Plan de lectura completo
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En el decimoquinto día, presenciamos el crecimiento de la familia de Israel. Génesis 29-30 describe los complicados matrimonios de Jacob con Lea y Raquel, la rivalidad entre las hermanas y el nacimiento de los hijos que formarían las tribus de Israel. Job 19-20 contiene una de las declaraciones más poderosas de la Biblia: «Yo sé que mi Redentor vive», lo que demuestra la fe inquebrantable de Job en medio del sufrimiento extremo. Proverbios 3:5-8 nos ofrece el consejo eterno de confiar en el Señor con todo nuestro corazón, sin depender de nuestra propia prudencia.
1. Jacob, siguiendo su viaje, llegó a la tierra de oriente.
2. En el camino vio un pozo, y cerca de él descansaban tres rebaños de ovejas, pues era en este pozo donde tomaban agua los rebaños. Una gran piedra cubría la boca del pozo.
3. Allí se juntaban todos los pastores, removían la piedra, sacaban agua para los rebaños y volvían a colocar la piedra sobre la boca del pozo.
4. Jacob dijo a los pastores: «Hermanos, ¿de dónde son ustedes?» Contestaron: «Somos de Jarán.»
5. Les preguntó Jacob: «¿Conocen a Labán, el hijo de Najor.» Contestaron: «Sí, lo conocemos.»
6. «¿Está bien?», preguntó aún. Contestaron: «Sí, muy bien. Mira, justamente allí viene su hija Raquel con las ovejas.»
7. Jacob les dijo: «Veo que el sol está todavía alto y que aún no es hora para guardar el ganado, ¿por qué no dan agua a sus ovejas y las llevan a pastar.»
8. Los pastores respondieron: «No podemos hacer eso hasta que no se junten todos los rebaños y se haya sacado la piedra de la boca del pozo. Entonces damos de beber a las ovejas.»
9. Todavía estaba Jacob hablando con ellos, cuando llegó Raquel con las ovejas de su padre, pues era pastora.
10. Apenas Jacob vio a Raquel, hija de Labán, hermano de su madre, se acercó al pozo, movió la piedra de la boca del pozo y dio agua a las ovejas de Labán.
11. Jacob besó a Raquel y estalló en fuerte llanto.
12. Jacob hizo saber a Raquel que era hermano de su padre e hijo de Rebeca, y ella fue corriendo a decírselo a su padre.
13. Apenas supo Labán que Jacob era el hijo de su hermana, corrió a su encuentro, lo abrazó, lo besó, y lo llevó a su casa.
14. Jacob contó a Labán todo lo ocurrido, y Labán le dijo: «En verdad tú eres carne y hueso míos.» Y Jacob se quedó allí con él durante un mes.
15. Entonces Labán le dijo: «¿Acaso porque eres hermano mío vas a trabajar para mí de balde? Dime cuál va a ser tu salario.»
16. Labán tenía dos hijas: la mayor se llamaba Lía, y la menor Raquel.
17. Lía no tenía brillo en sus ojos, mientras Raquel tenía buena presencia y era linda.
18. Jacob se había enamorado de Raquel, así que le contestó: «Te serviré siete años por Raquel, tu hija menor.»
19. Labán dijo: «Mejor te la doy a ti y no a cualquier otro hombre. Quédate, pues, conmigo.»
20. Jacob trabajó siete años por Raquel, pero la amaba tanto, que los años le parecieron días.
21. Entonces Jacob dijo a Labán: «Dame a mi esposa, pues se ha cumplido el plazo y ahora quiero vivir con ella.»
22. Labán invitó a todos los del lugar y dio un banquete,
23. y por la tarde, tomó a su hija Lía y se la llevó a Jacob, que se acostó con ella.
24. Labán dió a Lía su propia esclava Zilpá, para que fuera sirvienta de ella.
25. A la mañana siguiente: ¡Caramba! ¡Lía! Jacob dijo a Labán: «¿Qué me has hecho? Yo te he servido por Raquel.
26. ¿Por qué me has engañado?» Labán le respondió: «No se acostumbra por aquí dar la menor antes que la mayor.
27. Deja que se termine la semana de bodas, y te daré también a mi hija menor, pero tendrás que prestarme servicios por otros siete años más.»
