Plan de lectura completo
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El día 140, celebramos la fidelidad y protección de Dios. 2 Samuel 22 presenta el cántico de alabanza de David, ensalzando al Señor por su salvación y justicia. 1 Crónicas 27 detalla la administración de las divisiones del reino, demostrando orden y liderazgo. El Salmo 41 nos recuerda el cuidado de Dios por los justos y la importancia de confiar en Él en toda circunstancia.
1. David dirigió a Yavé las palabras de este cántico cuando éste lo libró de Saúl y de todos sus enemigos. Dijo:
2. Yavé es mi roca y mi fortaleza, mi libertador y mi Dios.
3. El es la roca en que me asilo, mi escudo, mi salvación, mi fortaleza y mi refugio. Tú, mi Salvador, me salvas de la violencia.
4. Invoqué a Yavé, digno de alabanza, y me encuentro libre de mis enemigos.
5. Me rodeaban las olas de la muerte, los torrentes de Belial me habían sorprendido.
6. Los lazos del Lugar Oscuro me rodeaban, veía delante de mí trampas de muerte.
7. En mi angustia clamé a Yavé, invoqué a mi Dios, desde su templo oyó mi voz, y mi clamor llegó a sus oídos.
8. Y la tierra se estremeció y tembló, los cimientos de los cielos se conmovieron, se estremecieron porque él estaba enojado.
9. Subía humo de sus narices y de su boca salía un fuego devorador; con carbones encendidos.
10. Inclinó los cielos y bajó, una oscura nube tenía bajo sus pies.
11. Montó en un querubín y voló, planeó sobre las alas del viento.
12. Su séquito era de tinieblas, su tienda, de nubes de agua, de espesos nubarrones.
13. Un resplandor iba delante de él, brasas ardientes lo alumbraban.
14. Truena Yavé desde los cielos, el Altísimo hace oír su voz;
15. Lanza sus flechas y dispersa a los enemigos, sale un rayo y los derrota.
16. El fondo del mar queda a la vista, aparecen los cimientos del mundo ante la amenaza de Yavé, ante el viento que sale de sus narices.
17. Extiende su mano desde lo alto y me toma, me saca de las profundas aguas.
18. Me libra del enemigo poderoso, de mis adversarios, demasiado fuertes para mí.
19. Ellos me asaltaban el día de mi desgracia, pero Yavé fue mi protección.
20. Me sacó al espacio abierto, me salvó, porque me ama.
21. Yavé me recompensa según mi justicia y me paga según la pureza de mis manos,
22. porque he andado en los caminos de Yavé y no he hecho mal apartándome de mi Dios;
23. tengo presentes todas sus decisiones y no me he alejado de sus mandamientos.
24. De nada se me puede acusar delante de él y me mantengo lejos del pecado.
25. y Yavé me recompensa según mi justicia y conforme a la pureza de mis acciones ante él.
26. Con el piadoso te muestras piadoso, e irreprochable con el perfecto,
27. puro con el puro, pero astuto con el malicioso,
28. Tú que salvas al pueblo humillado y humillas a los ojos altaneros.
29. Yavé, tú eres mi lámpara, mi Dios, iluminas mis tinieblas;
30. Contigo rehúyo el cerco y con mi Dios asalto murallas.
31. El camino de Dios es perfecto, la palabra de Yavé es segura, él es escudo para cuantos se acogen a él.
32. ¿Quién es Dios fuera de Yavé? ¿Quién es roca sino nuestro Dios?
33. Este Dios es mi refugio y mi fortaleza y me hace totalmente despejado el camino.
34. Hace mis pies como los de la cierva y me mantiene de pie en las alturas.
35. El adiestra mis manos para el combate y mis brazos para estirar el arco de bronce.
36. Tú me das tu escudo salvador y tu bondad me hace grande.
37. Alargas mis pasos cuando camino y mis tobillos no se doblan.
38. Persigo a mis enemigos, acabo con ellos y no vuelvo hasta haberlos acabado.
39. Los derribo y ya no pueden levantarse, caen, y quedan bajo mis pies.
40. Me das fortaleza para el combate y doblegas ante mí a mis opresores.
41. A mis enemigos los haces dar la espalda, y acabo con aquellos que me odian.
42. Ellos gritan, pero no hay salvador; claman, pero Dios no les responde.
43. Los machaco como polvo de las plazas, y los piso como el barro de las calles.
44. Me libras de las rebeldías de mi pueblo. y me pones a la cabeza de las naciones, me obedecen pueblos desconocidos.
45. Hijos de extranjeros me vienen a alabar, son todo oídos y me obedecen.
46. Los hijos de extranjeros desfallecen y abandonan temblorosos sus refugios.
47. ¡Viva Yavé! ¡Bendita sea mi Roca! ¡Alabado sea Dios, mi Salvador!,
48. el Dios que me da la venganza y quebranta los pueblos debajo de mí.
49. Tú me salvas de mis enemigos. Tú me elevas por encima de mis agresores y me libras de los hombres violentos.
50. Por eso te alabaré en medio de los paganos, y quiero cantar a tu Nombre.
51. Yavé multiplica las victorias de su rey y muestra su bondad a su ungido, a David y a su descendencia, para siempre.»
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1. Censo de los hijos de Israel, jefes de familia, jefes de mil y de cien y escribas que estaban al servicio del rey para todo lo referente a las clases, la que entraba y la que partía cada mes durante todo el año. Cada clase contaba veinticuatro mil hombres.
2. Al frente de la primera sección de veinticuatro mil hombres para el primer mes, estaba Jesboam, hijo de Zabdiel,
3. de la familia de Fares, y era jefe de todos los oficiales del primer mes.
4. Al frente de la sección del segundo mes estaba Doday, el ajonita, y tenía por ayudante a uno llamado Miclot. Su sección era de veinticuatro mil hombres.
