Plan de lectura completo
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En el cuadragésimo quinto día, Éxodo 29 presenta el ritual de consagración de los sacerdotes, enfatizando la santidad del servicio al Señor. Levítico 21 define las reglas de pureza para los sacerdotes, enfatizando la necesidad de reverencia y distinción. El Salmo 119:89-176 continúa exaltando la Palabra como lámpara a nuestros pies y luz en nuestro camino, animándonos a vivir en fidelidad y amor a la ley de Dios.
1. Esta es la manera como consagrarás a los sacerdotes. Tomarás un novillo y dos carneros sin defecto alguno,
2. panes ázimos y una torta sin levadura, amasada con aceite, como también buñuelos ázimos, untados con aceite; todo lo harás con la flor de la harina de trigo.
3. Puesto en un canastillo lo ofrecerás junto con el novillo y los dos carneros.
4. Luego pedirás a Aarón y sus hijos que se acerquen a la entrada de la Tienda de las Citas y los lavarás con agua.
5. Luego revestirás a Aarón de sus ornamentos, esto es, de la túnica de lino, el manto del Efod, el Efod, y el Pectoral, que ceñirás con el cinturón del Efod.
6. Pondrás sobre su cabeza el turbante, y sobre éste, la lámina sagrada.
7. Entonces tomarás el óleo de la unción, lo derramarás sobre su cabeza y así quedará consagrado.
8. También pedirás a sus hijos que se acerquen, y los revestirás con las túnicas de lino;
9. ceñirás a Aarón y a sus hijos las fajas y les pondrás las mitras. Así es como consagrarás a Aarón y sus hijos como sacerdotes míos: éste será un rito perpetuo.
10. Entonces traerás el novillo delante de la Tienda de las Citas; allí Aarón y sus hijos le pondrán las manos sobre la cabeza
11. y lo degollarás en presencia de Yavé, junto a la entrada de la Tienda de las Citas.
12. Tomando de la sangre del novillo con tu dedo, la pondrás sobre los cuernos del altar; el resto lo derramarás al pie del altar.
13. Sacarás todo el sebo que cubre las entrañas, el que queda junto al hígado y los dos riñones con el sebo que los envuelve, para quemarlo en el altar.
14. Quemarás fuera del campamento la carne del novillo, con su piel y excrementos, por cuanto es sacrificio por el pecado.
15. Tomarás después el primero de los carneros. Aarón y sus hijos pondrán las manos sobre la cabeza del carnero.
16. Lo sacrificarás, tomarás su sangre y la derramarás sobre el altar, por todos lados.
17. Luego despedazarás el carnero en trozos; lavarás sus intestinos y sus patas, los pondrás sobre su cabeza
18. y lo quemarás todo en el altar. Este el holocausto, esto es el sacrificio de calmante olor para Yavé.
19. Tomarás asimismo el otro carnero, sobre cuya cabeza Aarón y sus hijos pondrán las manos.
20. Lo degollarás, tomarás de su sangre y teñirás con ella la extremidad de la oreja derecha de Aarón y de sus hijos, y los pulgares de su mano y pie derechos, derramando la sangre sobre el altar por todos lados.
21. Y tomando de la sangre vertida sobre el altar y del óleo de la consagración, rociarás a Aarón y sus ropas, y con él, a sus hijos y las ropas de ellos. Así será consagrado con sus ropas, y lo mismo sus hijos y las ropas de sus hijos.
22. Tomarás la grasa y la cola del carnero, el sebo que cubre los intestinos, la telilla del hígado, los dos riñones y la enjundia de encima, y la espaldilla derecha, porque es un cordero para consagración de sacerdotes.
23. Además, una torta de pan y otra de masa amasada con aceite y una torta del canasto de los ázimos presentados a Yavé,
24. y después de poner todas estas cosas sobre las manos de Aarón y de sus hijos, las mecerás en la presencia de Yavé.
25. Después recibirás de sus manos todo lo dicho y lo quemarás sobre el altar encima de la víctima quemada. Será un sacrificio por el fuego de calmante olor para Yavé.
26. Luego tomarás el pecho del carnero sacrificado para la consagración de Aarón y lo ofrecerás llevándolo ante Yavé: ésta será tu parte.
27. Consagrarás el pecho que ha sido mecido y la espaldilla que ha sido puesta aparte, todo lo que ha sido mecido o separado del carnero para la consagración de Aarón y de sus hijos.
