Mosaico decorativo

Biblia en un año.

En el día 280, Nehemías 12 celebra la dedicación de los muros de Jerusalén y la alegría del pueblo al cumplir la Ley. Ester 10:12 destaca el sabio liderazgo de Ester y su impacto positivo en la nación. Proverbios 21:21-24 concluye el día con reflexiones sobre la justicia, la integridad y las recompensas de la sabiduría aplicada a la vida diaria.

1. Estos son los sacerdotes y los levitas que subieron con Zorobabel, hijo de Sealtiel, y con Josué: Serajías, Jeremías, Ezra,

2. Amarías, Maluk, Jattús,

3. Sekanías, Rakum, Meremot,

4. Idó, Guinnetón, Abías,

5. Miyamin, Maadías, Bilgá,

6. Semaías; además de Yoyarib, Jedaías,

7. Salu, Amoq, Jilquías, Jedaías. Estos tenían el mando entre los sacerdotes, sus hermanos, en tiempo de Josué.

8. Levitas: Josué, Benuy, Cadmiel, Serebías, Judá, Mattanías, encargado de la alabanza con sus hermanos;

9. Baqbuquías y Unní y sus hermanos, que se alternaban con ellos y se colocaban frente a ellos.

10. Josué fue padre de Yoyaquim; Yoyaquim fue padre de Elyasib, y éste de Joyada;

11. Joyada fue padre de Yojanán, y Yojanán, de Yaddúa.

12. En los tiempos de Yoyaquim, los sacerdotes jefes de familia eran: de la familia de Seraías: Meraías; de la familia de Jeremías: Janaquías;

13. de la familia de Ezra: Mesulam; de la de Amarías: Johanan;

14. de la de Maluk: Jonatán; de la de Sebanías: José;

15. de la de Jarim: Adná; de la de Merayot: Jelcay;

16. de la de Idó: Zacarías; de la de Guinnetón: Masulam;

17. de la de Abías: Zikrí; de la de Miyyamín, por Maadías: Piltay;

18. de la de Bilgá: Sammúa; de la de Semaías: Jonatán; además,

19. de la de Yoyarib: Mattenay; de la de Jedaías: Uzzí;

20. de la de Salú: Calay; de la Amog: Heber;

21. de la de Jilquías: Jasabías; de la de Jedaías: Natanael.

22. En tiempo de Elyasib, Joyada, Yojanán y Yaddúa, los jefes de las familias sacerdotales fueron registrados hasta el reinado del persa Darío.

23. Los hijos de Leví, jefes de familia, fueron registrados en el Libro de las Crónicas, hasta el tiempo de Yojanán, nieto de Elyasib.

24. Los jefes de los levitas eran: Jasabías, Serebías, Josué, Binuy, Cadmiel y sus hermanos, que se ponían frente a ellos para alertar los cantos de alabanza y de acción de gracias, conforme a las instrucciones de David, hombre de Dios;

25. eran: Mattanías, Baqbuquías y Abdías. Y Mesulam, Talmón y Aqbuq, porteros, hacían la guardia en los almacenes junto a las puertas.

26. Estos vivían en tiempos de Yoyaquim, hijo de Josué, hijo de Josadac, y en tiempos de Nehemías, el gobernador, y de Esdras, el sacerdote maestro de la Ley.

27. Cuando se inauguró la muralla de Jerusalén, se buscó por todos los lugares a los levitas para traerlos a Jerusalén, con el fin de celebrar la inauguración con alegría, con cantos de acción de gracias y música de címbalos y cítaras.

28. Los cantores se juntaron de las regiones vecinas a Jerusalén y de las aldeas de Netfa,

29. desde Betaguilgal y los territorios de Gueba y de Azmavet, porque los cantores se habían construido poblados alrededor de Jerusalén.

