Mosaico decorativo

Biblia en un año.

En el día 196, Isaías 9-10 anuncia la venida del Mesías y advierte sobre los juicios divinos sobre las naciones rebeldes. Tobías 10-12 relata las aventuras de Tobías, su obediencia a Dios y la ayuda divina que recibió. Proverbios 10:9-12 ofrece lecciones sobre la rectitud, la honestidad y las buenas relaciones, recordándonos que una vida guiada por la sabiduría trae paz y protección.

Capítulo 9

1. El pueblo que caminaba en la noche divisó una luz grande; habitaban el oscuro país de la muerte, pero fueron iluminados.

2. Tú los has bendecido y multiplicado, los has colmado de alegría. Es una fiesta ante ti como en un día de siega, es la alegría de los que reparten el botín.

3. Pues el yugo que soportaban y la vara sobre sus espaldas, el látigo de su capataz, tú los quiebras como en el día de Madián.

4. Los zapatos que hacían retumbar la tierra y los mantos manchados de sangre van a ser quemados: el fuego los devorará.

5. Porque un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado; le ponen en el hombro el distintivo del rey y proclaman su nombre: «Consejero admirable, Dios fuerte, Padre que no muere, príncipe de la Paz.»

6. El imperio crece con él y la prosperidad no tiene límites, para el trono de David y para su reino: El lo establece y lo afianza por el derecho y la justicia, desde ahora y para siempre. Sí, así será, por el amor celoso de Yavé Sabaot.

7. El Señor ha lanzado una sentencia contra Jacob, y ha caído en Israel.

8. Todo ese pueblo ha sido testigo, la gente de Efraím y los habitantes de Samaria. Perose hicieron fuertes y dijeron con soberbia:

9. «Si se han venido abajo los ladrillos, edificaremos con piedras labradas; si han cortado los sicómoros, los reemplazaremos con cedros.»

12. Pero Yavé lanza contra este pueblo a sus enemigos, azuza a sus adversarios:

13. Aram por el este y los filisteos por el oeste, que devoran a Israel a dentelladas. Ni con esto se le ha pasado el enojo, y su mano sigue amenazando.

14. Mas el pueblo no se ha vuelto hacia el que le pegaba, no se ha preocupado de Yavé de los ejércitos.

15. Por eso Yavé ha cortado a Israel cabeza y cola, palmera y junco, en un mismo día.

16. La cabeza son el anciano y el noble; la cola es el profeta de mentira

17. Los guías de este pueblo lo han extraviado y sus dirigidos se han perdido.

18. Por eso el Señor no tendrá compasión de sus jóvenes, y tratará sin piedad a sus huérfanos y viudas. Todo este pueblo es hipocrita y perverso, y no tienen en la boca más que estupideces. Ni con eso se le ha pasado el enojo, y su mano sigue amenazante.

19. Pues su maldad arde como fuego, devora zarzas y espinas, y después quema la espesura del bosque, y todos ellos se disipan como se disipa el humo.

20. El enojo de Yavé de los Ejércitos ha sacudido el país y el pueblo ha sido pasto de las llamas. Nadie se compadece de su hermano, cada uno se come la carne de su vecino.

21. Muerden a derecha, y todavía siguen con hambre; comen a izquierda, y no quedan satisfechos.

22. Manasés se come a Efraím, Efraím a Manasés, y ambos se lanzan contra Judá. Ni con eso se le ha pasado el enojo, y su mano sigue amenazante.

Capítulo 10

1. ¡Pobres de aquellos que dictan leyes injustas y ponen por escrito los decretos de la maldad.

2. Dejan sin protección a los pobres de mi país; roban a los pequeños de sus derechos, dejan sin nada a la viuda y despojan al huérfano!

3. ¿Qué harán el día que se arreglen las cuentas? ¿A dónde huirán, y quién los ayudará cuando, desde lejos, venga el desastre? ¿Dónde encerrarán sus riquezas?

4. No quedará más que doblegarse bajo las cadenas o caer con los muertos. Pero a Yavé no se le ha pasado el enojo, aún sigue con la mano amenazante.

5. ¡Ay de Asur, que es el bastón de mi ira, el garrote que usa mi furor!

