Plan de lectura completo
Descarga la guía con todas las lecturas organizadas por día y sigue tu progreso a lo largo del año
En este día, presenciamos el pacto entre Dios y su pueblo sellado en el Sinaí (Éxodo 24), cuando Moisés roció la sangre sobre el altar y el pueblo. Levítico 17-18 refuerza la santidad requerida, abordando la pureza de la sangre y las leyes morales. El Salmo 78 recuerda la infidelidad de Israel y la firme fidelidad de Dios, enseñándonos a transmitir las maravillas del Señor a las generaciones futuras.
1. A Moisés, entonces, Dios le dijo: «Sube donde Yavé, tú, Aarón, Nadab y Abihú, con setenta de los ancianos de Israel. Ellos adorarán desde lejos,
2. y Moisés se acercará solo a Yavé; ellos no se acercarán, y tampoco el pueblo subirá con ellos.»
3. Moisés bajó del monte y contó al pueblo todas estas palabras de Yavé y todas sus leyes. Contestaron de una sola voz: «Nosotros cumpliremos con todo lo que Yavé ha dicho.»
4. Y Moisés escribió todas las palabras de Yavé.Al despuntar el día, Moisés levantó un altar al pie del monte y, al lado del altar, doce piedras por las doce tribus de Israel.
5. Luego mandó algunos jóvenes para que ofrecieran víctimas consumidas por el fuego y sacrificaran novillos como sacrificios de comunión.
6. Moisés tomó la mitad de la sangre y la echó en vasijas; con la otra mitad roció el altar.
7. Después tomó el libro de la Alianza y lo leyó en presencia del pueblo. Respondieron: «Obedeceremos a Yavé y haremos todo lo que él pide.»
8. Entonces Moisés tomó la sangre con la que roció el pueblo, diciendo: «Esta es la sangre de la Alianza que Yavé ha hecho con ustedes, conforme a todos estos compromisos.»
9. Moisés subió con Aarón, Nadab y Abihú, y setenta de los ancianos de Israel.
10. Contemplaron al Dios de Israel. Debajo de sus pies había algo parecido a un pavimento de zafiro transparente y tan esplendoroso como el mismo cielo.
11. Dios no dejó que su poder aplastara a los que había elegido, sino que vieron a Dios; luego comieron y bebieron.
12. Yavé dijo a Moisés: «Sube a lo más alto del cerro y detente allí. Yo te daré unas tablas de piedra con la enseñanza y los mandamientos que tengo escritos en ellas, a fin de que los enseñes al pueblo.»
13. Partió, pues, Moisés con Josué, su ayudante, y ascendió el monte de Dios.
14. Había dicho a los ancianos: «Aguarden aquí hasta que regresemos. Ahí quedan con ustedes Aarón y Jur, de manera que si se presenta alguna dificultad recurran a ellos.»
15. Moisés, pues, subió al monte, al que cubrió en seguida una nube.
16. La Gloria de Yavé estaba bajando sobre el Sinaí, y la nube lo envolvió durante seis días. Al séptimo día, El llamó a Moisés de en medio de la nube.
17. La Gloria de Yavé estaba en la cumbre del monte y los hijos de Israel la veían semejante a un fuego ardiente;
18. Moisés entró en la nube mientras subía al monte.Moisés permaneció en el monte cuarenta días y cuarenta noches.
Descarga la guía con todas las lecturas organizadas por día y sigue tu progreso a lo largo del año
1. Yavé dijo a Moisés:
2. «Habla a Aarón y a sus hijos y a todos los hijos de Israel y diles: Esta es la orden que ha dado Yavé:
3. Cualquier hombre del pueblo de Israel que sacrifique un ternero, una oveja o una cabra dentro del campamento o fuera del mismo,
4. y no lo lleve a la entrada de la Tienda de las Citas para presentarlo como ofrenda a Yavé ante su Morada, será considerado como reo de sangre. Y por haber derramado sangre, será borrado de su pueblo.
5. Los hijos de Israel no sacrificarán más sus víctimas en el campo, sino que las traerán al sacerdote, a la entrada de la Tienda de las Citas. Allí las ofrecerán a Yavé como sacrificios de comunión.