28. Jacob lo aceptó, y al terminar la semana de bodas con Lía, Labán le entregó a su hija Raquel.
29. Labán le dió a Raquel a su esclava Bilá como sierva.
30. Jacob se unió también a Raquel, y amó a Raquel más que a Lía. Y se quedó con Labán al que prestó servicios siete años más.
31. Al ver Yavé que Lía no era querida, le concedió ser fecunda, mientras que Raquel era estéril.
32. Lía quedó embarazada y dio a luz un hijo, al que llamó Rubén, porque decía: «En verdad Yavé ha visto mi aflicción; ahora mi esposo me amará.»
33. De nuevo quedó embarazada, y dio a luz un hijo; entonces dijo: «Yavé ha oído que yo era despreciada y me ha dado todavía otro hijo.» Por eso le puso por nombre Simeón.
34. Volvió a quedar esperando y tuvo otro hijo; y esta vez dijo: «Ahora sí que me querrá mi marido, pues le he dado ya tres hijos.» Por eso lo llamó Leví.
35. Concibió todavía otra vez y dio a luz un hijo. Y exclamó: «Esta vez alabaré a Yavé.» Por eso le puso por nombre Judá, y ya dejó de tener hijos.
1. Raquel, viendo que no daba hijos a Jacob, se puso envidiosa de su hermana y dijo a Jacob: «Dame hijos, porque si no, me muero.»
2. Entonces Jacob se enojó con Raquel y le dijo: «Si Dios te ha negado los hijos, ¿qué puedo hacer yo?»
3. Ella le contestó: «Aquí tienes a mi esclava Bilá. Únete a ella y que dé a luz sobre mis rodillas. Así tendré yo también un hijo por medio de ella.»
4. Le dio, pues, a su esclava Bilá, y Jacob se unió a ella.
5. Bilá quedó embarazada, y dio a Jacob un hijo.
6. Entonces Raquel dijo: «Dios me ha hecho justicia, pues ha oído mi voz y me ha dado un hijo.» Por eso le puso por nombre Dan.
7. Otra vez concibió Bilá, la esclava de Raquel, y dio a Jacob un segundo hijo.
8. Y Raquel dijo: «Tuve una lucha tremenda con mi hermana y he vencido.» Por eso lo llamó Neftalí.
9. Viendo Lía que había dejado de tener hijos, tomó a su sierva Zelfa y se la dio por mujer a Jacob.
10. Y Zelfa, esclava de Lía, dio un hijo a Jacob.
11. Lía exclamó: «¡Qué suerte!», y le puso por nombre Gad.
12. Zelfa, la sierva de Lía, dio un segundo hijo a Jacob,
13. y dijo Lía: «¡Felicidad! Las mujeres me felicitarán. » Y le llamó Aser.
14. En el tiempo de la siega del trigo, salió Rubén y encontró unas manzanas silvestres en el campo; y se las llevó a su madre Lía. Las vio Raquel y dijo a Lía: «Por favor, dame alguna de esas manzanas silvestres que ha traído tu hijo.»
15. Le respondió Lía: «¿No te basta con haberme quitado el marido, que ahora quieres llevarte también las manzanas de mi hijo?» Raquel le dijo: «Muy bien, que duerma contigo esta noche, a cambio de las manzanas de tu hijo.»
16. Cuando por la tarde llegaba Jacob del campo, Lía salió a su encuentro y le dijo: «Esta noche dormirás conmigo, pues te he alquilado por unas manzanas de mi hijo.»
17. Aquella noche, pues, durmió Jacob con ella. Dios escuchó las oraciones de Lía, la que concibió y le dio a Jacob el quinto hijo.
18. Dijo Lía: «Dios me ha premiado por haber entregado mi sierva a mi marido.» Le puso por nombre Isacar.
19. De nuevo Lía quedó embarazada, y dio a Jacob el sexto hijo.
20. Y dijo: «Me ha hecho Dios un buen regalo. Ahora mi marido cohabitará conmigo, porque le he dado seis hijos.» Y le llamó Zabulón.
