Plan de lectura completo
Descarga la guía con todas las lecturas organizadas por día y sigue tu progreso a lo largo del año
En el trigésimo tercer día, nos acercamos al clímax de la confrontación. Éxodo 10-11 describe las plagas octava y novena: langostas que devoran todo lo que queda del granizo y densa oscuridad durante tres días, seguidas del anuncio de la terrible décima plaga sobre los primogénitos. Levítico 8 relata la solemne consagración de Aarón y sus hijos al sacerdocio, estableciendo la mediación entre Dios y el pueblo. El Salmo 50 enseña sobre la adoración auténtica, recordándonos que Dios no necesita sacrificios rituales vanos, sino corazones agradecidos y obediencia genuina.
1. Yavé dijo a Moisés: «Ve donde Faraón, porque he endurecido su corazón y el de sus ministros con el fin de realizar mis prodigios en medio de ellos.
2. Así podrás contar a tus hijos y a tus nietos cuántas veces he destrozado a los egipcios y cuántos prodigios he obrado contra ellos; así conocerán ustedes que yo soy Yavé.»
3. Moisés y Aarón fueron al palacio de Faraón, al que le dijeron: «Esto dice Yavé, Dios de los hebreos: ¿Hasta cuándo te negarás a humillarte ante mí? Deja que mi pueblo salga para ofrecerme sacrificios.
4. En caso contrario, si te niegas a que salgan, mañana mandaré langostas a tu país.
5. Cubrirán toda la superficie del país, de suerte que ya no se vea la tierra, y devorarán todo lo que a ustedes les queda, todo lo que no destrozó el granizo; y además roerán todos los árboles que tienen en el campo.
6. Llenarán tu casa, las de tus ministros y las de todo tu pueblo, en tal cantidad como no vieron tus padres ni los padres de tus padres, desde los más antiguos hasta el día de hoy.» Dicho esto, volvió las espaldas y dejó a Faraón.
7. Los servidores de Faraón le dijeron: «¿Hasta cuándo va a ser nuestra ruina este hombre? Deja salir a esa gente para que ofrezcan sacrificios a su Dios. ¿No te das cuenta cómo está arruinado el país?»
8. Así que llamaron a Moisés y a Aarón ante Faraón, el cual les dijo: «Vayan y ofrezcan sacrificios a Yavé, el Dios de ustedes. Mas ¿quiénes van a ir?»
9. Respondió Moisés: «Saldremos con nuestros niños y ancianos, hijos e hijas, con nuestras ovejas y nuestros vacunos, porque para nosotros es la fiesta de Yavé.»
10. Faraón replicó: «¡Que Yavé los ayude! ¡Espérense que los voy a dejar partir con sus niños! ¡Se ve cuáles son sus malas intenciones!
11. De ninguna manera. Son los hombres los que irán para rendir culto a Yavé, si eso es lo que buscan.» En seguida fueron echados de la presencia de Faraón.
12. Yavé, entonces, dijo a Moisés: «Extiende tu mano sobre la tierra de Egipto para que venga la langosta y devore toda la hierba del campo, todo lo que quedó después del granizo.»
13. Al extender Moisés su bastón sobre el país de Egipto, Yavé hizo que un viento de oriente soplara todo aquel día y aquella noche. Al amanecer, el viento del oriente había traído la langosta.
14. Invadieron Egipto y se desparramaron por todas las tierras en tal cantidad que nunca se habían visto tantas, ni jamás volverán a verse. Ocultaron la luz del sol y cubrieron todas las tierras;
15. devoraron toda la hierba del campo, y todos los frutos de los árboles que el granizo había dejado fueron devorados; no quedó nada verde en todo Egipto, ni de los árboles, ni de la hierba del campo.
16. Inmediatamente Faraón llamó a Moisés y a Aarón. Les dijo: «He pecado contra Yavé, el Dios de ustedes, y contra ustedes.
17. Ahora perdónenme mi pecado esta última vez, e intercedan por mí ante Dios para que aparte de nosotros esta plaga.»
18. En vista de esto, apenas salió Moisés de la presencia de Faraón, rogó a Yavé,
19. el cual hizo soplar un viento muy fuerte del mar, que arrastró todas las langostas hasta el mar Rojo. Ni una sola quedó en todo el territorio de Egipto.
20. Pero Yavé hizo que Faraón continuara en su porfía y no dejara salir a Israel.
21. Yavé dijo a Moisés: «Extiende tu mano hacia el cielo cubrirán las tinieblas el país de Egipto,tan densas que la gente caminará a tientas.»
22. Así lo hizo Moisés, y al instante densas tinieblas cubrieron Egipto por espacio de tres días.
23. No podían verse unos a otros, ni nadie pudo moverse durante los tres días; pero había luz para los hijos de Israel en todos sus poblados.
24. Faraón llamó a Moisés y le dijo: «Salgan ustedes a rendir culto a Yavé, pero que se queden sus ovejas y sus vacunos. Ustedes llevarán a sus niños.»