6. Yo lo he enviado contra una nación impía, contra un pueblo que me molesta, para que lo saquee y le quite todo lo que tiene y lo pisotee como el polvo de las calles.

7. El, sin embargo, no entiende mi proyecto, ni lo cree así su corazón, pues su intención es destruir y desmenuzar a no pocas naciones.

8. Dice: «¿Mis príncipes no son reyes acaso?

9. No sucedió a Calmo como a Carquemis, a Jamat igual que a Arpad y a Samaria como a Damasco?

10. Mi mano supo alcanzar los reinos de los ídolos, en que las estatuas eran más numerosas que las de Jerusalén y Samaria;

11. pues bien, como he tratado a Samaria y a sus ídolos, ¿no seré capaz de hacer lo mismo con Jerusalén y sus objetos sagrados?

12. Pero esto ha de suceder: cuando el Señor haya terminado su obra en la montaña de Sión y en Jerusalén, castigará la soberbia del corazón del rey de Asiria y la mirada despreciativa de sus ojos. Porque dijo:

13. «Esto lo conseguí con la fuerza de mi brazo y con mi capacidad, pues soy inteligente; he hecho retroceder las fronteras de los pueblos y me he apoderado de sus tesoros. Yo como soberano hice bajar de su trono a sus reyes.

14. Mi mano ha tomado, como se toma un nido, las riquezas de los pueblos. Como se recogen huevos botados, así me he apoderado de toda la tierra y no hubo quien aleteara ni abriera el pico ni piara.

15. ¿Acaso el hacha se cree más que el leñador, o la sierra, más que el aserrador? ¡Como si el bastón mandara a quien lo usa o el palo moviera al que no es de madera!

16. Por eso Yavé de los ejércitos enviará a sus hombres forzudos la debilidad y prenderá fuego a su lujo como se enciende la leña.

17. La luz de Israel se hará fuego y su Santo será como una llama,

18. que quemará y consumirá todos sus matorrales en un solo día. El esplendor de sus bosques y de sus árboles frutales se desvanece, se deshace, y se le va la vida.

19. Lo que quede de sus árboles será tan poco, que un niño los podrá contar.

20. Aquel día el resto de Israel y los sobrevivientes de la familia de Jacob ya no le pedirán ayuda al que les pega, sino que le pedirán ayuda a Yavé, el Santo de Israel, y serán sinceros con él.

21. «Un resto volverá», un resto de Jacob se volverá hacia el Dios fuerte.

22. Porque aunque fuera tu pueblo, oh Israel, como la arena del mar, sólo un resto volverá. Su destrucción está decidida, para que quede bien en claro la justicia;

23. pues el Señor Yavé de los Ejércitos llevará a cabo, en todo el país, exterminio y limpieza.

24. Por tanto, así se expresa Yavé de los Ejércitos: Oh pueblo mío, que vives en Sión, no le tengas miedo a Asur, que te da de palos, o que te pega con su bastón, como hacía Egipto.

25. Porque dentro de muy poco tiempo desaparecerá mi enojo, y mi cólera se tornará contra él. 26Yavé de los Ejércitos hará zumbar la huasca sobre él, igual como cuando se las dio a Madián, en el cerro Horeb, y levantará su bastón sobre el mar, como lo hizo en Egipto.

27. Entonces, la carga se caerá de tu espalda, su yugo dejará de pesar en tu cuello, y la abundancia reemplazará la opresión..

28. Se acerca por el lado de Rimón, avanza sobre Ayot, atraviesa Migrón, deja su bagaje en Micmas.

29. Atraviesan el desfiladero, pasan la noche en Gueba. Rama se asusta, Guibea de Saúl huye.

30. Grita, hija de Galim; escúchala, Lais; respóndele, Anatot.

31. Madmena se dispersa, los habitantes de Gabim buscan refugio.

32. Hoy mismo hará un alto en Nob, y extenderá su brazo sobre el cerro de la hija de Sión, la colina de Jerusalén...

33. Pero vean cómo el Señor Yavé de los Ejércitos desgaja con fuerza las copas de los árboles; los más altos son cortados y los más orgullosos, rebajados. Su hacha termina con los matorrales del bosque,

34. y el líbano tan nombrado se viene abajo.