21. Después dio a luz a una niña, y le puso el nombre de Dina.
22. Entonces Dios se acordó de Raquel, oyó sus ruegos y le concedió ser fecunda.
23. Concibió y dio a luz un hijo, y exclamó: «Dios me ha quitado de encima la vergüenza.»
24. Y le puso por nombre José, pues decía: «¡Ojalá Yavé me dé otro hijo!»
25. Después de que Raquel hubo dado a luz a José, Jacob dijo a Labán: «Déjame regresar a mi patria y mi tierra.
26. Dame mis esposas y mis hijos, por quienes te he servido, y déjame partir, pues bien sabes con qué fidelidad te he servido.»
27. Labán le contestó: «Hazme un favor. El cielo me hizo ver que Yavé me bendecía gracias a ti.»
28. Y agregó: «Díme cuanto te debo y te lo pagaré.»
29. Jacob respondió: «Tú sabes cómo te he servido, y cómo le fue a tu rebaño conmigo.
30. Poco era lo que tenías antes de que yo llegara aquí; pero después creció enormemente y Yavé te ha bendecido. ¿Cuándo, pues, podré trabajar para mi propia casa?»
31. Dijo Labán: «¿Qué te puedo dar?» Jacob respondió: «No me des nada, pero si haces por mí lo que voy a pedirte, seguiré cuidando tus rebaños.
32. Hoy voy a revisar tus rebaños y pondré aparte todos los corderos negros, y también todos los cabritos manchados y rayados, y éste será mi salario.
33. Comprobarás mi honradez el día de mañana cuando quieras verificar personalmente lo que me llevo. Todo lo que no sea manchado o rayado entre las cabras, ni negro entre los corderos, será considerado como un robo de mi parte.»
34. Dijo Labán: «Está bien, sea como tú dices.»
35. Ese mismo día Labán puso aparte todos los cabritos rayados o con manchas, y a cuanto cordero había con color negro, y se los dio a sus hijos,
36. y los mandó lejos de Jacob, a una distancia de tres días. Y Jacob se quedó cuidando el resto del rebaño de Labán.
37. Jacob se buscó entonces unas ramas verdes de chopo, almendro y plátano. Peló la corteza de las ramas haciendo franjas que dejaban al descubierto el blanco de la madera.
38. Después las colocó ante las pilas y abrevaderos, justo delante de esas que al beber entraban en celo.
39. Y las que se apareaban frente a las varas parían después crías rayadas, moteadas y manchadas.
40. Entonces Jacob separaba los corderos. En una palabra, hacía que las ovejas del rebaño de Labán miraran todo lo que tenía rayas o era negro. Así se formó rebaños que le pertenecían y que apartaba de los de Labán.
41. Cada vez que entraban en celo las ovejas más robustas, Jacob volvía a poner en las pilas y abrevaderos las varas, a la vista de las ovejas, para que se aparearan ante ellas.
42. Pero si las ovejas eran débiles, no ponía las varas. Así las débiles quedaban para Labán, y las robustas eran para Jacob.
43. Y el hombre se hizo muy rico, pues tenía grandes rebaños, muchos servidores y sirvientas, camellos y burros.
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1. Job respondió:
2. «¿Hasta cuándo me cansarán y me acorralarán con sus discursos?
3. Ya me han insultado diez veces, ¿y no se avergüenzan de maltratarme así?
4. ¡Aunque de hecho hubiera errado, conmigo estaría mi error!
5. Si quieren triunfar de mí y reprocharme por mi humillación,
6. sepan que es Dios quien me perjudicó y me envolvió con su red.
7. Si grito: ¡Violencia!, nadie me responde; y por más que llamo, no me hacen justicia.
8. Ha cortado mi camino para que no pase, ha puesto tinieblas sobre mis senderos,
9. me ha desvestido de mi gloria, me ha quitado de la cabeza mi corona.
10. Corta mis amarras hasta que me vaya arranca de raíz mis esperanzas.
11. Descarga sobre mí su enojo y me trata como su enemigo.
12. Sus bandas llegan a la vez, se abren camino hasta mí y acampan a mi alrededor.
13. Ha apartado de mí mis hermanos, y todos mis conocidos tratan de alejarse.
14. Ya no me ven parientes ni familiares, me olvidaron los allegados a mi casa.
15. Mis sirvientas me tienen por extraño, me miran como un desconocido.
16. Si llamo a mi criado, no me hace caso aunque se lo suplique.
17. Mi aliento le cae mal a mi mujer, mis propios hijos me encuentran hediondo.
18. Hasta los niños me desprecian, y hacen burla de mí si me levanto.
19. Todos mis íntimos tienen asco de mí, los que yo amaba se han vuelto contra mí.
20. Bajo mi piel, mi carne se deshace, al desnudo quedan mis huesos como dientes.
21. Apiádense de mí, ustedes mis amigos, que es la mano de Dios la que me hirió.
22. ¿Por qué me persiguen tan cruelmente como Dios y no quedan satisfechos con mi carne?