6. El sacerdote derramará la sangre sobre el altar de Yavé a la entrada de la Tienda de las Citas y quemará las grasas como calmante olor para Yavé.
7. De este modo ellos ya no seguirán ofreciendo sacrificios a esos chivos a los que servían y tras los cuales se prostituían. Este será un decreto perpetuo para ellos, de generación en generación.
8. Y les dirás también: Si un israelita o uno de los forasteros que viven en medio de ustedes ofrece un holocausto u otro sacrificio,
9. y no lo lleva a la entrada de la Tienda de las Citas para ofrecerlo a Yavé, ése será borrado de entre los suyos.
10. Si un hombre de Israel o de los forasteros que viven en medio de ustedes come cualquier clase de sangre, aborreceré esta persona que come sangre y lo exterminaré.
11. Porque el alma de todo ser viviente está en su sangre, y yo les di la sangre para que la lleven al altar para el rescate de sus almas, pues esta sangre paga la deuda del alma.
12. Por eso he dicho a los hijos de Israel: «Ninguno de ustedes comerá sangre, ni tampoco el forastero que viva entre ustedes.»
13. Si un hombre de Israel, o alguno de los extranjeros que viven en medio de ustedes, caza un animal o ave que está permitido comer, derramará su sangre y la cubrirá con tierra.
14. Porque la sangre de todo ser viviente es su misma alma. Por eso mandé a los hijos de Israel: «No comerán la sangre de ningún animal, pues la sangre es su alma misma.» El que la coma será eliminado.
15. Toda persona nacida en el país, o todo forastero que haya comido carne de animal muerto o destrozado deberá lavar sus vestidos y bañarse en agua, y quedará impuro hasta la tarde; después será puro.
16. Si no los lava ni se baña, cargará con su falta.»
1. Yavé dijo a Moisés:
2. «Habla a los hijos de Israel; les dirás: Yo soy Yavé, tu Dios.
3. No hagan lo que se hace en la tierra de Egipto, donde ustedes han vivido, ni hagan lo que se hace en la tierra de Canaán, hacia donde los llevo. Ustedes no seguirán sus tradiciones.
4. Son mis decisiones las que seguirán, y mis tradiciones las que guardarán, viviendo de acuerdo a ellas, pues Yo soy Yavé.
5. Guarden mis tradiciones y mis decisiones, pues el que las cumpla vivirá gracias a ellas: ¡yo soy Yavé!
6. Ninguno de ustedes se acercará a una pariente directa para tener relaciones con ella: ¡Yo soy Yavé!
7. No tendrás relaciones con tu padre ni con tu madre. ¡Piensa que es tu madre!: no tendrás relaciones con ella.
8. No tendrás relaciones con la mujer de tu padre. ¡Respeta a tu padre! No tengas relaciones con ella.
9. No tendrás relaciones con tu hermana, hija de tu padre o de tu madre, nacida en casa o fuera de ella.
10. No tendrás relaciones con las hijas de tu hijo o de tu hija, pues son de tu misma sangre.
11. No tendrás relaciones con tu hermana, hija de tu padre aunque de otra madre. Respeta a tu hermana: no tendrás relaciones con ella.
12. No tendrás relaciones con la hermana de tu padre: respeta en ella a tu padre.
13. No tendrás relaciones con la hermana de tu madre: respeta en ella a tu madre.
14. Respeta al hermano de tu padre, y no tengas relaciones con su mujer, pues es tu tía.
15. No tendrás relaciones con la mujer de tu hijo. Respeta a tu propio hijo y no tengas relaciones con ella.
16. No tendrás relaciones con la mujer de tu hermano: respeta a tu hermano.
17. No tendrás relaciones con una mujer y su hija, y tampoco tomarás a su nieta, pues te respetarás a ti mismo.
18. Teniendo ya mujer, no tomarás a su hermana para ponerla celosa, teniendo relaciones con su hermana mientras viva ella..
