Plan de lectura completo
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En el día 286, reflexionamos sobre la perseverancia y el liderazgo en la lucha macabea. Eclesiástico 13:15 ofrece advertencias e instrucción moral. Proverbios 22:13-16 nos advierte sobre la pereza, la diligencia y la responsabilidad, ayudándonos a moldear nuestro carácter según la sabiduría divina.
1. Cuando los paganos que vivían alrededor supieron que el altar había sido reconstruido y el Templo restaurado como antes, se enojaron muchísimo
2. y decidieron exterminar a los descendientes de Jacob que vivían entre ellos; y comenzaron a matar y expulsar a los judíos.
3. En vista de eso, Judas declaró la guerra a los hijos de Esaú, en Idumea y la provincia de la Acrabatane, porque ésos cercaban a Israel, y les dio un golpe mortal; los humilló y se apoderó de sus despojos.
4. Luego recordó la maldad de los hijos de Bayán, que habían sido tropiezo y plaga para los judíos, asaltándolos en los caminos.
5. Los obligó a encerrarse en sus torres, los bloqueó y condenó a destrucción, incendiando las torres con todos los que había dentro.
6. De allí pasó al país de los amonitas, donde se enfrentó con un ejército numeroso y bien organizado, bajo el mando de Timoteo.
7. Tuvo diferentes choques con ellos, los derrotó y los aplastó.
8. Asaltó y tomó la ciudad de Gazer con sus aldeas y se volvió a Judá.
9. Los paganos de Galaad se juntaron para exterminar a los israelitas que vivían en su territorio.
10. Pero éstos se refugiaron en la fortaleza de Datema y mandaron cartas a Judas y a sus hermanos en las que decían: «Los paganos que nos rodean se han unido contra nosotros para aplastarnos
11. y se preparan para asaltar la fortaleza en la que estamos refugiados. Su jefe es Timoteo.
12. Vengan en seguida a librarnos de sus manos, que muchos de entre nosotros han muerto ya;
13. todos nuestros hermanos que vivían en el país de Tob han sido asesinados, sus mujeres e hijos han sido llevados cautivos, muriendo como mil hombres.»
14. Estaban leyendo esta carta, cuando llegaron de Galilea otros mensajeros que rasgaron su ropa y les transmitieron este recado:
15. «Se han unido los de Tolemaida, Tiro, Sidón y toda la Galilea de los paganos, para acabar con nosotros.»
16. Cuando Judas y sus hombres escucharon estas noticias, reunieron una gran asamblea para examinar lo que podían hacer en favor de sus hermanos que estaban en apuros y debían luchar por su vida.
17. Dijo Judas a su hermano Simón: «Escoge hombres y anda a librar a tus hermanos en Galilea; yo y mi hermano Jonatán iremos a Galaad.»
18. Dejó el resto del ejército bajo el mando de José, hijo de Zacarías, y Azarías, para defender la tierra de Judea,
19. y les dio esta orden: «Quédense al frente del pueblo, pero no ataquen a los paganos hasta que hayamos regresado.»
20. A Simón le dieron tres mil hombres para la campaña de Galilea, y ocho mil a Judas para la de Galaad.
21. Partió Simón para Galilea y, en muchos encuentros con los paganos, los derrotó
22. y persiguió hasta las puertas de Tolemaida. Cayeron unos tres mil de los paganos y Simón se apoderó de sus despojos.
23. Tomó después consigo a los judíos que había en Galilea y en Arbates, como también a sus mujeres e hijos, y todo cuanto tenían, y los llevó a Judea con gran alegría.
24. Entre tanto, Judas Macabeo y su hermano Jonatán pasaron el Jordán y caminaron por el desierto durante tres días.
25. Allí encontraron a los nabateos, que los recibieron amistosamente y los pusieron al tanto de lo que ocurría a sus hermanos de la región de Galaad.
26. Les dieron la noticia de que muchos de ellos se habían atrincherado en las cercanías de Bosorá, Alema, Casfor, Maqued y Carnaím, todas ciudades fuertes y grandes,
27. refirieron también que otros estaban atrincherados en otras ciudades de Galaad y que los paganos habían decidido asaltar sus defensas, al día siguiente, echar mano de ellos y exterminarlos a todos en un solo día.
28. Inmediatamente, Judas volvió con su ejército hacia el desierto de Bosorá, ocupó la ciudad, pasó al filo de la espada a todos los hombres, se apoderó del botín y luego incendió la ciudad.