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Capítulo 10

1. Cada mañana Tobit contaba los días de la ida y la vuelta. Cuando se cumplió el plazo y su hijo no regresaba,

2. pensó: «A lo mejor se entretuvo allá, o quizá haya muerto Gabael y no hay nadie que le entregue el dinero».

3. Y se puso triste. Ana, su esposa, decía:

4. «Mi hijo ha muerto». Y lloraba, diciendo:

5. «¿Por qué te dejé marchar, luz de mis ojos?»

6. Tobit le dijo: «Cálmate, hermana, no te preocupes. El está bien.» Ella replicó:

7. «Sí, mi hijo ha muerto, no me engañes». Y todos los días salía al camino por donde se había ido su hijo. De día no comía y en las noches lloraba sin poder dormir.

8. Cuando pasaron los catorce días que Ragüel había prometido celebrar en honor de su hija, Tobías se presentó a él y le dijo: «Déjame regresar, porque seguramente mis padres deben pensar que ya no me verán más.»

9. Ragüel le respondió: «Quédate conmigo y yo mandaré mensajeros a tu padre para darle noticias tuyas.» Tobías dijo: «No. Déjame ir al lado de ellos.»

10. Entonces Ragüel le entregó a su esposa Sara y la mitad de todos sus bienes: bueyes, carneros, burros, camellos, ropas, plata y utensilios,

11. y los despidió con alegría. Al despedirse de Tobías le dijo: «Adiós, hijo, buen viaje. Que el Señor te guíe a ti y a tu esposa Sara por buen camino. ¡Ojalá alcance a ver a tus hijos antes de morir!»

12. A su hija Sara le dijo: «Respeta a tus suegros, pues desde ahora son tus padres, igual que nosotros, que te dimos la vida. Anda en paz, hija, y que siempre tenga buenas noticias tuyas.» Los abrazó y les dejó partir. Por su parte,

13. Edna dijo a Tobías: «Hijo querido, ¡ojalá vuelvas para que yo vea a tus hijos antes de morir! Confío mi hija a tu protección. No le causes tristezas.»

14. Tobías salió de casa de Ragüel bendiciendo a Dios, que había lTobado su viaje a un tan feliz éxito, y bendijo a Ragüel y a su esposa Edna.

Capítulo 11

1. Cuando llegaron cerca de Caserín, que está frente a Nínive,

2. Rafael dijo a Tobías: «Tú sabes en qué situación dejamos a tu padre;

3. vámonos nosotros delante para preparar la casa antes de que llegue tu esposa.

4. LToba tú contigo la hiel.» También el perro los acompañaba y caminaba detrás de ellos.

5. Mientras tanto, Ana, que miraba el camino por el que debía volver su hijo,

6. tuvo una corazonada y dijo a su marido: «Ya viene tu hijo con el hombre que lo acompañó.» Mientras iban de camino hacia el padre, Rafael dijo a Tobías:

7. «Tengo la seguridad de que tu padre abrirá los ojos.

8. Untale los ojos con la hiel del pez; él los frotará y caerán como escamas de sus ojos. Recobrará la vista y verá la luz.»

9. Ana se echó al cuello de su hijo, diciendo: «Por fin te he vuelto a ver, hijo. ¡Ahora ya puedo morir!»

10. Y se puso a llorar. Tobit también se Tobantó y, a tropezones, llegó a la puerta del patio.

11. Tobías corrió hacia él, lTobando en la mano la hiel del pez; sopló sobre los ojos, lo abrazó, y le dijo: «Padre, ten confianza.»

12. Le puso el remedio, esperó y luego con las dos manos sacó las escamas de los ojos.

13. Tobit abrazó a su hijo y llorando le dijo: «Ahora te veo, hijo mío, luz de mis ojos.» Y añadió:

14. ¡Bendito sea Dios! ¡Bendito su gran Nombre! ¡Benditos todos sus ángeles! ¡Bendito sea su Nombre para siempre, porque me castigó, pero tuvo piedad, y ahora veo a mi hijo Tobías!