23. ¡Ojalá que mis palabras se escribieran y se grabaran en el bronce,
24. y con un punzón de hierro o estilete para siempre en la piedra se esculpieran!
25. Bien sé yo que mi Defensor vive y que él hablará el último, de pie sobre la tierra.
26. Yo me pondré de pie dentro de mi piel y en mi propia carne veré a Dios.
27. Yo lo contemplaré, yo mismo. El es a quien veré y no a otro: mi corazón desfallece esperándolo;
28. Ustedes que tratan de condenarme y buscan pretextos contra mí,
29. teman que la espada los hiera a ustedes mismos cuando la cólera de Dios castigue las culpas, y sabrán entonces que hay al fin justicia.»
1. Sofar de Naamat tomó la palabra y dijo:
2. «Mis reflexiones me llevan a contestar a consecuencia de lo que siento.
3. Al oír una lección que me ofende, mis pensamientos me inspiran una respuesta.
4. ¿No sabes tú que desde siempre, desde que fue puesto el hombre sobre la tierra,
5. el triunfo del malvado es breve y el gozo del perverso no dura más que un instante?
6. Aunque se eleve hasta los cielos y toque las nubes con la cabeza,
7. como un fantasma desaparece para siempre; los que lo veían dicen: «¿Dónde está?»
8. Se va como un sueño, se vuela y ya no lo hallan, huye como una visión nocturna.
9. El quesolía verlo, no lo ve, y tampoco lo divisa el lugar donde vivía.
10. sus hijos pagarán a los pobres, y sus propias manos devolverán sus riquezas.
11. Sus huesos rebosaban de vigor juvenil, su vigor ahora está junto a él en el polvo.
12. Si el mal era dulce a su boca, si lo ocultó bajo su lengua,
13. si allí lo conservó y lo retuvo y lo guardó en medio del paladar,
14. su comida se corrompe en el estómago, y se vuelve veneno en su interior.
15. Tiene que vomitar las riquezas que tragó, Dios las hace salir de su vientre.
16. Chupaba veneno de áspides, una lengua de víbora lo mata.
17. Ya no verá los arroyos de aceite fresco, los torrentes de miel y de mantequilla.
18. Devuelve su ganancia sin tragarla, y no puede gozar el fruto de su negocio.
19. Porque despojó por la fuerza a los pobres y robó su casa en vez de construirla,
20. Porque su vientre se mostró insaciable, nadie podía resistir a su apetito
21. ni escapar de su comida, por eso no dura su bienestar.
22. En plena riqueza sufre miseria y cae sobre él la desgracia.
23. Cuando está llenándose el vientre, Dios desencadena sobre él su ira y hace llover sus flechas sobre él.
24. Si logra huir del arma de hierro, lo traspasa el arco de bronce.
25. Una flecha le sale por la espalda la punta atravesó su hígado. Lo invade una angustia mortal,
26. las tinieblas están reservadas para él. Un fuego que no encendió el hombre lo devora y consume cuanto queda en su tienda.
27. Los cielos revelan su falta y la tierra se levanta contra él.
28. Aguas desbordadas se llevan su casa, empujadas por la cólera de Dios.
29. Esta es la herencia que el malvado recibe de Dios, tal es la parte que le fijó.»
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5. Confía en el Señor con todo el corazón, y no te fíes de tu propia sabiduría.
6. En cualquiera cosa que hagas, tenlo presente: él aplanará tus caminos.
7. No te creas el más sabio: ten el temor de Yavé y mantente alejado del mal.
8. Eso será un remedio para tu cuerpo, y allí encontrarás el vigor.
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"A maior caridade é aquela que arranca as pessoas vencidas pelo demônio, a fim de ganhá-las para Cristo." São Padre Pio de Pietrelcina