19. No tendrás relaciones con una mujer durante el período de sus reglas.
20. No te acostarás con la mujer de tu prójimo, pues es una maldad.
21. No entregarás a tu hijo, quemándolo según el rito de Moloc, pues sería deshonrar el nombre de tu Dios. ¡Yo soy Yavé!
22. No te acostarás con un hombre como se hace con una mujer: esto es una cosa abominable.
23. No te acostarás con un animal: la mancha te quedaría. Tampoco la mujer se dejará cubrir por un animal: esto es una cosa abominable.
24. No se manchen haciendo estas cosas, pues así es como se han manchado las naciones que yo desalojé ante ustedes.
25. El país estaba manchado, por lo que yo intervine; y la tierra echó fuera a sus habitantes.
26. Ustedes guarden mis leyes y mis normas y no cometan ninguna de estas abominaciones ni tampoco los forasteros que vivan entre ustedes.
27. No cometan estos mismos pecados para que la tierra no los arroje fuera,
28. del mismo modo que vomitó a las naciones anteriores a ustedes que cometieron todos estos pecados.
29. Cualquiera que cometa estas abominaciones, -todas esas personas serán eliminadas de su pueblo.
30. Observen, pues, mis normas, y no practiquen ninguna de las costumbres horribles que se practicaron antes de ustedes; no se manchen con ellas, pues Yo soy Yavé, Dios de ustedes.»
Descarga la guía con todas las lecturas organizadas por día y sigue tu progreso a lo largo del año
1. Atiende, pueblo mío, a mi enseñanza, toma en serio estas palabras de mi boca.
2. En parábolas voy a abrir mi boca, evocaré los enigmas del pasado.
3. Las cosas que escuchamos y sabemos, que nos fueron contando nuestros padres,
4. no deben ignorarlas nuestros hijos. A la futura generación le contaremos la fama del Señor y su poder, las maravillas que él ha realizado.
5. En Jacob arraigó sus declaraciones, a Israel le dio una Ley. Luego ordenó a nuestros padres que se las enseñaran a sus hijos,
6. para que las conozcan sus sucesores, los hijos que nacerán después. Que éstos se encarguen de instruir a sus hijos
7. para que éstos confíen sólo en Dios, no olviden las hazañas de su Dios y observen sus mandatos.
8. Para que no sean, a ejemplo de sus padres, una generación rebelde y obstinada, incapaz de mantener su decisión y cuyo espíritu no era fiel a Dios.
9. Los hijos de Efraín, diestros arqueros, volvieron las espaldas el día del combate.
10. Es que no respetaban la alianza de Dios, se habían negado a seguir su Ley.
11. Habían olvidado sus hazañas los prodigios que había hecho ante sus ojos.
12. ¡Qué milagros no hizo ante sus padres, en la tierra de Egipto, en los campos de Tanis!
13. Hendió el mar y los hizo pasar deteniendo las aguas como un dique.
14. De día los guió con una nube y cada noche con una luz de fuego.
15. Partió en medio las rocas del desierto y les dio de beber agua a torrentes.
16. Hizo brotar arroyos de la piedra y las aguas corrieron como ríos.
17. Mas de nuevo pecaron contra él desafiaron al Altísimo en el desierto.
18. Tentaron a Dios en sus corazones, pidiendo de comer para sobrevivir;
19. insultaron a Dios, diciendo: "¿Será Dios capaz de prepararnos la mesa en el desierto?
20. Es cierto que, cuando él golpeó la roca, corrió el agua y los torrentes desbordaron, pero, ¿será capaz de darnos pan, o de proporcionar carne a su pueblo?"
21. Al oírlo el Señor se encolerizó, un fuego se encendió contra Jacob y la cólera subió contra Israel,
22. porque no habían creído en Dios ni habían confiado en que los salvaría.
23. Dio orden a las nubes en lo alto, abrió las compuertas de los cielos,
24. les envió como lluvia maná para comida, les dio trigo del cielo.
25. Y el hombre comió el pan de los Fuertes, y El les envió de sobra provisiones.
26. Hizo soplar en los cielos viento del este, y trajo con su poder el viento sur.
27. Hizo llover sobre ellos la carne como polvo, aves innumerables como arena del mar.
28. Hizo que cayeran dentro del campamento, en todo el derredor de sus carpas.
29. Comieron hasta ya no poder más, él les sirvió de cuanto deseaban.
30. Pero aún sus ansias no calmaban y todavía en su boca tenían su comida,
31. cuando estalló contra ellos la cólera de Dios: dio muerte a los más fuertes de los suyos, derribó a la flor y nata de Israel.
