Mosaico decorativo

Biblia en un año.

En el día 260, Mateo 8-10 relata varios milagros de Jesús, como la sanación de enfermos y la expulsión de espíritus malignos, así como el envío de los discípulos en misión. Proverbios 19:1-4 enfatiza la importancia de la integridad, el discernimiento y la elección de caminos rectos, reforzando lecciones prácticas para vivir en fidelidad a los principios divinos.

Capítulo 8

1. Jesús, pues, bajó del monte, y empezaron a seguirlo muchedumbres.

2. Un leproso se acercó, se arrodilló delante de él y le dijo: «Señor, si tú quieres, puedes limpiarme.»

3. Jesús extendió la mano, lo tocó y le dijo: «Quiero; queda limpio.» Al momento quedó limpio de la lepra.

4. Jesús le dijo: «Mira, no se lo digas a nadie; pero ve a mostrarte al sacerdote y ofrece la ofrenda ordenada por la Ley de Moisés, pues tú tienes que hacerles una declaración.»

5. Al entrar Jesús en Cafarnaún, se le acercó un capitán de la guardia, suplicándole:

6. «Señor, mi muchacho está en cama, totalmente paralizado, y sufre terriblemente.»

7. Jesús le dijo: «Yo iré a sanarlo.»

8. El capitán contestó: «Señor, ¿quién soy yo para que entres en mi casa? Di no más una palabra y mi sirviente sanará.

9. Pues yo, que no soy más que un capitán, tengo soldados a mis órdenes, y cuando le digo a uno: Vete, él se va; y si le digo a otro: Ven, él viene; y si ordeno a mi sirviente: Haz tal cosa, él la hace.»

10. Jesús se quedó admirado al oír esto, y dijo a los que le seguían: «Les aseguro que no he encontrado a nadie en Israel con tanta fe.

11. Yo se lo digo: vendrán muchos del oriente y del occidente para sentarse a la mesa con Abrahán, Isaac y Jacob en el Reino de los Cielos,

12. mientras que los que debían entrar al reino serán echados a las tinieblas de afuera: allí será el llorar y rechinar de dientes.»

13. Luego Jesús dijo al capitán: «Vete a casa, hágase todo como has creído.» Y en ese mismo momento el muchacho quedó sanó.

14. Jesús fue a casa de Pedro; allí encontró a la suegra de éste en cama, con fiebre.

15. Jesús le tocó la mano y se le pasó la fiebre. Ella se levantó y comenzó a atenderle.

16. Al atardecer le llevaron muchos endemoniados. Él expulsó a los espíritus malos con una sola palabra, y sanó también a todos los enfermos.

17. Así se cumplió lo que había anunciado el profeta Isaías: Él tomó nuestras debilidades y cargó con nuestras enfermedades.

18. Jesús, al verse rodeado por la multitud, dio orden de cruzar a la otra orilla.

19. Entonces se le acercó un maestro de la Ley y le dijo: «Maestro, te seguiré adondequiera que vayas.»

20. Jesús le contestó: «Los zorros tienen cuevas y las aves tienen nidos, pero el Hijo del Hombre ni siquiera tiene dónde recostar la cabeza.»

21. Otro de sus discípulos le dijo: «Señor, deja que me vaya y pueda primero enterrar a mi padre.»

22. Jesús le contestó: «Sígueme y deja que los muertos entierren a sus muertos.»

23. Jesús subió a la barca y sus discípulos le siguieron.

24. Se levantó una tormenta muy violenta en el lago, con olas que cubrían la barca, pero él dormía.

25. Los discípulos se acercaron y lo despertaron diciendo: «¡Señor, sálvanos, que estamos perdidos!»

26. Pero él les dijo: «¡Qué miedosos son ustedes! ¡Qué poca fe tienen!» Entonces se levantó, dio una orden al viento y al mar, y todo volvió a la más completa calma.

