Plan de lectura completo
Descarga la guía con todas las lecturas organizadas por día y sigue tu progreso a lo largo del año
En el día 335, observamos a Pablo y Bernabé enfrentando oposición mientras predicaban en Hechos 14. 1 Corintios 9-10 nos enseña sobre el sacrificio personal y la importancia de guiar nuestra vida para que otros sean edificados. Proverbios 28:7-9 exhorta a la obediencia a la ley divina y a la justicia, demostrando que la sabiduría práctica transforma el corazón y las acciones.
1. En Iconio ocurrió lo mismo. Pablo y Bernabé entraron en la sinagoga de los judíos y hablaron de tal manera que un gran número de judíos y griegos abrazaron la fe.
2. Pero entonces los judíos que se negaron a creer excitaron y envenenaron los ánimos de los paganos contra los hermanos.
3. Con todo, permanecieron allí un buen número de días. Predicaban sin miedo, confiados en el Señor, el que confirmaba este anuncio de su gracia con las señales milagrosas y los prodigios que les concedía realizar.
4. La población de la ciudad se dividió, unos a favor de los judíos y otros a favor de los apóstoles.
5. Un grupo compuesto de paganos y judíos con sus jefes al frente, se preparó para ultrajar y apedrear a los apóstoles.
6. Ellos, al enterarse, huyeron a la provincia de Licaonia, a las ciudades de Listra, Derbe y alrededores,
7. donde se quedaron evangelizando.
8. Había en Listra un hombre tullido, que se veía sentado y con los pies cruzados. Era inválido de nacimiento y nunca había podido caminar.
9. Un día, como escuchaba el discurso de Pablo, éste fijó en él su mirada y vio que aquel hombre tenía fe para ser sanado.
10. Le dijo entonces en voz alta: «Levántate y ponte derecho sobre tus pies.» El hombre se incorporó y empezó a caminar.
11. Al ver la gente lo que Pablo había hecho, comenzó a gritar en la lengua de Licaonia: «¡Los dioses han venido a nosotros en forma de hombres!»
12. Según ellos, Bernabé era Zeus y Pablo Hermes, porque era el que hablaba.
13. Incluso el sacerdote del templo de Zeus que estaba fuera de la ciudad trajo hasta las puertas de la misma toros y guirnaldas y, de acuerdo con la gente, quiso ofrecerles un sacrificio.
14. Al escuchar esto, Bernabé y Pablo rasgaron sus vestidos para manifestar su indignación y se lanzaron en medio de la gente gritando:
15. «Amigos, ¿qué hacen? Nosotros somos humanos y mortales como ustedes, y acabamos de decirles que deben abandonar estas cosas que no sirven y volverse al Dios vivo que hizo el cielo, la tierra, el mar y cuanto hay en ellos.
16. El permitió en las generaciones pasadas que cada nación siguiera su propio camino,
17. pero no por eso dejó de manifestarse, pues continuamente derrama sus beneficios. El es quien desde el cielo les da las lluvias, y los frutos a su tiempo, dando el alimento y llenando los corazones de alegría.»
18. Aun con estas palabras, difícilmente consiguieron que el pueblo no les ofreciera un sacrificio, y que volvieran cada uno a su casa.
19. Se quedaron allí algún tiempo enseñando. Luego llegaron unos judíos de Antioquía e Iconio y hablaron con mucha seguridad, afirmando que no había nada de verdadero en aquella predicación, sino que todo era una mentira. Persuadieron a la gente a que les dieran la espalda y al final apedrearon a Pablo. Después lo arrastraron fuera de la ciudad, convencidos de que ya estaba muerto.
20. Pero sus discípulos se juntaron en torno a él, y se levantó. Entró en la ciudad, y al día siguiente marchó con Bernabé para Derbe.
21. Después de haber evangelizado esa ciudad, donde hicieron muchos discípulos, regresaron de nuevo a Listra y de allí fueron a Iconio y Antioquía.
22. A su paso animaban a los discípulos y los invitaban a perseverar en la fe; les decían: "Es necesario que pasemos por muchas pruebas para entrar en el Reino de Dios.»
23. En cada Iglesia designaban presbíteros y, después de orar y ayunar, los encomendaban al Señor en quien habían creído.
24. Atravesaron la provincia de Pisidia y llegaron a la de Panfilia.
25. Predicaron la Palabra en Perge y bajaron después a Atalía.
26. Allí se embarcaron para volver a Antioquía, de donde habían partido encomendados a la gracia de Dios para la obra que acababan de realizar.
