros que se han unido contra nosotros para aplastarnos y echar por tierra nuestro Lugar Santo.

59. Es mejor morir en la lucha que vivir para mirar las desgracias de nuestra nación y del Lugar Santo. En todo hágase la voluntad del Cielo.»

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Capítulo 7

1. No hagas el mal y el mal no te sorprenderá.

2. Apártate de la mala acción, y ella te dejará.

3. Hijo mío, no siembres en los senderos del mal: podrías cosechar siete veces más.

4. No pidas al Señor un puesto de dirigente, ni al rey un puesto de honor.

5. No te hagas pasar por justo ante el Señor, ni por sabio ante el rey.

6. No aspires a tener un puesto de responsabilidad si no eres lo bastante fuerte para arrancar de raíz la injusticia: te dejarás intimidar por un poderoso y perderás tu integridad.

7. No ofendas a la asamblea de la ciudad ni pierdas la confianza de la población.

8. No cometas dos veces el mismo pecado: basta con uno para que seas castigado.

9. No digas: "Dios tomará en cuenta mis numerosas ofrendas; se las presentaré al Altísimo y las aceptará".

10. Más bien ora con fuerza y no dejes de dar limosna.

11. No te burles del que ha sido humillado: hay alguien que humilla y que ensalza.

12. No mientas a costa de tu hermano, ni mientas a costa de tu amigo.

13. Aléjate de cualquier clase de mentira: nada de bueno saldrá de eso.

14. No hables a tontas y a locas en la asamblea de los ancianos, ni multipliques las palabras en tu oración.

15. No menosprecies las actividades penosas, ni el trabajo del campo instituido por el Altísimo.

16. No te juntes con el grupo de los pecadores, acuérdate que la Cólera no tarda.

17. No te creas más de lo que eres: el que vive sin Dios será castigado por el fuego y los gusanos.

18. No cambies un amigo por la plata, ni un verdadero hermano por el oro fino.

19. No te separes de una esposa sabia y buena; una esposa amable vale más que el oro.

20. No maltrates al doméstico que trabaja como debe, ni al asalariado que no pierde su tiempo.

21. Ama al esclavo inteligente como a ti mismo: le darás su libertad.

22. ¿Tienes rebaños? Cuídalos. Si te dan ganancias, no te deshagas de ellos.

23. ¿Tienes hijos? Edúcalos y enséñales a obedecer desde su niñez.

24. ¿Tienes hijas? Cuida su virginidad, no seas demasiado indulgente con ellas.

25. Casa a tu hija y habrás arreglado un importante asunto, pero entrégasela a un hombre inteligente.

26. ¿Tienes una mujer según tu corazón? No te separes de ella. Pero no confíes en la que ves con malos ojos.

27. Honra a tu padre con todo tu corazón; no olvides nunca que tu madre sufrió por ti.

28. Acuérdate que por ellos tu naciste: ¿qué les darás por todo lo que te dieron?

29. Rinde homenaje al Señor con toda tu alma, y respeta a sus sacerdotes.

30. Ama con todas tus fuerzas al que te ha creado, y no abandones a sus ministros.

31. Teme al Señor y honra al sacerdote; dale su parte como se te ha mandado: las primeras cosechas de tu campo, el sacrificio por el pecado, el lomo de las víctimas, las ofrendas santas y las primicias de las cosas sagradas.

32. Tiéndele al pobre una mano generosa, y recibirás del Señor una bendición.

33. Que los vivos reciban tus buenas obras y no olvides a los muertos.

34. No te apartes de los que lloran, sufre con los que tienen pena.

35. No te olvides de visitar al enfermo: ese tipo de cosas hará que se te quiera.

36. En todo lo que hagas acuérdate de tu fin y nunca pecarás.

Capítulo 8

1. No discutas con un hombre poderoso: podrías caer en sus manos.

2. No te querelles con un hombre rico: podría echar su peso en la balanza.

3. No discutas con un hablador: sería echar leña al fuego.

4. No bromees con el hombre grosero: acabaría insultando a tus antepasados.

5. No hagas reproches al pecador arrepentido; acuérdate que todos somos culpables.

6. No desprecies al hombre en su vejez; también seremos viejos un día.

7. No te alegres de la muerte de alguien: acuérdate que todos moriremos.

8. No desdeñes las palabras de los sabios, recuerda a menudo sus preceptos: aprenderás de ellos a vivir y servir a los grandes.