15. Tobías entró muy contento, bendiciendo al Señor. Luego contó al padre el éxito de su viaje, cómo consiguió el dinero, y su matrimonio con Sara, hija de Ragüel, que venía ya cerca de las puertas de Nínive.

16. Tobit, contento y alabando a Dios, salió al encuentro de su nuera a la puerta de Nínive. Todos los que lo veían caminar sin ayuda de nadie quedaban maravillados. Tobit proclamaba delante de ellos que Dios había tenido piedad de él y lo había sanado.

17. Después se acercó a Sara y la bendijo así: «¡Bien venida, hija! Bendito sea Dios que te trajo hasta nosotros, y benditos tus padres.»

18. Ese fue un día de alegría para todos los hermanos de Tobit que vivían en Nínive.

19. También Ajikar y Nabad, primos de Tobit, llegaron y celebraron las bodas durante siete días.

Capítulo 12

1. Tobit llamó a su hijo Tobías y le dijo: «Hijo mío, es necesario que pagues su sueldo al hombre que te acompañó.

2. Y debemos añadir algo más.» Respondió Tobías: «Padre, no es demasiado si le doy la mitad de lo que traje.

3. Me ha devuelto sano y salvo, atendió a mi esposa, me guió para recuperar el dinero que tú habías prestado y sanó tu ceguera.»

4. Tobit respondió: «Lo que tú dices, es que le corresponde.»

5. Entonces llamó al ángel y le dijo: «Recibe como sueldo la mitad de todo cuanto trajiste.»

6. Pero el ángel, tomándolos aparte, les dijo: «Bendigan a Dios, denle gracias y proclamen su grandeza ante todos los vivientes por lo que hizo en favor de ustedes. Conviene bendecir a Dios, celebrar su Nombre y revelar sus obras. No demoren en darle gracias,

7. ya que es bueno guardar el secreto del rey, pero conviene descubrir y alabar las obras de Dios. Practiquen el bien, porque así nunca los alcanzará el mal.

8. Es buena la oración con ayuno, limosna y justicia. Es mejor tener poco con honradez que mucho con injusticia. Es mejor dar al pobre que amontonar tesoros,

9. ya que la limosna libra de la muerte y purifica de todo pecado. Los que dan limosna tendrán larga vida.

10. Los pecadores y los injustos se dañan a sí mismos.

11. Les voy a decir toda la verdad, sin ocultarles nada. Ya les manifesté que es bueno mantener oculto el secreto del rey y que también es bueno publicar las obras gloriosas de Dios. Sepan entonces que,

12. cuando tú y Sara rezaban, yo presentaba tus oraciones al Señor.

13. Cuando enterrabas a los muertos, yo estaba junto a ti. Cuando te Tobantabas de la mesa para dar sepultura a los muertos, esto no se me pasó por alto, sino que estaba contigo.

14. Ahora bien, Dios me ha enviado para sanarte a ti y a tu nuera.

15. Yo soy Rafael, uno de los siete ángeles que tienen entrada a la Gloria del Señor.»

16. Temblaron entonces, y los dos cayeron con el rostro en tierra, llenos de terror.

17. El les dijo: «No teman. La paz sea con ustedes. Bendigan siempre al Señor.

18. Cuando estaba con ustedes, no estaba por mi propia voluntad, sino por voluntad de Dios. A él deben bendecir y cantar todos los días.

19. Ustedes me veían comer y hablar, pero sólo era apariencia.

20. Bendigan ahora y den gracias al Señor; yo me voy al que me ha enviado. Escriban en un libro lo que se ha cumplido.» Y en seguida desapareció.

21. Ellos se Tobantaron, pero ya no lo vieron más. Proclamaron entonces las obras grandes y maravillosas de Dios y cómo se les había aparecido el ángel de Dios.

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9. El que camina con integridad va seguro, pero el que toma caminos equivocados pronto será desenmascarado.

10. Un guiño de ojo te acarrea problemas, un reproche restablecerá la paz.

11. La boca del hombre bueno es un manantial de vida, la de los malvados disimula la violencia.

12. El odio suscita las peleas, el amor perdona cualquier falta.

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"Lembre-se de que você tem no Céu não somente um pai, mas também uma Mãe". São Padre Pio de Pietrelcina