29. Partió de allí por la noche y avanzó hasta las cercanías de la fortaleza.
30. Al llegar el día, los judíos alzaron sus ojos y vieron un ejército innumerable preparando escalas y máquinas para atacar y tomar la fortaleza.
31. Judas comprendió que el asalto había comenzado; de la ciudad un fragor subía hacia el cielo, gritos y toques de trompetas. Entonces
32. dijo a los de su ejército: «Luchemos hoy por nuestros hermanos.»
33. Después, repartió sus tropas en tres grupos que atacaron al enemigo por la espalda, tocando las trompetas y rezando a gritos.
34. Cuando el ejército de Timoteo se dio cuenta de que era el Macabeo, emprendieron la fuga, pero él les dio fuertes golpes y cayeron unos ocho mil enemigos aquel día.
35. De allí, pasó Judas a Alema, la asaltó, la ocupó, mató a todos los varones, se apoderó del botín y luego la incendió.
36. Y saliendo de allí, se apoderó de Casfor, Maqued y Bosor con las demás ciudades de Galaad.
37. Después de estos acontecimientos, Timoteo juntó un nuevo ejército y acampó frente a Rafón, al otro lado del torrente.
38. Judas envió a reconocer el campamento y le trajeron el siguiente informe: «Todos los paganos de esta región se han unido a Timoteo, formando un ejército poderoso.
39. Además contrataron auxiliares árabes, y éstos acampan al otro lado del torrente, preparados para atacarte.» Judas, pues, salió a su encuentro.
40. Al ver que Judas se aproximaba al torrente con su ejército, Timoteo dijo a los capitanes de sus tropas: «Si él pasa primero y viene hacia nosotros, nos atacará con tanto empuje que no podremos resistirle;
41. en cambio, si vacila y acampa al otro lado del río, lo atravesaremos nosotros, iremos a él y lo venceremos.»
42. Cuando Judas llegó al borde del torrente, colocó a los oficiales del pueblo a la orilla y les ordenó: «No dejen acampar a nadie, sino que todos vayan al combate.»
43. Judas atravesó primero hacia el enemigo, y toda su gente lo siguió. Derrotaron a todos los paganos, que abandonaron sus armas y corrieron a buscar refugio en el recinto sagrado de Carnaím.
44. Pero los judíos tomaron la ciudad y quemaron el recinto sagrado con todos los que estaban dentro. Los de Carnaím fueron aplastados y ya nadie pudo resistir a Judas.
45. Judas reunió a todos los israelitas de la región de Galaad, pequeños y grandes, a sus mujeres, hijos y pertenencias, una inmensa muchedumbre, para llevarlos al país de Judea.
46. Llegaron a Efrón, ciudad importante y fuerte, situada en el camino. Necesariamente tenían que pasar por ella, ya que no había posibilidad de desviarse ni a la derecha ni a la izquierda.
47. Pero los habitantes les negaron el paso y bloquearon las entradas con piedras.
48. Judas les envió un mensaje en son de paz, diciéndoles: «Permítannos atravesar su país para llegar al nuestro; nadie de nosotros les hará mal alguno, pues se trata solamente de seguir nuestro camino.» Pero no quisieron abrirle las puertas.
49. Entonces Judas dio órdenes a su ejército para que cada uno tomara posición en el puesto que le correspondía.
50. La gente de guerra tomó posición y Judas atacó la ciudad todo aquel día y toda la noche, hasta que cayó en sus manos.
51. Hizo pasar a filo de espada a todos los varones, arrasó la ciudad y se llevó sus despojos. Luego atravesó la ciudad por encima de los cadáveres;
52. y llegaron a la gran llanura después de pasar el Jordán frente a Betsán.
53. Judas fue durante toda la marcha animando al pueblo y recogiendo a los rezagados, hasta llegar a la tierra de Judá.
54. Subieron al monte Sión, alegres y muy contentos, y ofrecieron holocaustos por haber regresado felizmente y sin haber perdido a ninguno de los suyos.
55. Durante el tiempo que Judas y Jonatán habían salido al país de Galaad y su hermano Simón acampaba en Galilea, frente a Tolemaida,
56. José, hijo de Zacarías, y Azarías, quedaron al frente del ejército. Al conocer las hazañas que aquéllos habían realizado,
57. se dijeron: «Tenemos que ser famosos también nosotros, así que salgamos a pelear contra los paganos que viven más cerca.»
58. Dieron, pues, órdenes a su ejército de marchar sobre Jamnia.
59. Pero salió Gorgias de la ciudad con sus hombres y los atacó.
60. José y Azarías fueron derrotados y perseguidos hasta las fronteras de Judea, y aquel día cayeron cerca de dos mil israelitas.