28. Con esto Aarón y sus hijos recibirán para siempre el derecho a cobrar este tributo de los hijos de Israel. Es el tributo que les presentarán los hijos de Israel en todos los sacrificios de comunión que presenten a Yavé.
29. Las ropas santas de Aarón pasarán a sus hijos después de su muerte: pasarán a ser suyas el día que sean ungidos y consagrados.
30. El sacerdote que se tome de los hijos de Aarón para sucederlo las vestirá durante siete días cuando lo consagren para entrar en la Tienda de las Citas y para oficiar en el Santuario.
31. Cocerás en un lugar sagrado la carne del carnero ofrecido para esta consagración,
32. y la comerán Aarón y sus hijos, junto con el pan del canastillo, a la entrada de la Tienda de las Citas.
33. La comerán, ya que fue santificada para hacer expiación por ellos y consagrarlos. Ningún extraño comerá de estas cosas, porque son sagradas.
34. Si algo de la carne o del pan sobra hasta el día siguiente, no lo comerán sino que lo quemarás, porque es cosa sagrada.
35. Harás, pues, con Aarón y sus hijos todo lo que te mando. La consagración durará siete días.
36. Cuando se haga la expiación para la purificación del altar, se ofrecerá cada día un novillo para la expiación, un sacrificio por el pecado, y luego ungirás el altar para consagrarlo.
37. La expiación por el altar, y luego su consagración durará siete días. En adelante el altar será cosa muy sagrada y todo cuanto toque el altar quedará consagrado.
38. Cada día, y para siempre, prepararás sobre el altar dos corderos nacidos durante el año,
39. un cordero por la mañana y otro por la tarde.
40. Con el primer cordero ofrecerás una décima de medida de flor de harina amasada con un cuarto de sextario de aceite de oliva, y como libación, un cuarto de sextario de vino.
41. Ofrecerás el otro cordero por la tarde con los mismos ritos de la mañana; será un sacrificio por el fuego de calmante olor.
42. Este es el holocausto perpetuo que se ofrecerá a Yavé de generación en generación a la entrada de la Tienda de las Citas, allí mismo donde me encuentro contigo para hablarte.
43. Allí me encontraré con los hijos de Israel; mi propia Gloria santificará este lugar.
44. Así santificaré la Tienda de las Citas con el altar; así santificaré a Aarón y a sus hijos para que sean sacerdotes míos.
45. Habitaré entre los hijos de Israel y seré su Dios,
46. y sabrán que yo soy Yavé, su Dios, que los saqué de la tierra de Egipto para morar entre ellos. Yo, Yavé, seré su Dios.
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1. Yavé dijo a Moisés: «Habla a los sacerdotes, hijos de Aarón, y diles: Que ninguno de ustedes se haga impuro por un muerto
2. excepto por sus parientes más próximos, por su madre, su padre, sus hijos, sus hijas o sus hermanos.
3. También podrá contraer impureza por el duelo de una hermana que vivía con él y no tenía marido.
4. Siendo señor en medio de su pueblo, toda mancha suya profana su pueblo.
5. No raparán su cabeza ni rasurarán los lados de su barba, ni se harán cortes en su cuerpo.
6. Serán santos para su Dios y no profanarán su Nombre porque son ellos los que ofrecen los sacrificios por el fuego, alimento de su Dios; por esto han de ser santos.
7. No tomarán una mujer prostituta o deshonrada, ni tampoco una mujer despedida por su marido, porque el sacerdote está consagrado a Dios.
8. Al sacerdote lo tendrás por santo, pues él ofrece el pan de tu Dios; será santo para ti porque yo soy Santo, yo Yavé, que les santifico a ustedes.
9. Si se prostituye la hija de un sacerdote, se profana a sí misma y a su padre: será quemada viva.
10. El sacerdote que ha sido puesto más alto que sus hermanos, sobre cuya cabeza se ha derramado el óleo de unción, y que ha sido consagrado para revestir las vestiduras, en ningún caso tendrá su cabellera suelta ni rasgará sus vestidos.
11. No se hará impuro por haberse acercado a un muerto, aun por un padre o una madre.
12. No puede salir del Lugar Santo sin profanar el orden del Lugar Santo, porque el óleo que lo consagró a su Dios permanece sobre él como un diadema sobre su cabeza: ¡yo soy Yavé!
