Mosaico decorativo

Biblia en un año.

En el vigésimo día, encontramos una narrativa compleja y marcados contrastes. Génesis 38 interrumpe la historia de José para narrar el controvertido episodio de Judá y Tamar, mostrando cómo Dios obra incluso en situaciones imperfectas para cumplir sus propósitos. Job 29-30 presenta un doloroso contraste entre los recuerdos nostálgicos de Job de su antigua prosperidad y honor y su actual condición de miseria y desprecio. Proverbios 3:28-32 ofrece consejos prácticos sobre las relaciones correctas con los demás, recordándonos que el Señor aborrece a los malvados, pero halla favor con los justos.

1. Por aquel tiempo Judá se separó de sus hermanos y bajó donde un tal Jirá, que era de Adulam.

2. Allí conoció a la hija de un cananeo llamado Sué, a la que tomó por esposa.

3. Esta quedó embarazada y dio a luz un hijo al que llamó Er.

4. Tuvo un segundo hijo, al que llamó Onán,

5. y, estando en Quezib dio a luz un tercer hijo al que puso el nombre de Sela...

6. Judá tomó como esposa para su primogénito Er, a una mujer llamada Tamar.

7. Er, primogénito de Judá, fue malo a los ojos de Yavé, y él le quitó la vida.

8. Entonces Judá dijo a Onán: « Cumple con tu deber de cuñado, y toma a la esposa de tu hermano para darle descendencia a tu hermano.»

9. Onán sabía que aquella descendencia no sería suya, y así, cuando tenía relaciones con su cuñada, derramaba en tierra el semen, para no darle un hijo a su hermano.

10. Esto no le gustó a Yavé, y le quitó también la vida.

11. Entonces Judá dijo a su nuera Tamar: «Vuelve como viuda a la casa de tu padre, hasta que mi hijo Sela se haga mayor». Porque Judá tenía miedo de que Sela muriera también, al igual que sus hermanos. Tamar se fue y se quedó en la casa de su padre.

12. Bastante tiempo después, murió la esposa de Judá. Terminado el luto, Judá subió con su amigo Jirá de Adulam a Timna, donde estaban esquilando sus ovejas.

13. Alguien informó a Tamar de que su suegro iba camino de Timna, para la esquila de su rebaño.

14. Ella entonces se sacó sus ropas de viuda, se cubrió con un velo, y con el velo puesto fue a sentarse a la entrada de Enaín, que está en el camino a Timna, pues veía que Sela era ya mayor, y todavía no la había hecho su mujer.

15. Al pasar Judá por dicho lugar, pensó que era una prostituta, pues tenía la cara tapada.

16. Se acercó a ella y le dijo: «Déjame que me acueste contigo»; pues no sabía que era su nuera. Ella le dijo: «¿Y qué me vas a dar para esto?»

17. El le dijo: «Te enviaré un cabrito de mi rebaño.» Mas ella respondió: «Bien, pero me vas a dejar algo en prenda hasta que lo envíes.»

18. Judá preguntó: «¿Qué prenda quieres que te dé?» Ella contestó: «El sello que llevas colgado de tu cuello, con su cordón, y el bastón que llevas en la mano.» El se los dio y se acostó con ella, y la dejó embarazada.

19. Ella después se marchó a su casa y, quitándose el velo, se puso sus ropas de viuda.

20. Judá envió el cabrito por intermedio de su amigo de Adulam, con el fin de recobrar lo que había dejado a la mujer, pero no la encontró.

21. Entonces preguntó a la gente del lugar: «¿Dónde está la prostituta que se sienta en Enaín, al borde del camino?» Le respondieron: «Nunca ha habido prostituta alguna por allí.»

22. Volvió, pues, el hombre donde Judá y le dijo: «No la he encontrado, e incluso las personas del lugar dicen que jamás ha habido prostituta por esos lados.»

23. Judá respondió: «Que se quede no más con la prenda, con tal que la gente no se ría de nosotros. Después de todo, yo le mandé el cabrito y si tú no la has encontrado, yo no tengo la culpa.»

24. Como tres meses después, le contaron a Judá: «Tu nuera Tamar se ha prostituido, y ahora está esperando un hijo.» Entonces dijo Judá: «Llévenla afuera y que sea quemada viva.»

25. Pero cuando ya la llevaban, ella mandó a decir a su suegro: «Me ha dejado embarazada el hombre a quien pertenecen estas cosas. Averigua, pues, quién es el dueño de este anillo, este cordón y este bastón.»

26. Judá reconoció que eran suyos y dijo: «Soy yo el culpable, y no Tamar, porque no le he dado a mi hijo Sela.» Y no tuvo más relaciones con ella.

27. Cuando le llegó el tiempo de dar a luz, resultó que tenía dos gemelos en su seno.

28. Al dar a luz, uno de ellos sacó una mano y la partera la agarró y ató a ella un hilo rojo, diciendo: «Este ha sido el primero en salir.»

29. Pero el niño retiró la mano y salió su hermano. «¡Cómo te has abierto brecha!», dijo la partera, y lo llamó Peres.

30. Detrás salió el que tenía el hilo atado a la mano, y lo llamó Zeraj.

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Capítulo 29

1. Job prosiguió su poema y dijo:

2. «¡Quién me hiciera volver a los meses de antaño, a los días en que Dios me protegía,

3. cuando hacía brillar su lámpara sobre mi cabeza, y su luz me guiaba en las tinieblas!