61. Fue una gran derrota para el pueblo, y esto, por no haber escuchado a Judas y sus hermanos y creerse capaces de grandes hazañas.
62. En realidad no eran de esos hombres a quienes se les concedió salvar a Israel.
63. El valiente Judas y sus hermanos recibieron grandes honores en Israel y también se hicieron famosos entre los extranjeros que oyeron hablar de ellos,
64. de manera que muchos venían para felicitarlos.
65. Judas y sus hermanos organizaron una expedición al Negueb para combatir a los hijos de Esaú. Tomó Hebrón y sus aldeas, arrasó sus murallas y prendió fuego a sus torres de defensa.
66. Luego partió en dirección al país de los filisteos y atravesó Marisa.
67. Algunos sacerdotes que querían hacerse los valientes cayeron aquel día por haber atacado imprudentemente a los enemigos.
68. De allí pasó Judas a Azoto, en el país de los filisteos, derribó sus altares, incendió las estatuas de sus dioses, saqueó la ciudad y luego se volvió a Judá.
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1. El que toca el alquitrán se ensucia los dedos, el que se junta con un hombre soberbio se volverá como él.
2. No cargues con un fardo muy pesado; no te hagas amigo de uno más fuerte y más rico que tú. Juntarías un cántaro de arcilla y una olla de fierro. Una golpearía al otro y se quebraría.
3. El rico actúa mal y hace como si nada; el pobre es insultado y presenta sus excusas.
4. Mientras le seas útil, se sirve de ti; cuando ya no tengas nada, te dejará.
5. Irá a tu casa mientras tengas algo; se aprovechará de ti sin el menor remordimiento.
6. Si te necesita, te adulará y te sonreirá; te prometerá maravillas y te dirá buenas palabras: "¿Qué necesitas?"
7. Te dará gracias hasta molestarte, mientras te quita todo lo que tengas; después de eso se burlará de ti. Luego cuando te vea se apartará de ti, y si se topa contigo meneará la cabeza.
8. Cuídate, pues, de dejarte engañar, y de venirte abajo por pura estupidez.
9. Si una persona importante te invita, discúlpate: te volverá a llamar.
10. No te acerques demasiado, pues podrían echarte; ni te apartes demasiado, pues te olvidarían.
11. No pienses hablarle de igual a igual, no te fíes de todas sus palabras; todas esas palabras son una manera de ponerte a prueba, quiere sopesarte mostrando interés por ti.
12. Repetirá sin compasión tus palabras, no te escatimará golpes ni cadenas.
13. Cuídate, pues, y pon mucha atención, pues junto a ti está caminando tu caída.
15. Todo ser viviente ama a su semejante, todo hombre ama a su prójimo.
16. Todo animal frecuenta a los de su especie, también el hombre busca a su semejante.
17. ¿Puede el lobo caminar con el cordero? Lo mismo pasa con el pecador y el hombre de bien.
18. ¿Qué paz puede haber entre la hiena y el perro? ¿Y qué paz entre el rico y el pobre?
19. Los burros salvajes son presa de los leones del desierto: de igual modo los pobres son presa del rico.
20. El orgulloso aborrece la humildad, un pobre es para el rico un objeto de horror.
21. Cuando el rico se tambalea, sus amigos le tienden una mano; cuando el pobre se cae, sus amigos lo abandonan.
22. Cuando el rico tiene problemas, son muchos lo que vienen a ayudarlo; puede decir tonterías y le hallarán que tiene razón. Cuando el pobre comete un error, le llaman la atención, si dice cosas sensatas, nadie se las toma en cuenta.
23. Cuando el rico habla todos se callan; elevan sus palabras hasta las nubes. Después que el pobre ha hablado preguntan: "¿Quién es ése?" Y si tropieza lo tiran al suelo.
24. La riqueza es buena cuando es sin pecado. Pero, según el impío, la pobreza es el mal.
25. El corazón del hombre se refleja en su rostro, para bien o para mal.
26. ¿Tiene el rostro radiante? Es porque le va bien en todo. ¿Encontró palabras de sabiduría? Es porque reflexionó en el sufrimiento.
1. ¡Feliz el hombre que no pecó con sus palabras y que no arrastra el pesar por sus faltas!
2. ¡ Feliz aquel que no es condenado por su conciencia y que no renunció a su ideal!