25. Moisés le respondió: «¿Y tú mismo nos proporcionarás animales para los sacrificios y holocaustos?
26. También nuestros animales estarán con nosotros, hasta la última uña, pues sacamos de entre ellos lo que sacrificamos a Yavé, nuestro Dios,
27. y ni siquiera sabemos cuáles animales hemos de ofrecer hasta que lleguemos al lugar.»
28. Faraón dijo a Moisés: «Retírate de mi presencia y ya no vuelvas; si te presentas otra vez, será para morir.»
29. Y Moisés respondió: «Así será como tú dices: ya no me presentaré delante de ti.»
1. Yavé dijo a Moisés: «No mandaré más que esta última plaga sobre Faraón y sobre su pueblo. Después dejará que salgan, o más bien él mismo los echará fuera a todos ustedes.
2. No olvides de decir a todo mi pueblo que cada uno pida a su amigo, y cada mujer a su vecina, objetos de oro y plata.»
3. Yavé hizo que los egipcios acogieran esta petición; además Moisés era un personaje en todo Egipto, y lo consideraban tanto los ministros como la gente del pueblo.
4. Moisés dijo: «Esto dice Yavé: A media noche saldré a recorrer Egipto
5. y en Egipto morirán todos los primogénitos, desde el primogénito de Faraón que se sienta en el trono, hasta el de la esclava que mueve la piedra del molino, y todos los primeros nacidos de los animales.
6. Y se escuchará un clamor tan grande en todo Egipto como nunca lo hubo ni lo habrá jamás.
7. Pero entre los hijos de Israel, ni siquiera un perro llorará por la muerte de un hombre o por la muerte de animales, y ustedes sabrán que Yavé hace distinción entre egipcios e israelitas.
8. Todos tus ministros vendrán a mí, se postrarán delante de mí y me pedirán por favor que nos vayamos, yo y todo el pueblo de Israel. Después de esto, nos iremos.» Moisés volvió muy enojado de la presencia de Faraón.
9. Yavé dijo a Moisés: «A ustedes no los escuchará Faraón, y gracias a esto serán más todavía mis prodigios en la tierra de Egipto.»
10. Pues, mientras Moisés y Aarón obraban todos estos prodigios delante de Faraón, Yavé lo mantenía en su negativa, y seguía negándose a que Israel saliera de su país.
Descarga la guía con todas las lecturas organizadas por día y sigue tu progreso a lo largo del año
1. Yavé habló a Moisés para decirle:
2. «Toma contigo a Aarón y a sus hijos, y también sus vestiduras, el óleo de la unción, el novillo para el sacrificio por el pecado, los dos carneros y el canastillo de los panes sin levadura.
3. Luego reúne a toda la comunidad a la entrada de la Tienda de las Citas.»
4. Moisés hizo lo que Yavé le había mandado, y la comunidad se reunió a la entrada de la Tienda de las Citas.
5. Y Moisés dijo a la comunidad: «Esto es lo que Yavé ha mandado hacer.»
6. Moisés, entonces, pidió que Aarón y sus hijos se acercaran, y los lavó con agua.
7. Puso sobre Aarón la túnica y se la ajustó con el cinturón, luego lo vistió con el manto; le puso encima el «Efod» y se lo ajustó con el cinturón del Efod.
8. Luego le puso el escapulario llamado Pectoral, en el que despositó el Urim y el Tumin (o sea, dados para consultar a Yavé).
9. Le colocó también el turbante en la cabeza, y puso en su parte delantera la lámina de oro: ésta era la corona de santidad que Yavé había mandado a Moisés.
10. Después Moisés tomó el óleo de la unción y ungió la morada de Yavé y la consagró con cuanto había dentro de ella.
11. Roció con el óleo siete veces el altar y lo ungió con todos los utensilios, así como también la pila y su base, para que quedarán consagrados.
12. Moisés derramó oleo sobre la cabeza de Aarón y lo ungió para consagrarlo.
13. Luego mandó que se acercaran los hijos de Aarón, los vistió con las túnicas y se las ajustó con el cinturón; les puso las mitras como Yavé se lo había mandado.
14. Después hizo traer el novillo para el sacrificio por el pecado, y Aarón y sus hijos pusieron las manos sobre la cabeza del novillo.
15. Moisés lo sacrificó. Mojando sus dedos en la sangre, untó con ella las esquinas del altar, para consagrarlo. Después derramó el resto de la sangre al pie del altar; de esta manera lo consagró, haciendo por él la expiación.
16. Moisés tomó luego toda la grasa que cubre las entrañas, el hígado y los dos riñones con su grasa y la quemó sobre el altar.
17. En cuanto al novillo con su piel, carne y excrementos, los quemó fuera del campamento, como Yavé lo había ordenado.
18. Hizo que acercaran el carnero del holocausto, y Aarón y sus hijos le pusieron las manos sobre la cabeza.
19. Moisés lo sacrificó y roció con la sangre el altar y sus alrededores.
20. El carnero fue partido en trozos y Moisés quemó la cabeza, los trozos y las entrañas.
21. Despuès de lavar en agua las entrañas y las patas, y Moisés quemó todo el carnero en el altar, como holocausto de calmante olor, sacrificio por el fuego para Yavé -como Yavé había mandado a Moisés.