30. Sacerdotes y levitas se purificaron, y luego purificaron al pueblo, las puertas y la muralla.

31. Mandé entonces a los jefes de Judá que subieran a la muralla y organicé dos grandes coros. El primero avanzaba por encima de la muralla, en la parte sur, dirigiéndose hacia la Puerta del Basural;

32. detrás de ellos iban Hosaías y la mitad de los jefes de Judá,

33. Azarías, Ezra, Mesulam,

34. Judá, Benjamín, Sumaías y Jeremías.

35. Después venían los sacerdotes y músicos con trompetas: Zacarías, hijo de Jonatán, hijo de Semaías, hijo de Mattanías, hijo de Miká, hijo de Zakkur, hijo de Asaf, con sus hermanos;

36. Semaías, Azarel, Guilalay, Maay, Natanael, Judá, Jananí, con los instrumentos musicales de David, hombre de Dios. Y Esdras, el maestro de la Ley, iba al frente de ellos.

37. A la altura de la Puerta de la Fuente, subieron las gradas de la ciudad de David en la subida de la muralla encima de la casa de David, hasta la Puerta de las Aguas, al oriente.

38. El segundo coro marchaba por la izquierda; yo iba detrás con la mitad de los jefes del pueblo por encima de la muralla, pasando por la Torre de los Hornos, hasta la muralla ancha,

39. por encima de la Puerta de Efraím, la Puerta de Jesena, la puerta del Pescado, la Torre de Jananel, hasta la Puerta de las Ovejas, y nos detuvimos en la Puerta de la Cárcel.

40. Luego los dos coros se detuvieron en la Casa de Dios. Tenía yo a mi lado a la mitad de los consejeros

41. y a los sacerdotes Elyaquin, Maeseías, Minyamin, Mika, Elionai, Zacarías y Jananías, con las trompetas;

42. Maaseías, Semaías, Eleazar, Uzzí, Joyanan, Malquías, Elam y Ezer. Los cantores entonaron su canto bajo la dirección de Israquías.

43. Aquel día se ofrecieron grandes sacrificios y la gente se entregó a la diversión, pues Dios les había concedido una gran alegría; también las mujeres y los niños participaron en la fiesta. La bulla de Jerusalén se oía desde lejos.

44. En aquellos tiempos se nombró encargados que vigilaran las bodegas en que se almacenaban las contribuciones, las primicias y los diezmos. En ellas debían recoger de las diversas ciudades del territorio las porciones que la Ley otorga a los sacerdotes y a los levitas, pues la gente de Judá estaba feliz al ver a los sacerdotes y levitas en sus funciones.

45. Ellos cumplían las ceremonias de su Dios y las ceremonias de las purificaciones, junto con los cantores y los porteros, conforme a lo mandado por David y su hijo Salomón, pues ya desde el principio,

46. desde los días de David y de Asaf, había jefes de cantores y cantos de alabanza y de acción de gracias a Dios.

47. Todo Israel, en tiempo de Zorobabel y de Nehemías, daba a los cantores y a los porteros lo necesario para cada día. A los levitas se les entregaban las cosas sagradas, y éstos cedían a los hijos de Aarón lo que les correspondía.

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Capítulo 10

1. El rey Asuero estableció un impuesto en los países del continente y en las islas del mar.

2. Todo lo que realizó durante su gobierno y todas sus hazañas, como también la narración del ascenso de Mardoqueo, se encuentran narrados en el libro de las Crónicas de los reyes de Media y de Persia.

3. Así se lee, en efecto, que Mardoqueo era el primer ministro del rey; que fue muy apreciado por los judíos y querido por todos sus hermanos; que procuró siempre el bien de su pueblo y vivió preocupado de la felicidad de sus connacionales.

4. Reflexionando sobre todo lo que había pasado, dijo Mardoqueo: «Sin duda que todo esto ha venido de Dios.

5. Pues si me pongo a repasar el sueño que tuve, nada falta de lo que vi entonces:

6. ni el pequeño manantial que se convirtió en un río desbordante, ni la luz que brillaba, ni el sol. El río es Ester,

6. a quien el rey tomó por esposa y la hizo reina.