27. Grande fue el asombro; aquellos hombres decían: «¿Quién es éste, que hasta los vientos y el mar le obedecen?»

28. Al llegar a la otra orilla, a la tierra de Gadara, dos endemoniados salieron de entre los sepulcros y vinieron a su encuentro. Eran hombres tan salvajes que nadie se atrevía a pasar por aquel camino.

29. Y se pusieron a gritar: «¡No te metas con nosotros, Hijo de Dios! ¿Has venido aquí para atormentarnos antes de tiempo?»

30. A cierta distancia de allí había una gran piara de cerdos comiendo.

31. Los demonios suplicaron a Jesús: «Si nos expulsas, envíanos a esa piara de cerdos.» Jesús les dijo: «Vayan».

32. Salieron y entraron en los cerdos. Al momento toda la piara se lanzó hacia el lago por la pendiente, y allí se ahogaron.

33. Los cuidadores huyeron, fueron a la ciudad y contaron todo lo sucedido, y lo que había pasado con los endemoniados.

34. Entonces todos los habitantes salieron al encuentro de Jesús y, no bien lo vieron, le rogaron que se alejase de sus tierras.

Capítulo 9

1. Jesús volvió a la barca, cruzó de nuevo el lago y vino a su ciudad.

2. Allí le llevaron a un paralítico, tendido en una camilla. Al ver Jesús la fe de esos hombres, dijo al paralítico: «¡Animo, hijo; tus pecados quedan perdonados!»

3. Algunos maestros de la Ley pensaron: «¡Qué manera de burlarse de Dios!»

4. Pero Jesús, que conocía sus pensamientos, les dijo: «¿Por qué piensan mal?

5. ¿Qué es más fácil decir: "Quedan perdonados tus pecados", o: "Levántate y anda"?

6. Sepan, pues, que el Hijo del Hombre tiene autoridad en la tierra para perdonar pecados.» Entonces dijo al paralítico: «Levántate, toma tu camilla y vete a casa.»

7. Y el paralítico se levantó y se fue a su casa.

8. La gente, al ver esto, quedó muy impresionada, y alabó a Dios por haber dado tal poder a los hombres.

9. Jesús, al irse de allí, vio a un hombre llamado Mateo en su puesto de cobrador de impuestos, y le dijo: «Sígueme.» Mateo se levantó y lo siguió.

10. Como Jesús estaba comiendo en casa de Mateo, un buen número de cobradores de impuestos y otra gente pecadora vinieron a sentarse a la mesa con Jesús y sus discípulos.

11. Los fariseos, al ver esto, decían a los discípulos: «¿Cómo es que su Maestro come con cobradores de impuestos y pecadores?»

12. Jesús los oyó y dijo: «No es la gente sana la que necesita médico, sino los enfermos.

13. Vayan y aprendan lo que significa esta palabra de Dios: Me gusta la misericordia más que las ofrendas. Pues no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores.»

14. Entonces se le acercaron los discípulos de Juan y le preguntaron: «Nosotros y los fariseos ayunamos en muchas ocasiones, ¿por qué tus discípulos no ayunan?»

15. Jesús les contestó: «¿Quieren ustedes que los compañeros del novio estén de duelo, mientras el novio está con ellos? Llegará el tiempo en que el novio les será quitado; entonces ayunarán.

16. Nadie remienda un vestido viejo con un pedazo de tela nueva, porque el pedazo nuevo tiraría del vestido y la rotura se haría mayor.

17. Y nadie echa vino nuevo en recipientes de cuero viejos, porque si lo hacen, se reventarán los cueros, el vino se desparramará y los recipientes se estropearán. El vino nuevo se echa en cueros nuevos, y así se conservan bien el vino y los recipientes.»

18. Mientras Jesús hablaba, llegó un jefe de los judíos, se postró delante de él y le dijo: «Mi hija acaba de morir, pero ven, pon tu mano sobre ella, y vivirá.»

19. Jesús se levantó y lo siguió junto con sus discípulos.

20. Mientras iba de camino, una mujer que desde hacía doce años padecía hemorragias, se acercó por detrás y tocó el fleco de su manto.