22. Hizo luego traer el segundo carnero, el carnero para la consagración, y Aarón y sus hijos impusieron las manos sobre su cabeza.
23. Moisés lo sacrificó y, tomando su sangre, mojó el lóbulo de la oreja derecha de Aarón, el pulgar de su mano derecha y el pie derecho.
24. Después pidió que se acercaran los hijos de Aarón, les untó con la sangre el lóbulo de la oreja derecha, el pulgar de su mano derecha y el pie derecho. Y derramó la sangre en el altar y en su derredor.
25. Luego tomó la grasa, el rabo, la grasa que cubre las entrañas, la que queda junto al hígado, los dos riñones con su grasa y el pernil derecho.
26. Sacó del canastillo de los panes sin levadura que estaba ante Yavé un pan ázimo, una torta de pan amasada en aceite y otra torta, y las puso sobre la grasa y el pernil derecho.
27. Entregó todo esto en manos de Aarón y en manos de sus hijos, haciéndolas mecer como ofrenda mecida ante Yavé.
28. Moisés la recibió luego de sus manos y la quemó en el altar por encima del holocausto. Este fue el sacrificio de consagración de calmante olor, sacrificio por el fuego para Yavé.
29. Moisés tomó entonces el pecho y lo meció como ofrenda mecida ante Yavé; esta porción del carnero de la consagración fue la parte de Moisés, como Yavé se lo había mandado.
30. Después Moisés tomó el óleo de la unción y sangre de la que había encima del altar y roció a Aarón y sus vestiduras, como también a sus hijos y sus vestiduras. Así, pues, los consagró.
31. Entonces, Moisés dijo a Aarón y a sus hi jos: «Asen la carne en la puerta de la Tienda de las Citas y cómanla allí mismo. Coman también el pan consagrado que está en su canasto tal como lo he mandado, diciendo: Aarón y sus hijos lo comerán;
32. las sobras de la carne y del pan las quemarán.
33. Ustedes no se apartarán de la entrada de la Tienda de las Citas durante siete días, pues hasta el séptimo día sus manos quedarán consagradas.
34. Moisés añadió: Acabamos de hacer lo que Yavé ordenó: hicimos la expiación por ustedes.
35. Ustedes quedarán día y noche a la entrada de la Tienda de las Citas durante siete días. Ustedes deberán observar estas normas no sea que mueran, pues él mismo lo ordenó así.
36. Aarón y sus hijos hicieron todo como Yavé ordenó por boca de Moisés.
Descarga la guía con todas las lecturas organizadas por día y sigue tu progreso a lo largo del año
1. Yavé, el Dios de los dioses ha hablado: de donde sale el sol hasta el ocaso, ha convocado él a la tierra.
2. Desde Sión, la muy hermosa, Dios refulge:
3. ¡Ahí viene nuestro Dios, que no se calla! Un fuego, delante de él, lo abrasa todo, y a su alrededor ruge la tormenta.
4. De lo alto convoca a los cielos, y a la tierra para juzgar a su pueblo:
5. "Reúnan a mis fieles ante mí, que con un sacrificio sellaron mi alianza."
6. Serán los cielos los que anuncien la sentencia, porque el juez es Dios mismo:
7. "Escucha, pueblo mío, que te hablo; Israel, declaro en contra tuya, yo, Dios, que soy tu Dios.
8. No te reprendo por tus sacrificios, o por tus holocaustos, que están siempre ante mí.
9. No tomaría un toro de tuestablo ni un chivo de tu corral,
10. pues mío es cuanto vive en la selva y los miles de animales de los montes.
11. Conozco a todas las aves del cielo y mío es cuanto se mueve en el campo.
12. Si tuviera hambre, no te lo diría, pues mío es el orbe y lo que encierra.
13. ¿Acaso comeré carne de toros o beberé la sangre de cabritos?
14. Pero, dale gracias a Dios con sacrificios, y cumple tus mandas al Altísimo;
15. invócame en el día de la angustia, te libraré y tú me darás gloria.
16. Pero al impío Dios le dice: "¿Por qué vas repitiendo mis preceptos, y andas siempre hablando de religión,
17. tú que odias mis reprensiones y te echas mis palabras a la espalda?
18. Si ves un ladrón, corres con él, y entre los adúlteros tienes tu sitio.
19. Das rienda suelta a tu boca para el mal y tu lengua urde el engaño.
20. Si te sientas, hablas mal de tu hermano, tú deshonras al hijo de tu madre.
21. Si tú lo haces, ¿tendré yo que callarme? ¿o piensas que yo soy como tú? Te acusaré y te lo echaré en cara.
22. ¡Oigan bien los que se olvidan de Dios! pues si doy un zarpazo no habrá quien los libere.
23. Me honra el que da gracias con sacrificios, pero al que va por camino recto, le haré ver la salvación de Dios".
Descarga la guía con todas las lecturas organizadas por día y sigue tu progreso a lo largo del año
"O homem sem Deus é um ser mutilado". São Padre Pio de Pietrelcina