32. A pesar de esto, pecaron nuevamente, no creían aún en sus maravillas.
33. De un soplo, entonces, apagó sus días, trágicamente se acabaron sus años.
34. Cuando él los masacraba, lo buscaban, se volvían y le hacían la corte;
35. se acordaban que Dios era su Roca y el Dios altísimo, su redentor.
36. Pero todo se quedaba en palabras, y con su lengua sólo le mentían;
37. pues su corazón no se dio a fondo, ni tampoco tenían fe en su alianza.
38. El, empero, siempre bueno y compasivo, perdonaba su culpa en vez de destruirlos, ¡cuántas veces no refrenó su cólera en vez de desatar toda su ira!
39. "Son seres de carne, se decía, soplo que se va y no volverá".
40. ¡Cuántas veces lo desafiaron en el desierto y lo enervaron en esa soledad!
41. Nuevamente tentaron a su Dios y enojaron al Santo de Israel.
42. No se acordaron más de su poder, del día en que los libró del adversario,
43. cuando hizo milagros en Egipto, prodigios en los campos de Tanis,
44. convirtió en sangre sus ríos, para que no bebieran de sus arroyos.
45. Luego vinieron mosquitos que se los comían y ranas que les hicieron gran perjuicio.
46. Entregó sus cosechas al pulgón y el fruto de su trabajo a las langostas.
47. Echó a perder sus viñas con granizo y sus sicomoros con la helada.
48. Dejó sus rebaños a merced del granizo y el rayo tumbó sus ganados.
49. Lanzó sobre ellos el ardor de su cólera, ira, furor, angustia: ¡un buen envío de ángeles de desdichas!
50. Le dio rienda suelta a su cólera, no preservó sus vidas de la muerte y entregó sus personas a la peste.
51. Mató a los primogénito de Egipto, a todo hijo mayor en las carpas de Cam.
52. Luego sacó a su pueblo como ovejas, los guió, como rebaño, en el desierto;
53. los condujo seguros, sin temor, mientras que el mar cubría a sus enemigos.
54. Los introdujo en su santo territorio, la montaña que su diestra conquistó.
55. Expulsó en su presencia a las naciones, les asignó a cordel una heredad y en carpas ajenas instaló a las tribus de Israel.
56. Mas tentaron a Dios, el Altísimo, se rebelaron contra él, no hicieron caso de sus advertencias.
57. Se corrían y traicionaban como sus padres, le fallaban como arco que no apunta.
58. Lo irritaron con sus sitios de culto y con sus ídolos lo pusieron celoso.
59. Dios los oía, y se indignó, y rechazó totalmente a Israel;
60. abandonó su morada de Silo, que era su tienda, plantada entre los hombres.
61. Permitió que se llevaran cautivo a su poder y en manos enemigas cayera su gloria.
62. Tanto era su enojo con los suyos que entregó su pueblo a la espada;
63. el fuego devoró a su juventud y sus niñas solteras se quedaron;
64. sus sacerdotes cayeron por la espada y sus viudas no se lamentaron.
65. Pero se despertó el Señor como de un sueño, como un hombre que ha dormido la mona,
66. hirió a sus enemigos por la espalda, los dejó humillados para siempre.
67. Descartó luego a la tienda de José y no eligió a la tribu de Efraín,
68. mas escogió a la tribu de Judá, a ese monte Sión al que amaba.
69. Construyó su santuario como las alturas, como la tierra, firme para siempre.
70. Eligió a David, su servidor, lo sacó del redil de los corderos,
71. lo llamó cuando cuidaba a las ovejas para pastorear a Jacob, su pueblo.
72. Fue su pastor con un corazón perfecto y con mano prudente los condujo.
Descarga la guía con todas las lecturas organizadas por día y sigue tu progreso a lo largo del año
"Devo fazer somente a vontade de Deus e, se lhe agrado, o restante não conta." São Padre Pio de Pietrelcina