13. El sumo sacerdote tomará mujer virgen. No tomará una viuda o una mujer despedida, o deshonrada o prostituta.
14. Solamente tomará una mujer virgen de su pueblo.
15. No profanará a su posteridad en medio de su pueblo, porque yo soy Yavé, que a él lo hago santo.»
16. Yavé dijo a Moisés:
17. «Habla a Aarón y dile: Ninguno de tu descendencia, ahora o en el futuro, que tenga una deformidad ofrecerá el alimento de su Dios.
18. Ningún varón que tenga un defecto presentará las ofrendas: ya sea ciego o cojo, desfigurado o desproporcionado,
19. o un hombre que tenga fracturado un pie o una mano,
20. o que sea jorobado, enano o bisojo, sarnoso y tiñoso, o con los testículos aplastados.
21. Ningún descendiente del sacerdote Aarón que tenga un defecto, se acercará para ofrecer a Yavé los sacrificios por el fuego. El que tiene alguna diformidad no ofrecerá el alimento de su Dios;
22. eso sí, lo podrá comer y se alimentará de las cosas santas.
23. Pero, debido a su defecto corporal, no irá hasta el velo ni se acercará al altar; así no profanará mi santuario, porque yo soy Yavé, que a ellos los santifico.»
24. Y Moisés repitió todo esto a Aarón y a sus hijos y a todos los hijos de Israel.
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89. Tu palabra, Señor, es para siempre, inmutable en los cielos.
90. De generación en generación tu verdad; igual que la tierra que tú fundaste
91. y que se mantiene por tu decisión, pues el universo es tu servidor.
92. Si en tu Ley no hubiera puesto mis delicias habría perecido en mi miseria.
93. Jamás olvidaré tus ordenanzas pues por ellas me haces revivir.
94. Tuyo soy, sálvame, ya que he buscado tus ordenanzas.
95. Los malvados me espían para perderme, pero estoy atento a tus testimonios.
96. He visto el fin de todo lo perfecto, ¡cuánto más amplio es tu mandamiento!
97. ¡Cuánto amo tu Ley! En ella medito todo el día.
98. Me haces más sabio que mis enemigos por tu mandamiento que es siempre mío.
99. Soy más agudo que todos mis maestros, merced a tus testimonios que medito.
100. Superé a los ancianos en saber pues guardo tus ordenanzas.
101. Aparté mis pasos de todo mal camino, pues quería ser fiel a tu palabra.
102. De tus juicios no me he apartado, pues tú me los enseñas.
103. ¡A mi paladar son dulces tus palabras, más que la miel para mi boca!
104. Tus ordenanzas me han dado la inteligencia, por eso odio cualquier ruta mentirosa.
105. Para mis pasos tu palabra es una lámpara, una luz en mi sendero.
106. He hecho un juramento y lo mantendré de guardar tus justos juicios.
107. He sido hasta el colmo afligido vivifícame, Señor, según tu palabra.
108. Acepta, Señor, la ofrenda de mi boca, y enséñame tus juicios.
109. Expongo mi vida a cada instante, pero jamás me olvido de tu ley.
110. Los malvados me han tendido una celada pero no me alejé de tus ordenanzas.
111. Tus testimonios han sido siempre mi herencia, son la alegría de mi corazón.
112. Incliné mi corazón a cumplir tus preceptos, siempre y totalmente.
113. Odio los corazones repartidos y amo tu Ley.
114. Tú eres mi refugio y mi escudo, he puesto en tu palabra mi esperanza.
115. Apártense de mi, agentes del mal, para que guarde los mandamientos de mi Dios.
116. Sostenme según tu palabra, y viviré que no sea en vano mi esperanza.
117. Sé mi apoyo y estaré salvado, que tus preceptos sean siempre mis delicias.
118. Desprecias a los que abandonan tus preceptos, sus proyectos no son más que mentira.
119. Los malos del país son para ti la escoria, por eso yo amo tus testimonios.
120. Ante ti mi carne tiembla de miedo, tus juicios me llenan de temor.
121. He actuado con derecho y con justicia, no me entregues a mis opresores.
122. Defiende la causa de tu servidor, no dejes que me opriman los soberbios.
123. Por tu salvación mis ojos languidecen, y por tu justa palabra.
124. Según tu amor actúa con tu siervo, y enséñame tus preceptos.
125. Soy tu servidor, dame la inteligencia para que conozca tus testimonios.
126. Señor, es tiempo de que actúes, pues se viola tu Ley,
127. al verlo amo más tus mandamientos, los aprecio más que el oro fino.