5. El tercer jefe para el tercer mes era Banaías, sacerdote hijo de Joyadá. Su sección era de veinticuatro mil hombres a su mando.
6. Este es aquel Banaías, uno de los Treinta valientes y sobre ellos. En su sección estaba su hijo Amizabad.
7. El cuarto jefe para el cuarto mes era Azael, hermano de Joab, y después de él Zabadías, su hijo. Su sección era de veinticuatro mil hombres.
8. El quinto jefe para el quinto mes era Samut, el zarjita, y su sección era de veinticuatro mil hombres.
9. El sexto jefe para el sexto mes era Hira, hijo de Iques de Tecoa; su sección era de veinticuatro mil hombres.
10. El séptimo jefe para el séptimo mes era Jeles de Pelet, de la tribu de Efraím; su sección era de veinticuatro mil hombres.
11. El octavo jefe, para el octavo mes, era Sobcaí de Husat, de la familia de Zarají. Su sección era de veinticuatro mil hombres.
12. El noveno, para el mes noveno, Abiezer de Anatot, de los hijos de Benjamín. Su sección era de veinticuatro mil hombres.
13. El jefe décimo para el décimo mes era Maraí de Netofat, de la familia de Zarjí. Su sección era de veinticuatro mil hombres.
14. El undécimo jefe para el mes undécimo era Banaías de Faratón, de la tribu de Efraím, y su sección era de veinticuatro mil hombres.
15. El duodécimo jefe para el mes duodécimo era Holdai de Netofat, de la familia de Otoniel. Su sección era de veinticuatro mil hombres.
16. Al frente de las tribus de Israel: De la tribu de Rubén era encargado Eliezer, hijo de Zecri. De la de Simeón, Safatías, hijo de Maacá.
17. De la de Leví, Jasabías, hijo de Camuel, pero Sadoq era jefe de los descendientes de Aarón.
18. De la tribu de Judá, Eliú, hermano de David.
19. De la de Isacar, Amrí, hijo de Micael. De la de Zabulón, Jesmaías, hijo de Abdías. De la de Neftalí, Jerimot Asriel.
20. De la de Efraím, Oseas, hijo de Azazía. De la media tribu de Manasés, Joel, hijo de Fodaya.
21. De la media tribu de Manasés, en Galaad, era el jefe Jidon, hijo de Zacarías. De la tribu de Benjamín, Jasiel, hijo de Abner.
22. De la de Dan, Ezrihel, hijo de Jeroyam; éstos eran los jefes de los hijos de Israel.
23. David no hizo el censo de los que tenían menos de veinte años, porque Yavé había dicho que multiplicaría a Israel como las estrellas del cielo.
24. Joab, hijo de Sarvia, comenzó a hacer el censo, pero no lo acabó porque esto hizo enojar a Yavé, quien descargó su cólera sobre Israel; por esta razón el número de los que fueron contados no fue incluido en el Libro de las Crónicas del rey David.
25. Azmavet, hijo de Adiel, tenía a su cargo los tesoros del rey. Jonatán, hijo de Uzías, tenía a su cargo los depósitos que estaban en el campo, en las ciudades, aldeas y torres.
26. Ezrí, hijo de Jelub, era el encargado de los labradores del campo que cultivaban las tierras;
27. Semí, de los que cultivaban las viñas; Sabdí, de Sefa, encargado de las provisiones de vino de las viñas.
28. De los olivares y sicomoros que había en la tierra baja, Baaljanan de Gueder era el encargado.
29. De los almacenes de aceite, Joas. De los rebaños de vacas que pacían en Sarón, Sitray el saronita; los que pacían en los valles estaban bajo cuidado de Safat, hijo de Adalay.
30. De los camellos, Obiel el ismaelita; de las burras, Jeideías, de Meronot;
31. de las ovejas, Yazis el hagrita. Todos éstos eran intendentes administradores de los bienes y propiedades del rey.
32. Jonatán, tío de David, hombre prudente e instruido, era consejero del rey. Jilíel, hijo de Jakmení, cuidaba de los hijos del rey.
33. Ajitofel era consejero del rey, y Jusay el arquita era el amigo del rey.
34. Después de Ajitofel, lo fueron Jeoyadá, hijo de Benaías, y Abiatar. Joab era el jefe del ejército del rey.
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2. Feliz el que se acuerda del pobre y del débil, en el día malo lo salvará el Señor;
3. el Señor lo guardará, lo mantendrá con vida y feliz en esta tierra: - no lo dejarás en manos de sus enemigos-
4. El Señor lo acompaña en su lecho de dolor y le arregla la cama mientras está enfermo.
5. Yo dije: "Señor, apiádate de mí, sáname porque he pecado contra ti".
6. Mis enemigos me desean lo peor: "A ver si se muere y ya no se habla más de él".
7. Si alguien viene a verme, habla por hablar, pero se informa para dañarme; apenas está fuera, esparce sus rumores.
8. Mis enemigos se juntan y cuchichean, mientras comentan mi mal:
9. "Este ataque no es una cosa buena, cayó a la cama para no levantarse".
10. Hasta mi amigo seguro en el que yo confiaba, que mi pan compartía, se ha vuelto en contra mía.
11. Pero tú, Señor, ten piedad de mí, ponme en pie, que quiero pagarles con lo mismo.
12. Que mis enemigos no canten victoria, y reconoceré que me valoras.
13. Tú me asistirás, Señor, porque no hay falta en mí, y me mantendrás en tu presencia para siempre.
14. ¡Bendito sea el Señor, Dios de Israel, desde siempre y para siempre! ¡Así sea!
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"Deus quer que as suas misérias sejam o trono da Sua misericórdia." São Padre Pio de Pietrelcina