9. No te apartes de la doctrina de los ancianos, pues ellos la aprendieron de sus padres; abrirán tu inteligencia y te harán capaz de responder oportunamente.

10. No excites al pecador: podrías quemarte en sus llamas.

11. No impacientes a un hombre de mal carácter: falsearía tus palabras y de allí sacaría pretexto.

12. No prestes a uno que tiene más poder que tú: si le has prestado, dalo por perdido.

13. No sirvas de aval de alguien más allá de tus medios: si lo has hecho, prepárate a pagar.

14. No presentes demanda judicial contra un juez: en vista de su posición, fallarán en su favor.

15. No salgas a caminar con un hombre temerario, no sea que te doble la mano. Como él actuará según su antojo, sus locuras los perderán a ambos.

16. No discutas con un hombre violento, no te quedes con él en un lugar solitario. Porque no tendrá escrúpulos en derramar sangre, y viéndote indefenso, se te echará tal vez encima.

17. No tomes tu decisión en presencia de un tonto: no guardará el secreto.

18. No hagas lo que debe permanecer secreto en presencia de un desconocido: no sabes cómo reaccionará.

19. No abras tu corazón a cualquiera: no cuentes con que sabrá agradecértelo.

Capítulo 9

1. No seas celoso de la mujer que amas: podría nacer en ella la tentación de engañarte.

2. No te entregues en las manos de una mujer hasta el punto que te domine.

3. No te acerques a una mujer de mala reputación: podrías caer en sus redes.

4. No te entretengas con una cantadora: haría que cayeras en su trampa.

5. No fijes tu mirada en una jovencita: podrías condenarte con ella.

6. No caigas en los brazos de una prostituta: podrías perder con ella todo lo que tienes.

7. No mires para todas partes en las calles de la ciudad, ni te entretengas en rincones solitarios.

8. Aparta tus ojos de una mujer hermosa; no te quedes mirando a una belleza desconocida. La belleza de una mujer ha hecho caer a muchos; ella basta para encender la pasión.

9. No te sientes a la mesa con una mujer casada para tomar vino con ella, no sea que se despierte en ti el deseo y que la pasión te haga ceder y caer.

10. No abandones a un viejo amigo: el nuevo no se le equiparará. Nuevo amigo, vino nuevo; déjalos que envejezcan y los tomarás con gusto.

11. No envidies el éxito del pecador, no sabes cuál será su fin.

12. No te alegres del éxito de los renegados: acuérdate que su castigo no esperará su muerte.

13. Mantente alejado del que puede matar, y no tendrás miedo de morir. Si te acercas a él, trata de no molestarlo, pues podría quitarte la vida: Sabes muy bien que caminas en medio de trampas, que caminas por encima de un muro.

14. Muéstrate sociable en cuanto puedas, y déjate aconsejar por los sabios.

15. Prefiere conversar con las personas inteligentes; que todas tus conversaciones giren en torno a la Ley del Altísimo.

16. Que los hombres buenos frecuenten tu mesa; que tu orgullo sea el temor del Señor.

17. Se juzga a un artesano por su trabajo, y al jefe del pueblo por sus sabias intervenciones.

18. El hombre que habla mucho es temido en la ciudad; se detesta al que habla puras estupideces.

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5. Hay espinas y trampas en el camino del perverso; el que se aleja de él se asegura.

6. Muéstrale al niño el camino que debe seguir, y se mantendrá en él aun en la vejez.

7. El rico domina al pobre, el deudor está a merced de su acreedor.

8. Quien siembra injusticia cosechará la desgracia, el poder de los violentos se romperá.

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"Jesus está com você." São Padre Pio de Pietrelcina