128. Me regulo por todos tus preceptos y odio cualquier camino de mentira.
129. Maravillosos son tus testimonios por eso mi alma los guarda.
130. Exponer tus palabras es dar luz y abrir la inteligencia de los sencillos.
131. Abro una boca grande para aspirar pues estoy ávido de tus mandamientos.
132. Vuélvete a mí y ten de mí piedad, como los que aman tu nombre lo merecen.
133. Afirma con tu palabra mis pasos, no dejes que me domine algún mal.
134. Líbrame de la opresión del hombre, para que pueda observar tus ordenanzas.
135. Haz brillar tu faz sobre tu siervo y enséñame tus preceptos.
136. De mis ojos han brotado ríos de lágrimas al ver que no se observa tu Ley.
137. Tú eres justo, Señor, y rectos son tus juicios.
138. Has dictado tus testimonios con justicia, y con toda verdad.
139. Me consumo de indignación pues mis adversarios olvidan tus palabras.
140. Tu palabra está totalmente comprobada por eso tu servidor la ama.
141. Aunque soy poca cosa y despreciable, no me olvido de tus ordenanzas.
142. Tu justicia es justicia eternamente y tu Ley es verdad.
143. Si me asaltan la angustia y la ansiedad, tus mandamientos aún son mis delicias.
144. Tus testimonios son justicia eterna, dame la inteligencia y viviré.
145. Te invoco, Señor, con todo el corazón, respóndeme, pues quiero observar tus preceptos.
146. Yo a ti clamo, sálvame, pues quiero guardar tus testimonios.
147. Me adelanto a la aurora para clamarte, espero en tus palabras.
148. Mis ojos se adelantaron a las horas y volví a meditar en tu palabra.
149. Por tu amor, Señor, oye mi voz, hazme vivir según tus juicios.
150. Mis perseguidores se adhieren al crimen, pero se alejan de tu Ley.
151. Tú estás cerca, Señor, y todos tus mandamientos son verdad.
152. Lo que hace tiempo sé de tus testimonios es que los fundaste para siempre.
153. Mira mi miseria y líbrame, pues no me he olvidado de tu Ley.
154. Defiende mi causa y líbrame, que me vivifique tu palabra.
155. La salvación está lejos de los impíos, pues no se interesan en tus preceptos.
156. Frecuentes son, Señor, tus misericordias, hazme vivir según tus juicios.
157. Mis perseguidores y mis enemigos son sin cuento, pero no me aparté de tus testimonios.
158. Vi a los traidores y me dieron asco, pues no respetan tu palabra.
159. Mira cuánto amo tus ordenanzas, Señor, hazme vivir según tu gracia.
160. El principio de tu palabra es la verdad, tus juicios son justos para siempre.
161. Si bien los príncipes me perseguían sin razón, mi corazón temía más a tus palabras.
162. Tu palabra me llena de gozo como quien encuentra un gran tesoro.
163. Detesto la mentira, la aborrezco, pero eso sí que amo tu Ley.
164. Siete veces al día yo te alabo por tus juicios que son justos.
165. Una paz grande para los que aman tu Ley, nada podrá hacerlos tropezar.
166. Espero, Señor, tu salvación, y pongo en práctica tus mandamientos.
167. Mi alma toma en cuenta tus testimonios, los amo totalmente.
168. Observo tus ordenanzas, tus testimonios, a tu vista están todos mis caminos.
169. ¡Que mi grito se acerque a tu faz, Señor, según tu palabra, dame la inteligencia!
170. ¡Que mi súplica llegue hasta tu presencia, líbrame de acuerdo a tu palabra!
171. ¡Que mis labios publiquen tu alabanza, pues tú me enseñas tus preceptos!
172. ¡Que mi lengua celebre tu palabra, pues son justos todos tus mandamientos!
173. ¡Que tu mano venga a socorrerme, pues yo elegí tus ordenanzas!
174. He ansiado, Señor, tu salvación, y tu Ley ha sido mi delicia.
175. ¡Que mi alma viva para alabarte, y tus juicios vendrán en mi ayuda!
176. Iba errante como oveja perdida, ven a buscar a tu servidor, pues bien sabes que no olvidé tus mandamientos.
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"Na igreja se fala somente com Deus." São Padre Pio de Pietrelcina