27. A su llegada reunieron a la Iglesia y les contaron todo lo que Dios había hecho por medio de ellos y cómo había abierto las puertas de la fe a los pueblos paganos.
28. Permanecieron allí bastante tiempo con los discípulos.
Descarga la guía con todas las lecturas organizadas por día y sigue tu progreso a lo largo del año
1. ¿No soy yo acaso libre? ¿No soy yo un apóstol y que ha visto a Jesús, nuestro Señor, y no son ustedes mi obra en el Señor?
2. Aunque otros no me reconozcan como apóstol, para ustedes lo soy, y ustedes son en el Señor la prueba de que hago obra de apóstol.
3. Escuchen, pues, lo que replico a quienes me critican:
4. ¿No tenemos acaso derecho a que nos den de comer y de beber?
5. ¿No tenemos derecho a que nos acompañe en nuestros viajes alguna mujer hermana, como hacen los demás apóstoles, y los hermanos del Señor, y el mismo Cefas?
6. ¿Solamente a Bernabé y a mí nos negarán el derecho a no trabajar?
7. ¿Qué soldado va a la guerra a sus propias expensas? ¿Quién planta una viña y no come de sus frutos? ¿Quién cuida ovejas y no se alimenta con la leche del rebaño?
8. Esto que les recuerdo no son solamente costumbres del mundo, pues la Ley dice lo mismo.
9. En efecto, en la ley de Moisés está escrito: No pongas bozal al buey que trilla. ¿Creen que Dios se preocupa de los bueyes?
10. No, eso ha sido escrito para nosotros. A nosotros se refiere la Escritura cuando dice que el labrador espera algo de su trabajo y que el que trilla tendrá parte en la cosecha.
11. Si nosotros hemos sembrado en ustedes riquezas espirituales, ¿será mucho que cosechemos entre ustedes algunas cosas de este mundo?
12. Si otros compartieron lo que ustedes tenían, con mayor razón lo podíamos hacer nosotros, pero no hicimos uso de este derecho y lo soportamos todo para no crear obstáculos al Evangelio de Cristo.
13. ¿No saben que los que trabajan en el servicio sagrado son mantenidos por el Templo, y los que sirven al altar reciben su parte de lo que ha sido ofrecido sobre el altar?
14. El Señor ha ordenado, de igual manera, que los que anuncian el Evangelio vivan del Evangelio.
15. Pero yo no he hecho uso de tales derechos ni tampoco les escribo ahora para reclamarles nada. ¡Antes morir! Eso es para mí una gloria que nadie me podrá quitar.
16. Pues ¿cómo podría alardear de que anuncio el Evangelio? Estoy obligado a hacerlo, y ¡pobre de mí si no proclamo el Evangelio!
17. Si lo hiciera por decisión propia, podría esperar recompensa, pero si fue a pesar mío, no queda más que el cargo.
18. Entonces, ¿cómo podré merecer alguna recompensa? Dando el Evangelio gratuitamente, y sin hacer valer mis derechos de evangelizador.
19. Asimismo, sintiéndome libre respecto a todos, me he hecho esclavo de todos con el fin de ganar a esa muchedumbre.
20. Me he hecho judío con los judíos para ganar a los judíos. ¿Estaban sometidos a la Ley? Pues yo también me sometí a la Ley, aunque estoy libre de ella, con el fin de ganar a los que se someten a la Ley.
21. Con los que no estaban sujetos a la Ley me comporté como quien no tiene ley -en realidad no estoy sin ley con respecto a Dios, pues Cristo es mi ley-. Pero yo quería ganar a los que eran ajenos a la Ley.
22. Compartí también los escrúpulos de los que tenían conciencia poco firme, para ganar a los inseguros. Me he hecho todo para todos con el fin de salvar, por todos los medios, a algunos.
23. Y todo lo hago por el Evangelio, porque quiero tener también mi parte de él.
24. ¿No han aprendido nada en el estadio? Muchos corren, pero uno solo gana el premio. Corran, pues, de tal modo que lo consigan.
25. En cualquier competición los atletas se someten a una preparación muy rigurosa, y todo para lograr una corona que se marchita, mientras que la nuestra no se marchita.
26. Así que no quiero correr sin preparación, ni boxear dando golpes al aire.
27. Castigo mi cuerpo y lo tengo bajo control, no sea que después de predicar a otros yo me vea eliminado.
1. Les recordaré, hermanos, lo que ocurrió a nuestros antepasados. Todos estuvieron bajo la nube y todos atravesaron el mar.