21. Pues ella pensaba: «Con sólo tocar su manto, me salvaré.»

22. Jesús se dio vuelta y, al verla, le dijo: «Animo, hija; tu fe te ha salvado.» Y desde aquel momento, la mujer quedó sana.

23. Al llegar Jesús a la casa del jefe, vio a los flautistas y el alboroto de la gente.

24. Entonces les dijo: «Váyanse, la niña no ha muerto sino que está dormida.» Ellos se burlaban de él.

25. Después que echaron a toda la gente, Jesús entró, tomó a la niña por la mano, y la niña se levantó.

26. El hecho se divulgó por toda aquella región.

27. Al retirarse Jesús de allí, lo siguieron dos ciegos que gritaban: «¡Hijo de David, ten compasión de nosotros!»

28. Cuando Jesús estuvo en casa, los ciegos se le acercaron, y Jesús les preguntó: «¿Creen que puedo hacer esto?» Contestaron: «Sí, Señor.»

29. Entonces Jesús les tocó los ojos, diciendo: «Hágase así, tal como han creído». Y sus ojos vieron.

30. Después les ordenó severamente: «Cuiden de que nadie lo sepa.»

31. Pero ellos, en cuanto se fueron, lo publicaron por toda la región.

32. Apenas se fueron los ciegos, le trajeron a uno que tenía un demonio y no podía hablar.

33. Jesús echó al demonio, y el mudo empezó a hablar. La gente quedó maravillada y todos decían: «Jamás se ha visto cosa igual en Israel.»

34. En cambio, los fariseos comentaban: «Este echa a los demonios con la ayuda del príncipe de los demonios.»

35. Jesús recorría todas las ciudades y pueblos; enseñaba en sus sinagogas, proclamaba la Buena Nueva del Reino y curaba todas las dolencias y enfermedades.

36. Al contemplar aquel gran gentío, Jesús sintió compasión, porque estaban decaídos y desanimados, como ovejas sin pastor.

37. Y dijo a sus discípulos: «La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos.

38. Rueguen, pues, al dueño de la cosecha que envíe trabajadores a recoger su cosecha.»

Capítulo 10

1. Jesús llamó a sus doce discípulos y les dio poder sobre los malos espíritus para expulsarlos y para curar toda clase de enfermedades y dolencias.

2. Estos son los nombres de los doce apóstoles: primero Simón, llamado Pedro, y su hermano Andrés; Santiago, hijo de Zebedeo, y su hermano Juan;

3. Felipe y Bartolomé; Tomás y Mateo, el recaudador de impuestos; Santiago, el hijo de Alfeo, y Tadeo;

4. Simón, el cananeo y Judas Iscariote, el que lo traicionaría.

5. A estos Doce Jesús los envió a misionar, con las instrucciones siguientes: «No vayan a tierras de paganos, ni entren en pueblos de samaritanos.

6. Diríjanse más bien a las ovejas perdidas del pueblo de Israel.

7. A lo largo del camino proclamen: ¡El Reino de los Cielos está ahora cerca!

8. Sanen enfermos, resuciten muertos, limpien leprosos y echen los demonios. Ustedes lo recibieron sin pagar, denlo sin cobrar.

9. No lleven oro, plata o monedas en el cinturón.

10. Nada de provisiones para el viaje, o vestidos de repuesto; no lleven bastón ni sandalias, porque el que trabaja se merece el alimento.

11. En todo pueblo o aldea en que entren, busquen alguna persona que valga, y quédense en su casa hasta que se vayan.

12. Al entrar en la casa, deséenle la paz.

13. Si esta familia la merece, recibirá vuestra paz; y si no la merece, la bendición volverá a ustedes.

14. Y si en algún lugar no los reciben ni escuchan sus palabras, salgan de esa familia o de esa ciudad, sacudiendo el polvo de los pies.