4. ¡Ah, si pudiesen volver los días de mi otoño, cuando rodeaba Dios mi tienda,

5. cuando el Todopoderoso estaba aún conmigo y me rodeaban mis hijos,

6. cuando mis pies se bañaban en leche y corrían de la roca arroyos de aceite!

7. Si yo salía a la puerta que domina la ciudad y me sentaba en la plaza,

8. los jóvenes al verme se retiraban y los ancianos se ponían de pie,

9. los notables interrumpían su conversación y ponían la mano en su boca.

10. La voz de los jefes se apagaba, la lengua se les pegaba al paladar.

11. Todo el que me oía me llamaba dichoso y quien me veía se declaraba en mi favor.

12. Pues yo libraba al pobre que gemía y al huérfano que no tenía apoyo,

13. la bendición del desgraciado caía sobre mí, y yo alegraba el corazón de la viuda.

14. Me había puesto la justicia como un vestido y llevaba mi rectitud como un manto y un turbante.

15. Era yo los ojos para el ciego, y los pies para el cojo.

16. Era el padre de los pobres, y me preocupaba por la causa del desconocido.

17. Quebraba los colmillos del malvado, de entre sus dientes arrancaba su presa.

18. Y me decía: «Anciano moriré, mis días serán tantos como los granos de arena.

19. Mi raíz se alarga hacia las aguas el rocío cae de noche en mi ramaje.

20. Mi gloria estará siempre flamante y en mi mano mi arco será fuerte».

21. Me escuchaban en silencio y esperando mi parecer.

22. Después que había hablado, nadie replicaba.

23. Caía sobre ellos mi discurso gota a gota: era la lluvia que aguardaban, el aguacero primaveral que camaría su sed.

24. Si les sonreía, no se atrevían a creerlo, y recibían gratos cualquier señal de benevolencia.

25. Les trazaba el camino e iba al frente de ellos como un rey en medio de sus tropas, y yo a mi gusto los llevaba a todas partes.

Capítulo 30

1. Pero ahora se ríen de mí unos más jóvenes que yo y cuyos padres, para mí, no eran dignos ni de mezclarse con los perros de mi ganado.

2. ¿Qué habría hecho con sus manos si no tenían la más mínima fuerza, debilitados como estaban por el hambre y la miseria,

3. Roían las raíces de la estepa, hijos de una tierra desolada y árida.

4. Recogían hierbas por los matorrales, su pan eran las raíces de retama.

5. Los expulsaban de la sociedad, y se gritaba tras ellos como tras un ladrón,

6. por lo que moraban en lo abrupto de los torrentes, en huecos de la tierra y de las rocas.

7. Rugían entre las zarzas, y se reunían bajo los espinos.

8. Hijos de ruines, hijos de desconocidos, los arrojaban del país.

9. Ahora, sin embargo, les sirvo de canción y soy objeto de sus burlas.

10. Se espantan al verme y se alejan y sin miramientos escupen a mi paso.

11. Desde el día en que me quebró y me humilló, yaa no se contuvieron en mi presencia.

12. A mi derecha se levantan acusadores, mis pies están atrapados en la red, se están abriendo caminos hacia mí.

13. Me cortaron la huyida, me asaltan, y no hay quien los detenga;

14. se han abierto paso, ¡aquí están! se inflitran bajo los escombros.h

15. Los terrores caen soobre mí, el viento se llevó mis esperanzas, mi bienestar se me fue como una nube.

16. Y ahora se va deshaciendo mi vida, los días de afflicción se han apoderado de mí.

17. De noche se me taladran los huesos y no descansan mis llagas.

18. Con gran fuerza agarra Dios mi manto, me aprieta el cuello de la túnica.

19. Me ha tirado en el fango, ya no soy más que polvo y ceniza.

20. Clamo a ti, y tú no me respondes; me presento, y no me haces caso.

21. Te has vuelto cruel conmigo, me persigues con toda la fuerza de tus manos.

22. Me llevas y me haces cabalgar sobre el viento, hasta que una tormenta me deshace en agua.

23. Bien sé que me conduces a la muerte, al lugar de reunión de todos los vivientes.

24. Sin embargo, contra el pobre no levantaba mi mano cuando en su angustia clamaba a mí.

25. ¿No lloré con quien tuvo días duros? ¿No se entristeció mi corazón por el pobre?

26. Yo esperaba la dicha, y llegó la desgracia. Esperaba la luz, y vino la oscuridad.

27. Mis entrañas se agitan sin descanso, porque me vinieron al encuentro días de aflicción.

28. Tengo la piel quemada pero no por el sol, En la asamblea quise hablar, pero fue sólo un chillido

29. Me he hecho hermano de chacales, compañero de avestruces.

30. Mi piel se ha ennegrecido sobre mí, mis huesos se van consumiendo por la fiebre.

31. Tomé mi cítara para la lamentación y mi flauta se puso a tono con las lloronas.

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28. Si puedes hacerlo inmediatamente, no digas a tu prójimo: "Andate, vuelve mañana y te lo daré".

29. No le juegues a tu prójimo una mala pasada, siendo que confió en ti.

30. No pelees con otro sin motivo, siendo que nada malo te ha hecho.

31. No tengas envidia de los violentos, no imites su comportamiento;

32. porque Yavé tiene horror de la gente sin conciencia, pues su amistad es para con los justos.

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"Diga ao Senhor: Faça em mim segundo a Tua vontade, mas antes de mandar-me o sofrimento, dê-me forças para que eu possa sofrer com amor.". São Padre Pio de Pietrelcina