2. Todos recibieron ese bautismo de la nube y del mar, para que así fueran el pueblo de Moisés;
3. y todos comieron del mismo alimento espiritual
4. y bebieron la misma bebida espiritual; el agua brotaba de una roca espiritual que los seguía, y la roca era Cristo.
5. Sin embargo, la mayoría de ellos no agradaron a Dios y sus cuerpos quedaron en el desierto.
6. Todo esto sucedió para ejemplo nuestro, pues debemos guardarnos de los malos deseos que ellos tuvieron.
7. No se hagan servidores de ídolos, al igual que algunos de ellos, como dice la Escritura: El pueblo se sentó a comer y a beber y se levantaron para divertirse.
8. No caigan en la prostitución como muchos de ellos hicieron, y en un solo día cayeron muertos veintitrés mil.
9. No tentemos al Señor como algunos de ellos lo tentaron y perecieron mordidos por las serpientes.
10. Tampoco se quejen contra Dios como se quejaron muchos de ellos y fueron eliminados por el ángel exterminador.
11. Todo esto que les sucedió era nuestra misma historia, y fue escrito para instruir a los que vendrían en los últimos tiempos, es decir, a nosotros.
12. Así, pues, el que crea estar en pie tenga cuidado de no caer.
13. De hecho, ustedes todavía no han sufrido más que pruebas muy ordinarias. Pero Dios es fiel y no permitirá que sean tentados por encima de sus fuerzas. En el momento de la tentación les dará fuerza para superarla.
14. Por lo tanto, hermanos muy queridos, huyan del culto a los ídolos.
15. Les hablo como a personas sensatas, juzguen ustedes mismos lo que voy a decir.
16. La copa de bendición que bendecimos, ¿no es comunión con la sangre de Cristo? Y el pan que partimos, ¿no es comunión con el cuerpo de Cristo?
17. Así, siendo muchos formamos un solo cuerpo, porque el pan es uno y todos participamos del mismo pan.
18. Fíjense en los israelitas: para ellos, comer de las víctimas es entrar en comunión con su altar.
19. Con esto no quiero decir que la carne ofrecida al ídolo sea realmente consagrada, o que el ídolo sea algo.
20. Pero los sacrificios de los paganos van ofrecidos a los demonios y no a Dios, y no quiero que ustedes entren en comunión con los demonios.
21. No pueden beber al mismo tiempo de la copa del Señor y de la copa de los demonios ni pueden tener parte en la mesa del Señor y en la mesa de los demonios.
22. ¿Queremos provocar acaso los celos del Señor? ¿Seremos acaso más fuertes que él?
23. Todo está permitido, pero no todo me conviene. Todo está permitido, pero no todo me hace bien.
24. Que cada uno piense no en sí sino en los demás.
25. Coman, pues, todo lo que se vende en el mercado sin plantearse problemas de conciencia,
26. pues del Señor es la tierra y todo lo que contiene.
27. Si alguien que no comparte la fe los invita, vayan, si quieren, y coman de todo lo que les sirvan sin plantearse problemas de conciencia.
28. Pero si alguien les dice: «Esa es carne sacrificada a los ídolos», no coman. Piensen en el que les advirtió y respeten su conciencia.
29. He dicho su conciencia, y no la tuya. ¿Será conveniente que yo haga uso de mi libertad si va a ser criticado por otra conciencia?
30. ¿Será correcto que yo me beneficie de los dones de Dios y le dé gracias, si va a ser mal interpretado?
31. Por lo tanto, ya coman, beban o hagan lo que sea, háganlo todo para gloria de Dios.
32. No den escándalo ni a los judíos, ni a los griegos, ni a la Iglesia de Dios.
33. Hagan como yo, que no busco mi propio interés sino el de los demás, es decir, su salvación, y me esfuerzo por complacer a todos.
Descarga la guía con todas las lecturas organizadas por día y sigue tu progreso a lo largo del año
7. Un muchacho inteligente observa la Ley, el que frecuenta a los lib ertinos es la vergüenza de su padre.
8. Préstamos y usura lo han hecho rico: amontonó para otro que tuvo piedad de los pobres.
9. El que se niega a escuchar la Ley, hasta su oración indispone a Dios.
Descarga la guía con todas las lecturas organizadas por día y sigue tu progreso a lo largo del año
"Quanto maiores forem os dons, maior deve ser sua humildade, lembrando de que tudo lhe foi dado como empréstimo." São Padre Pio de Pietrelcina