15. Yo les aseguro que esa ciudad, en el día del juicio, será tratada con mayor rigor que Sodoma y Gomorra.

16. Miren que los envío como ovejas en medio de lobos: sean, pues, precavidos como la serpiente, pero sencillos como la paloma.

17. ¡Cuídense de los hombres! A ustedes los arrastrarán ante sus consejos, y los azotarán en sus sinagogas.

18. Ustedes incluso serán llevados ante gobernantes y reyes por causa mía, y tendrán que dar testimonio ante ellos y los pueblos paganos.

19. Cuando sean arrestados, no se preocupen por lo que van a decir, ni cómo han de hablar. Llegado ese momento, se les comunicará lo que tengan que decir.

20. Pues no serán ustedes los que hablarán, sino el Espíritu de su Padre el que hablará en ustedes.

21. Un hermano denunciará a su hermano para que lo maten, y el padre a su hijo, y los hijos se sublevarán contra sus padres y los matarán.

22. Ustedes serán odiados por todos por causa mía, pero el que se mantenga firme hasta el fin, ése se salvará.

23. Cuando los persigan en una ciudad, huyan a otra. En verdad les digo: no terminarán de recorrer todas las ciudades de Israel antes de que venga el Hijo del Hombre.

24. El discípulo no está por encima de su maestro, ni el sirviente por encima de su patrón.

25. Ya es mucho si el discípulo llega a ser como su maestro y el sirviente como su patrón. Si al dueño de casa lo han llamado demonio, ¡qué no dirán de los demás de la familia!

26. Pero no les tengan miedo. Nada hay oculto que no llegue a ser descubierto, ni nada secreto que no llegue a saberse.

27. Lo que yo les digo en la oscuridad, repítanlo ustedes a la luz, y lo que les digo en privado, proclámenlo desde las azoteas.

28. No teman a los que sólo pueden matar el cuerpo, pero no el alma; teman más bien al que puede destruir alma y cuerpo en el infierno.

29. ¿Acaso un par de pajaritos no se venden por unos centavos? Pero ni uno de ellos cae en tierra sin que lo permita vuestro Padre.

30. En cuanto a ustedes, hasta sus cabellos están todos contados.

31. ¿No valen ustedes más que muchos pajaritos? Por lo tanto no tengan miedo.

32. Al que se ponga de mi parte ante los hombres, yo me pondré de su parte ante mi Padre de los Cielos.

33. Y al que me niegue ante los hombres, yo también lo negaré ante mi Padre que está en los Cielos.

34. No piensen que he venido a traer paz a la tierra; no he venido a traer paz, sino espada.

35. Pues he venido a enfrentar al hombre contra su padre, a la hija contra su madre, y a la nuera contra su suegra.

36. Cada cual verá a sus familiares volverse enemigos.

37. El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; y el que ama a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí.

38. El que no carga con su cruz y viene detrás de mí, no es digno de mí.

39. El que vive su vida para sí la perderá, y el que sacrifique su vida por mi causa, la hallará.

40. El que los recibe a ustedes, a mí me recibe, y el que me recibe a mí, recibe a Aquel que me ha enviado. El que recibe a un profeta porque es profeta, recibirá recompensa digna de un profeta.

41. El que recibe a un hombre justo por ser justo, recibirá la recompensa que corresponde a un justo.

42. Asimismo, el que dé un vaso de agua fresca a uno de estos pequeños, porque es discípulo, no quedará sin recompensa: soy yo quien se lo digo.»

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1. Más vale el pobre que vive honradamente que el sinvergüenza que ha sabido escalar posiciones.

2. De nada vale el entusiasmo si no hay reflexión; el que precipita sus pasos se pierde.

3. Uno se arruina por su propia estupidez, ¡y luego le echa la culpa a Yavé!

4. La fortuna multiplica los amigos, mientras que el desafortunado pierde los suyos.

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"O Santo Rosário é a arma daqueles que querem vencer todas as batalhas." São Padre Pio de Pietrelcina