3. A un hombre mezquino no le conviene la riqueza: ¿para qué le van a dar muchos bienes a un avaro?
4. El que junta privándose de todo, junta para otro: otros disfrutarán de sus bienes.
5. Si alguien es malo consigo mismo, ¿para quién será bueno? Ni siquiera goza de lo que tiene.
6. No hay nadie más malo que el que es malo consigo mismo: su maldad se vuelve contra él.
7. Si hace el bien será por casualidad, pero al final reaparecerá su maldad.
8. El hombre que siempre está ambicionando es un malo; no le interesan las personas, desprecia a los demás.
9. El hombre insaciable no está nunca satisfecho, la codicia le seca el corazón.
10. El envidioso codicia el alimento de su prójimo; miseria y hambre se sentará a su mesa.
11. Hijo mío, haz buen uso de todo lo que tengas, y preséntale al Señor ofrendas generosas.
12. Acuérdate que la muerte no tardará, y que tu hora no te ha sido aún revelada.
13. Antes de morir haz el bien a tu amigo, sé generoso según tus medios.
14. Disfruta de la vida y no desdeñes un gusto legítimo si se te presenta en el camino.
15. ¿Dejarás a otro el fruto de tu trabajo? Se repartirán a la suerte el fruto de tus sacrificios.
16. Da y recibe, satisface tus anhelos, porque no se puede buscar el placer en el sepulcro.
17. Todo lo que vive envejece como un vestido; es la ley eterna: ¡tú morirás!
18. Mira el verdor de un árbol frondoso: unas hojas caen y otras aparecen; de igual manera las generaciones de carne y hueso, una muere y la otra nace.
19. Las cosas finitas pasan y con ellas pasa el que las hizo.
20. Feliz el que se dedica a la sabiduría y puede responder al que lo interroga;
21. que hace suyos los caminos de la sabiduría y profundiza sus secretos;
22. que sale a cazarla y acecha su paso;
23. que mira a través de sus ventanas y escucha a su puerta;
24. que instala su tienda al lado de su casa y clava las estacas en sus muros.
25. Pone su tienda en manos de la sabiduría y se queda en esa feliz morada.
26. Deja a sus hijos bajo su protección y se tiende al abrigo de sus ramas;
27. lo protege del calor y él se instala en su gloria.
1. Esta es la suerte del que teme al Señor; el que se da a la Ley obtendrá la sabiduría.
2. Le saldrá al encuentro como una madre, y lo acogerá como una joven esposa.
3. Lo alimentará con el pan de la inteligencia y le dará a beber el agua de la sabiduría.
4. Puede contar con ella: no vacilará. Se apoyará en ella y no caerá.
5. La sabiduría lo destacará entre los que lo rodean, y tomará la palabra en la asamblea.
6. Será coronado de felicidad y de alegría, y su nombre será famoso para siempre.
7. Los imbéciles jamás conseguirán la sabiduría, los pecadores nunca la verán.
8. Se mantiene alejada de los orgullosos, y los mentirosos no la conocerán.
9. De nada vale la alabanza en boca del pecador, pues ella no viene del Señor.
10. Debe venir de un sabio, porque entonces es el Señor quien lo inspira.
11. No digas: "¡Dios me hizo pecar!" porque él no hace lo que odia.
12. No digas: "¡Me hizo cometer un error!" porque no necesita a un pecador.
13. El Señor detesta el mal, y de igual modo lo detestan los que temen al Señor.
14. Cuando al principio creó al hombre, lo dejó en manos de su propia conciencia:
15. Si tú quieres, puedes observar los mandamientos; está en tus manos el ser fiel.
16. Ante ti puso el fuego y el agua: extiende la mano a lo que prefieras.
17. Delante de los hombres están la vida y la muerte, a cada uno se le dará lo que ha elegido.
18. ¡Qué grande es la sabiduría del Señor, qué fuerte y poderoso es él! él todo lo ve.
19. Su mirada se posa en los que le temen; conoce todas las acciones de los hombres.
20. A nadie le ha pedido que sea impío, a nadie le ha dado permiso para que peque.
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13. El flojo dice: "¡Hay un león afuera, si salgo me devorará!"
14. La boca de la adúltera es una fosa profunda; hay que estar abandonado por Yavé para caer en ella.
15. La despreocupación está anclada en el corazón del niño; la disciplina y la corrección lo librarán de ella.
16. Si oprimen a un pobre, lo hacen progresar, si dan a un rico, lo perjudican.
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"O demônio é forte com quem o teme, mas é fraquíssimo com quem o despreza." São Padre Pio de Pietrelcina