8. Los dos dragones somos Amán y yo. Las naciones son aquellos que se organizaron para hacer desaparecer a la nación judía.

9. Mi pueblo es Israel, que clamó a Dios y fue escuchado. Sí, el Señor ha salvado a su pueblo; el Señor nos ha librado de todos estos males y Dios ha realizado una serie de milagros y maravillas como nunca se vieron en otras naciones.

10. En realidad, él trazó dos destinos, uno para su pueblo y otro para las demás naciones.

11. Ambos se cumplieron en la hora y fecha señalada, es decir, en el día en que él intervino en medio de todas las naciones.

12. Dios, entonces, se acordó de su pueblo e hizo justicia a su heredad.

13. Por eso, los días catorce y quince del mes de Adar serán, en adelante, días de reunión, de alegría y de fiesta delante de Dios para su pueblo Israel, desde ahora y para siempre.» El año cuarto del reinado de Tolomeo y Cleopatra, Dositeo, que se decía sacerdote y levita, junto con su hijo Tolomeo, trajeron la presente carta sobre los Purim, diciendo que era auténtica y que había sido traducida por Lisímaco, hijo de Tolomeo, que vivía en Jerusalén.

Capítulo 11

1. El segundo año de reinado del gran rey Asuero, a fines de marzo, tuvo un sueño Mardoqueo, hijo de Jaír, de la tribu de Benjamín.

2. Este judío, que vivía en Susa, era un personaje muy importante, como que ocupaba un puesto en la corte.

3. Era uno de los desterrados que acompañaban a Jeconías, rey de Judá, y que habían sido traídos cautivos por el rey de Babilonia, Nabucodonosor.

4. Soñó Mardoqueo que se escuchaban gritos y ruidos,

5. que resonaban los truenos, temblaba la tierra y reinaba un gran pánico en todo el mundo. Y veía a dos enormes dragones que se enfrentaban, listos para atacarse, lanzando rugidos.

6. Pero apenas las naciones oían estos rugidos, se organizaban para atacar a la nación de los buenos.

7. Era un día de tinieblas y de oscuridad.

8. La pena, la angustia, el peligro, el miedo se cernía sobre la tierra. Temblando de pavor ante la desgracia que los amenazaba, los justos, resignados a morir, invocaban a Dios.

9. De ese clamor nacía, como de un pequeño manantial, un río inmenso que desbordaba los campos.

10. Aparecía la luz con el sol. Los desamparados triunfaban y los poderosos eran derrotados.

11. Cuando Mardoqueo despertó, entendió que Dios con ese sueño quería mostrarle algo. Anduvo todo el día pensando en lo que había soñado, tratando de una forma u otra de saber qué querría decir.

Capítulo 12

1. Mardoqueo vivía en el palacio con dos guardias del rey. Como entrase en sospechas de que algo tramaban, les siguió la pista y descubrió que pensaban asesinar al rey.

2. Se lo comunicó al rey; éste los hizo interrogar hasta que confesaron y los condenó a muerte.

3. El rey mandó que se tomara nota de este hecho para que no se olvidara.

4. Mardoqueo, por su parte, lo escribió también en un cuaderno.

5. El rey le confió después el puesto de ministro y le dio una serie de regalos.

6. Pero había un hombre que quería vengarse de Mardoqueo por el asunto de los dos guardias del rey; era un tal Amán, hijo de Hamedata, descendiente de Agag, favorito del rey.

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21. El que procura la justicia y la bondad encontrará vida, bienestar y consideración.

22. El sabio se apodera de una ciudad bien protegida, derribando las murallas que la aseguraban.

23. El que pone un guardia a su boca y a su lengua, se libra de muchos tormentos.

24. Es arrogante e insolente: "¡Me río de todo!" Sus actos son un desborde de su orgullo.

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"Reflita no que escreve, pois o Senhor vai lhe pedir contas disso." São Padre Pio de Pietrelcina